20.10.05

TV o

Merilin Monrrou, en una caja de fósforos ahora mía. ¿Habrá imaginado ella que su sonrisa estaría alguna vez tras una pequeña llama, frente a un sudamericano como yo? ¿Para quién habrá sido originalmente esa sonrisa? ¿Para el camarógrafo, su cámara o para su propio reflejo en el lente?
Algo sé de ti, pequeño Ted: meridiano 10, paralelo 50, hemisferio norte, más o menos, más o menos...
Y para qué mencionar a Maic, el fornido Maic, ¡Grande maic! Por su lado casi cerca.
A estas alturas, difícil desconocer cualquier menudencia de nuestra especie, y de otras, en y fuera del planeta. Y digo "alturas" -releo-, como si el planeta por sí mismo se estuviera hinchando y el espacio para respirar se estuviera apretujando. Estoy tan informado de la situación de Texas como de Filipinas y Santiago de Chile. Esto de internet, esto de MTV, esto de una Shell cerca tuyo, esto de animaciones Mangas, esto de lo uno y lo otro, en cualquier centro sobre la superficie de la Tierra.
Símbolos, ídolos hedonistas, irreverentes artistas del maquillaje, intelectuales en sus insistencia de que el medio sea más cultural (!), hadas, ninfas, obras maestras de la gasa y la silicona, en el turno destellante de nuestro queridísimo manantial ubicuo, casi ubicuo.
¡Jamás hubiera imaginado don Pedro Godoy Pérez que el Congreso Nacional chileno estaría a un segundo de Wuoal Strit!¡Lo aseguro!¡No lo hubiera imaginado, y menos dentro de su propia casa!¡¡Y qué mejor que un concierto de The Cure, café con leche, bailando en toalla a las ocho de la mañana!?
Debo admitirlo, me gusta el tiempo que vivimos, en la búsqueda siniestra de no tener que salir de la casa para consumir o satisfacer nuestras efímeras necesidades. ¡Qué me importa la bancarrota de mi vecino izquierdo, si allá en Masachusets alguien está peor!¡Si él viera la tele, su tristeza pasaría a tristeza menos uno!¡Lo aseguro!¿Lo aseguro?
Uno de mis amigos de kinder, una tarde de mayo, planteó lo siguiente: "¿Decidimos la sobreposición de imagen o realidad en nuestro acontecer diario?, el día que palpita junto a nosotros ¿Nos queda como imagen, mera imagen rectangular, o como realidad, seña intensa en el cuerpo entero?". Luego de esto, nos quedamos mirándolo, y al cabo nos cagamos de la risa. El tipo después de todo se dedicó a coleccionar fotos de personajes de teleseries.
La publicidad es la abundante felicidad entre cada bloque del noticiario. Irak cayéndose a pedazos y tentadores concursos para mojarse las patitas en Punta Cana. Ce ve eNe, ¡eNe!; sino creen, entrevisten a mi vecina, que sólo sale para comprar el pan con su Magister Card.
Pero me gusta así después de todo. Me gusta el mundo tal como es, tal como lo vemos, con nosotros interponiéndonos, variando, apareciendo, saliendo. A veces enojándonos con alguien porque nos hace más dificil el camino del convencimiento. Porque, ¿Cómo decirle a ese gordito que la comida del Mc Donald le hace mal?, si con puro verlo de lo contento que va por la plaza con sus cachetitos llenos de ketchup, dan ganas de comprarse una cajita feliz. Está bien este mundo, me gusta, ¡Hasta las cajitas son felices!
Y a propósito de salir, "¡Saliste en la tele el otro día!" le dije a alguien un día. "Saliste en" y no "saliste a" o saliste por". A los años le recordaba y le decía "¿Te acuerdas cuando te vi en la tele?", a lo que me respondió: "Sí, sí me acuerdo que una vez estuve en la tele". Entonces Lugar. Todo aclarado, ¡Es un lugar! ¡La tele es un lugar! ¿Un lugar? ¿Qué espacio es un lugar sin un cuerpo al menos contenido? ¿Y qué con los dos sentidos de participación, el encuentro?
¡Basta!, ¡Qué tanta triquiñuela enmarañada añicos!¡Voy y le digo que me gusta, que me muero por volver a besarla y abrazarla y besarla y abrazarla otra vez, que quiero estar junto a ella, y listo! Y voy a hora mismo. Ahora mismo voy. Porque, para serte sincero, ya estoy que le pinto un diente negro a la rubia que todavía me sonríe.