29.12.05

Al lado tuyo está mi lado


Si quedarme a tu lado fuera simplemente ver el sol ya no al lado de la pista rápida, sino en la esquina de la ventanilla solapada por la cortina granate de un desconocido acompañante, tendría suficientes días en mis bolsillos gastados de agendas y boletos sin inspeccionar. El olor a comida de cocina es un cuadro borroso en la sonrisa del manisero, el chocopanda a gamba entre sus cientos de pesos y en la obesa de los calendarios. Como te decía. El color más brillante del día pasa sobre la escotilla y asoma su existencia en migajas de viento. Viento cara asiento pasillo. Sol recuerdo sobre los techos veloces. Cara pasillo viento asiento. Maní confitado o salado. Como te decía. El reloj hace las veces de calendario, de calendario útil, según entendemos quienes nos reservamos tiempo para dividir al tiempo. Porque la obesa, y la flaca rubia (crespita) en ocasiones, te deja, y sin compromiso sobre tu ropa puesta, un calendario por el lado de los monitos, el osito tierno amarillo fosforescente o naranjo melón, por el lado mismo de la frase. Frase y monito en la conjunción más insólita al reverso de LUMAMIJUVISADOs. Como te decía. Te hace sentir único, única. A la niñita le gusta el otro, su mamá pide que se lo cambien por favor. –Señora, son todos iguales, ¡Hay alguien que le quiera cambiarle el calendario a la niñita, por favor?, gracias señor, muy amable, aquí tiene, sale un conejito. Son dos las monedas de cincuenta. Como te decía. ¿Todos los días en mis manos? Prefiero la frase. No me decido aún en atribuir a este o a este perrito la sentencia sobre sus cabezas (aunque pareciera venir del sonriente de nariz con forma de corazón). Claro, como el chiste aquel: los cuerpos van de día en día y los años de mano en mano. Antes fumaban en las micros, ahora también. Como te decía. Salí tarde. No quería dejar la casa sola. Por eso esperé mi programa de radio preferido y lo abandoné a todo volumen, con el propósito de engañar a algún supuesto invasor, haciéndole creerme en mi supuesto lugar. Ya estamos. Como te decía. Llegar es que te aproximen tu paradero a tus pies. Uno paga, no hay duda, pero no es tanto tampoco. Uno está quieto, también es verdad. Sin embargo, me alegra pensar en que uno paga tan poco por las tantas cosas que te debe acercar el chofer para finalmente acercarte a mí. Y aquí estoy. Al lado tuyo está mi lado. El calendario en mi billetera y el cielo vuelve a su apariencia continua. Ahora, el silencio abre el aire, para todos los saludos que se nos vienen encima. Y como te decía, el chofer, en tanto, sigue acercándole paraderos a sus pasajeros. Hola...

21.12.05

Eso


Sabes que esto se construye de a dos. Lo sabes desde que tienes televisor en tu dormitorio. Los niños ya están grandes y las tres empleadas son sólo saludos al salir de Misa. Saludo a todos los conocidos, como siempre. ¿Todavía fijas la puerta del baño con un cartón en el pestillo?. El otro día pasaba frente a la ferretería, la verde con blanco, y pensé en esa puerta, pensé en las ventanas de atrás sin barniz. Las cortinas impecables en tu inmaculado taller. Taller de la vista perdida. Nunca conocí tu razón de no dar rincón alguno a tus trozos de madera que minuciosamente escogías en los potreros. Tardes enteras. Quién sabe. Vi también, pero en otra ocasión, al Aníbal, te mandó saludos. ¿Cuando ves a alguien que me conoce, me manda saludos?. No me importa mucho en realidad, pregunto por saber, nada más; como nunca me dijiste, como nadie me mandó saludos a través de ti. Yo sé que te molesta una pregunta tras otra sin responder la primera. Pero ya basta, ¿no?. Con tu silencio uno se responde cualquier cosa y termina, siempre, definiendo tu parecer sobre las cosas, y termina decidiendo por ti, y el mundo es más fácil, porque es a partir de lo que yo quiero. Y eso me revienta. Me revienta y te lo digo. Frente a tus ojos el mundo maravilloso de mis especulaciones y por detrás mi vocecilla reclamando un ápice de tu persona. Eso me harta. Esto se construye de a dos. Esto se construye de a dos y tú lo sabes. Un vaso roto en la mesa de vidrio y el vino en tu vestido, no nos es mucho.

