17.12.05

Un vil intento de dañar la imagen

Es demasiado temprano como para venir a hacerse la víctima. “Hacerselavíctima” a secas. Serlo. Es necesario, para ello y antes, estar herido, herida, heridos. El dolor debe ser mucho más temprano.
Sin premeditación, sin una estimación entre lógicas y discursos poéticos, paráfrasis románticas, místicas varias o meros bosquejos a grafito, el dolor debe incrustarse en nuestras fiestas y manifestarnos la fracción del pulso. Ella lo expresó así. No con estas palabras, por cierto. Sí llorando (Sí, llorando). Y da lo mismo llamar naranja o cementerio a su llanto, ahora, porque sus lágrimas, ayer, ya se hundieron en el aire, lejos del papel que ofrecido fue a su rostro. - ¿Onomatopeyas? - ¡Olvídalo! - ¿Paisajes? - ¡Mejor la textura, la piel irritada, en la paciencia bajo el sol, una y otra vez, por la cura!. Ella sólo lloraba. Esto, a infinitos mientras, sólo árbol muerto y seco, blanco.

- ¿Así ocurrió?, ¿La llamaste?, ¿Te dijo algo?
- Sí, sí, no.

Me levanté con la premura del agua, ordené la ciudad desde la puerta y partí a buscarla. Idiota en la esperanza de oír nada más que el suelo bajo sus pies. Idiota, cuando me aparezco en las vitrinas navideñas y suena una canción y somos, el total, el recorte desechado de una película sin editar. Mastico el guión y vuelvo a la realidad. Lo cursi queda en un yingol bels enclenque. La vida continúa.

- ¡Corre, corre!
- Así seca: con viento, con sol o con ambos.
- ¡Corre, corre!
- No hay para qué. Mañana en la mañana estará lista si la dejo sobre la mesa.
- ¿Ya dejó de llorar?
- Se puso a llover, pero lento.
- Como las parras cuando las podan.

Pensaba en él, en sus manos temblando cerca de mis ojos, pidiéndome perdón. Pensaba en él, con él frente a mí, él mismo. Pensaba en él cuando salió a buscarme y cuando me llenó de ceniza. Lloré por él hasta el eco de la lluvia. Todo lo demás es mentira, un vil intento de dañar mi imagen.