18.10.05

El Primer Prólogo

Voluntad primera para exisitir y que no puede ser suficiente. Antes el cuaderno sin asignatura lleno de manchas que aspiraban a concluir en líneas decididas, en caracteres escogidos, cuyo fin borroso casulamente era una palabra. Hoy el gesto amable del golpe eléctrico a consentimiento de un conocer anterior. Comenzamos así, en una ambigüedad extremadamente gentil, lo que ya fechas era sólo una precaria idea del simple decir. Virtual, no cabe duda, y sin presumir magnas alteraciones del suelo que pisamos.
Algunos de nosotros tropezabamos con el miedo ortográfico, allá en la era de la ese jamás pronunciada, por puro miedo -redundo intencionalmente- a pensar de que nos estabamos refiriendo en plural a un determinado sujeto. Después jugabamos a la gran capital y volvíamos a encontentarnos al ritmo del rap de los ancianos.
¿En qué se irá a convertir todo esto?, no tenemos ni la menor ni la mayor idea, sólo -para tomar la irreversible decisión- nos dijimos que era la media idea, y luego llegamos a esto. Y hasta el momento esto es (no debimos haber escrito esto último, pero en fin, mayoría ganó).
Fracción minúscula de esta idea es la de participar firmando "Comunidad Viabinaria" o algo por el estilo, o sea manteniendo "Viabinaria" en alguna parte de la firma. ¿Para qué?, Bueno, mitad capricho - mitad propósito: que los textos adopten un contexto, un común, pero sin una destinación al modo de regla; es decir, clicheísticamente, "que todos construyamos el caracter de este espacio". Sin más por denante hacia adelante, punto aparte.