17.12.05

Un vil intento de dañar la imagen

Es demasiado temprano como para venir a hacerse la víctima. “Hacerselavíctima” a secas. Serlo. Es necesario, para ello y antes, estar herido, herida, heridos. El dolor debe ser mucho más temprano.
Sin premeditación, sin una estimación entre lógicas y discursos poéticos, paráfrasis románticas, místicas varias o meros bosquejos a grafito, el dolor debe incrustarse en nuestras fiestas y manifestarnos la fracción del pulso. Ella lo expresó así. No con estas palabras, por cierto. Sí llorando (Sí, llorando). Y da lo mismo llamar naranja o cementerio a su llanto, ahora, porque sus lágrimas, ayer, ya se hundieron en el aire, lejos del papel que ofrecido fue a su rostro. - ¿Onomatopeyas? - ¡Olvídalo! - ¿Paisajes? - ¡Mejor la textura, la piel irritada, en la paciencia bajo el sol, una y otra vez, por la cura!. Ella sólo lloraba. Esto, a infinitos mientras, sólo árbol muerto y seco, blanco.

- ¿Así ocurrió?, ¿La llamaste?, ¿Te dijo algo?
- Sí, sí, no.

Me levanté con la premura del agua, ordené la ciudad desde la puerta y partí a buscarla. Idiota en la esperanza de oír nada más que el suelo bajo sus pies. Idiota, cuando me aparezco en las vitrinas navideñas y suena una canción y somos, el total, el recorte desechado de una película sin editar. Mastico el guión y vuelvo a la realidad. Lo cursi queda en un yingol bels enclenque. La vida continúa.

- ¡Corre, corre!
- Así seca: con viento, con sol o con ambos.
- ¡Corre, corre!
- No hay para qué. Mañana en la mañana estará lista si la dejo sobre la mesa.
- ¿Ya dejó de llorar?
- Se puso a llover, pero lento.
- Como las parras cuando las podan.

Pensaba en él, en sus manos temblando cerca de mis ojos, pidiéndome perdón. Pensaba en él, con él frente a mí, él mismo. Pensaba en él cuando salió a buscarme y cuando me llenó de ceniza. Lloré por él hasta el eco de la lluvia. Todo lo demás es mentira, un vil intento de dañar mi imagen.

12.12.05

Cuando sobra la explicación


Cuando la mujer vio en sí que su cuerpo se estaba convirtiendo en el de un hombre, dejó caer su copa de ciegos peces o de peces ciegos. El hombre, al ver que la mujer estaba sufriendo tal cambio y, desde luego, conmovido por su exaltación, levantó su copa de ojos sin pupilas, sin mirar a la mujer. Los ojos de pupilas ausentes, entonces, se alejaron de la copa que los contenía y formaron en el vuelo, en el espacio destinado al aire, un arcoiris. Un arcoiris de ojos subiendo, de ojos cayendo, un arcoiris, al fin y al cabo, de pupilas ausentes. El acontecimiento tranquilizó a la mujer, pero su columna vertebral desapareció al sesentaitresavo acto. Y el río, dispuesto desde un principio a dar casa a los peces, terminó contra su voluntad en una larga cola de león sin león.

26.11.05

Johanna "la loca"

Ojo muerte alguno / su cara de niña no más no pudiendo / los brazos caídos / la costilla voluntad de humo blanco y negro pliegue púrpura utopía / herida del talón sin huella / de memorias / de memoria // El cuello deseado extinguido / atravesando el puente abandonado / la risa sola en la carne / y padeciendo / padeciendos / sin aroma de ceguera / ajeado diez la cuenta cutex su rosario // Dedos de dios sin dados / la tela precipitándose / su nombre limitado al llanto de los labios. ////Bésele el rush.

