5.8.18

Meditar en la extensión




En la página 5 de la revista dice lo siguiente:

"En la televisión pasan una nota de un corredor que atraviesa los Estados Unidos desde el Pacífico hasta el Atlántico, corriendo. Cuando corres, tu mente accede a un estado especial. Tu cuerpo en concreto se traslada inscrito en determinadas fronteras, y tu mente, si bien puede no restringirse a ello, está vinculada al cuerpo limitado. Ocurre, que en una extensión como los Estados Unidos, el tiempo de meditación adquiere cierta geometría o relación con el espacio. Esa relación es tiempo inscrito. Un ejemplo para contrastar sería el caso de quien se propone atravesar una serie de pueblos pequeños. El estado de meditación comprende un entrar-salir con mayor frecuencia, y eso condiciona su forma. Ese es más o menos el asunto. Supongamos el caso de un corredor que se propone atravesar Chile de norte a sur, o de sur a norte, en su largo predominante. Tendrá en su consciencia que a uno de sus lados siempre estará el mar, y a su otro lado la cordillera. Esta es una condición que da forma a la meditación, por el tiempo en que la extensión se manifiesta con determinadas características."

Al salir del departamento, bajar el ascensor, salir del edificio, la ciudad aparece como una estructura de elementos ruidosos reunidos en una homogeneidad justificada por una economía del cerebro, pero que al ser observados revelan las complejas interrelaciones que le dan sentido y consistencia. No resulta fácil al principio, pero bien podríamos hablar de un conjunto armónico. Atenderíamos en otra conversación, la musicalidad del ruido. El auto se detiene frente a una luz roja, una luz roja que se enciende después de una amarilla, la amarilla de la verde, la verde que dejó pasar a una moto anteriormente, la moto que se dirige a un delivery de pizzas a buscar un pedido, un pedido por el cual llamó Rodolfo, que habita en el séptimo piso de un edificio nuevo ubicado en Irarrázaval. Rodolfo invitó a comer a Julia, que no sabe cocinar y que pensó que una pizza vegetariana vendría bien para ambos. Julia se hizo vegeteriana el día en que murió su primera mascota, un quiltro de pelo crespo color marrón...

Este tejido de relaciones es a la vez estructura y extensión, dado que de una u otra manera, el estar presente frente o rodeada por ella conduce a una conexión. ¿Es posible meditar en la medida de que nos propongamos desconectarnos y observemos la extensión en cuanto a sus límites? Se trata, pues, de un ejercicio.

El corredor que cruza los Estados Unidos de océano a océano, o el que cruza Chile de norte a sur, logran constituir una presencia en la extensión que permite cerrar determinadas estructuras por afuera.

Ahí surgen imágenes nuevas, reales, conexiones entre elementos, entre extremos que no han sido advertidos, grados de elementos, ritmos, cualidades medibles y nombrables. Es la posibilidad de ver los decimales de una ciudad proyectada, por arquitectos, urbanistas e ingenieros, en números enteros. Significará no perderse en funciones booleanas, producto de la repetición cotideana, pequeñas clausuras asfixiantes, que al acumularse conforman celdas que separan la lucidez de la consciencia.







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10.7.18

El viento



Ver el viento no en el viento
sino en las cosas que lo informan
para decir que vemos el viento

Así de confiados decimos que nos vemos
cuando nos movemos,
cuando nos sentamos a la mesa,

cuando nos hacemos presente.
Somos como esas cosas que mueve el viento,
sin ser el mismo viento.



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2.7.18

Las casualidades

Las casualidades como quien abre una lata de cerveza se proyectan en el escenario. Al principio puntos, diminutos espacios para los cuales el pensamiento es mero exterior, rodeo, suspicacia. Paulatinamente, lo que fueron puntos, pasan a convertirse en círculos y luego esferas. entonces el pensamiento no es idea que da vueltas al rededor de ellos, sino que se hace parte de su interior, entra y es rodeado, hasta tal instante o momento en que es dificil distinguir qué parte de lo que piensas es autónomo y qué parte se debe a la influencia de ese espacio en el que introdujiste tu interés. Las casualidades surgen, abren los espacios confortables como nuevas oportunidades, y ante esa novedad algunos optan por repetir el patrón del sometimiento. Es la anterior imagen insistente, de trazo duro, la que no deja mirar la cosa en cuanto cosa sin nombre aún es.Para otros, en cambio, tales aberturas son lienzos en blanco, carecen de moralidad y decreto, son senderos puros, radicales de cambios, muerte y nueva vida expresa. El pensamiento anterior, entonces, es una exterioridad lejana.


2.6.18

Al partir el tranvía

La escena irreversible de un hombre al lado de una mujer al interior de un auto en la noche más fría de aquel invierno. Nada más que decir. Cualquier intento de dirigir la atención a unas palabras que podrían ser significativas, es sólo una articulación de signos heredados, siluetas convenientes, que funcionan en la medida de que uno de los dos pone atención a los que caminan allí afuera. Pero el funcionamiento no está entre los deseos. La gente afuera transita, manos en bolsillo, rostros apenas perceptibles con bufandas o gorros. Da lo mismo hacia dónde se dirigen. Hace frío. Nada más que decir. Nunca hubo palabras capaces de construir puentes o de alterar el orden, o suertes de telarañas por los cuales ir y venir resumiera las estaciones del sol, alguna forma de representar la traslación y comenzar de nuevo frente a los mismos ojos.



27.9.17

Apariciones



Tiempo para ti,
para mirarte en la laguna,
en la arena y el fuego,
en el movimiento de las dunas
en el rostro sin memoria.

Entrar en el árbol,
olvidar las promesas de las hojas,
el color del verano
tiñe la luz del invierno
y no deja ver su despliegue nocturno.

Tocas tu cuerpo, ahora blando
eres un insecto
la tristeza del mundo entre tus alas
una vida corta y renacer
en un grano de sal.

Amor olvidadizo, pasar es de viajeros,
de nada sirve
echar raíces
si has puesto el corazón sin sangre 

entre las hojas para que vuele.





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