Cincuenta metros de avenida

Cerró el local y nos quedamos mirando al gato bajo el poste. Martina sacó un cigarro de su uña recién pintada y yo le presté fuego, para que me diera unas piteadas, claro. Fueron cinco, ni más ni menos. Cada una y en orden duró 1,2,1,4,2 segundos, ni más ni menos. Las conté. –Hola qué tal. –¡Festival!– me responde el huea. Y es que estamos cansados. Ella tuvo un intenso día de idas y vueltas por sobre toda la ciudad pavimentada y yo, por mi lado, con un cansancio arrastrado de hace cincuenta años; cincuenta de los cuales sólo treinta me corresponden en lo personal. Tú me entiendes. Sí sé. Eso mismo digo yo. Da risa. Es que en verdad da risa. Porque no sé cómo lo hace esa gente que se toma una cerveza y ya está hablando tonteras o bailando arriba de la mesa o mirándole la boca a alguien y mordiéndose la propia. Martina me conoce. El David también me conoce. Y tú mamá, demás está decir que sí poh. ¿A ver si suena?, más ratito mejor. Martina, mira, mira, ven, cacha al gato. Sí, sí, sí, pero de lejitos, porque me pica la nariz, tú sabes. Tú me entiendes. Ahí, no más. Es que eso me dijo

20.10.05

TV o

Merilin Monrrou, en una caja de fósforos ahora mía. ¿Habrá imaginado ella que su sonrisa estaría alguna vez tras una pequeña llama, frente a un sudamericano como yo? ¿Para quién habrá sido originalmente esa sonrisa? ¿Para el camarógrafo, su cámara o para su propio reflejo en el lente?
Algo sé de ti, pequeño Ted: meridiano 10, paralelo 50, hemisferio norte, más o menos, más o menos...
Y para qué mencionar a Maic, el fornido Maic, ¡Grande maic! Por su lado casi cerca.
A estas alturas, difícil desconocer cualquier menudencia de nuestra especie, y de otras, en y fuera del planeta. Y digo "alturas" -releo-, como si el planeta por sí mismo se estuviera hinchando y el espacio para respirar se estuviera apretujando. Estoy tan informado de la situación de Texas como de Filipinas y Santiago de Chile. Esto de internet, esto de MTV, esto de una Shell cerca tuyo, esto de animaciones Mangas, esto de lo uno y lo otro, en cualquier centro sobre la superficie de la Tierra.
Símbolos, ídolos hedonistas, irreverentes artistas del maquillaje, intelectuales en sus insistencia de que el medio sea más cultural (!), hadas, ninfas, obras maestras de la gasa y la silicona, en el turno destellante de nuestro queridísimo manantial ubicuo, casi ubicuo.
¡Jamás hubiera imaginado don Pedro Godoy Pérez que el Congreso Nacional chileno estaría a un segundo de Wuoal Strit!¡Lo aseguro!¡No lo hubiera imaginado, y menos dentro de su propia casa!¡¡Y qué mejor que un concierto de The Cure, café con leche, bailando en toalla a las ocho de la mañana!?
Debo admitirlo, me gusta el tiempo que vivimos, en la búsqueda siniestra de no tener que salir de la casa para consumir o satisfacer nuestras efímeras necesidades. ¡Qué me importa la bancarrota de mi vecino izquierdo, si allá en Masachusets alguien está peor!¡Si él viera la tele, su tristeza pasaría a tristeza menos uno!¡Lo aseguro!¿Lo aseguro?
Uno de mis amigos de kinder, una tarde de mayo, planteó lo siguiente: "¿Decidimos la sobreposición de imagen o realidad en nuestro acontecer diario?, el día que palpita junto a nosotros ¿Nos queda como imagen, mera imagen rectangular, o como realidad, seña intensa en el cuerpo entero?". Luego de esto, nos quedamos mirándolo, y al cabo nos cagamos de la risa. El tipo después de todo se dedicó a coleccionar fotos de personajes de teleseries.
La publicidad es la abundante felicidad entre cada bloque del noticiario. Irak cayéndose a pedazos y tentadores concursos para mojarse las patitas en Punta Cana. Ce ve eNe, ¡eNe!; sino creen, entrevisten a mi vecina, que sólo sale para comprar el pan con su Magister Card.
Pero me gusta así después de todo. Me gusta el mundo tal como es, tal como lo vemos, con nosotros interponiéndonos, variando, apareciendo, saliendo. A veces enojándonos con alguien porque nos hace más dificil el camino del convencimiento. Porque, ¿Cómo decirle a ese gordito que la comida del Mc Donald le hace mal?, si con puro verlo de lo contento que va por la plaza con sus cachetitos llenos de ketchup, dan ganas de comprarse una cajita feliz. Está bien este mundo, me gusta, ¡Hasta las cajitas son felices!
Y a propósito de salir, "¡Saliste en la tele el otro día!" le dije a alguien un día. "Saliste en" y no "saliste a" o saliste por". A los años le recordaba y le decía "¿Te acuerdas cuando te vi en la tele?", a lo que me respondió: "Sí, sí me acuerdo que una vez estuve en la tele". Entonces Lugar. Todo aclarado, ¡Es un lugar! ¡La tele es un lugar! ¿Un lugar? ¿Qué espacio es un lugar sin un cuerpo al menos contenido? ¿Y qué con los dos sentidos de participación, el encuentro?
¡Basta!, ¡Qué tanta triquiñuela enmarañada añicos!¡Voy y le digo que me gusta, que me muero por volver a besarla y abrazarla y besarla y abrazarla otra vez, que quiero estar junto a ella, y listo! Y voy a hora mismo. Ahora mismo voy. Porque, para serte sincero, ya estoy que le pinto un diente negro a la rubia que todavía me sonríe.

Tema 3,4

I. El tema. ¿Cuál tema? Hay que salir a la calle parece y andarla, para de algo sorprenderse. No sé si andar la calle completa, las calles completas. No me atrevería a proponerlo asá. Tampoco sé si convendría escoger una esquina y quedarse ahí a esperar la sorpresa más cercana para sorprenderse (de verdad). Eso de estar presente, justo ahí, ¡Tac!, se entiende.
¿Qué tema puede ser? No se me ocurre. Estoy como lento. Nada se me ocurre. Tengo una antología de Enrique Lihn al frente, a su lado un reloj. Un Enrique Lihn que me dice "Porque escribí", un reloj que me dice "No has escrito nada". Yo creo que algo traman. En fin.
No he escrito nada, digo, en el sentido de que sería irrelevante mandar a la extinción todo esta ensalada de consonantes y vocales y signos. Cuento los minutos con puntos suspensivos................
La música no acompaña tampoco....... ¡Pero qué perdida de tiempo! En la otra pieza hay un televisor. Infinidad de cosas como para que a uno se le ocurra algo y así tener un tema para escribir. ¡En qué estaba pensando! Voy y vuelvo entonces, a buscar una idea para escribir. Vuelvo en seguida. Vuelvo, vuelvo. Chachachán ya verán, ya verán.

II.

18.10.05

El Primer Prólogo

Voluntad primera para exisitir y que no puede ser suficiente. Antes el cuaderno sin asignatura lleno de manchas que aspiraban a concluir en líneas decididas, en caracteres escogidos, cuyo fin borroso casulamente era una palabra. Hoy el gesto amable del golpe eléctrico a consentimiento de un conocer anterior. Comenzamos así, en una ambigüedad extremadamente gentil, lo que ya fechas era sólo una precaria idea del simple decir. Virtual, no cabe duda, y sin presumir magnas alteraciones del suelo que pisamos.
Algunos de nosotros tropezabamos con el miedo ortográfico, allá en la era de la ese jamás pronunciada, por puro miedo -redundo intencionalmente- a pensar de que nos estabamos refiriendo en plural a un determinado sujeto. Después jugabamos a la gran capital y volvíamos a encontentarnos al ritmo del rap de los ancianos.
¿En qué se irá a convertir todo esto?, no tenemos ni la menor ni la mayor idea, sólo -para tomar la irreversible decisión- nos dijimos que era la media idea, y luego llegamos a esto. Y hasta el momento esto es (no debimos haber escrito esto último, pero en fin, mayoría ganó).
Fracción minúscula de esta idea es la de participar firmando "Comunidad Viabinaria" o algo por el estilo, o sea manteniendo "Viabinaria" en alguna parte de la firma. ¿Para qué?, Bueno, mitad capricho - mitad propósito: que los textos adopten un contexto, un común, pero sin una destinación al modo de regla; es decir, clicheísticamente, "que todos construyamos el caracter de este espacio". Sin más por denante hacia adelante, punto aparte.