27.2.06

Minutos antes de dormir

Respiro lentamente por tu cuello, como si por ahí, bajo tu oreja, estuviera todo el aire que necesito para vivir. La mañana oscura pesando sobre la bruma anaranjada de los postes, la línea perdida, gris y triangular resumida, separando la rueda del paso pie con cascabeleo de cordones sueltos: el silencio enhebrado por lo tibio decreciente. Arriba y en todas direcciones, suspiros sin medida. Cigarrillo que ilumina los dedos y entorpece la marcha, abajo en diagonales difusas. Dibujamos el lienzo donde los dioses tiran sus dados, con colores recién sacados de los huesos. Conversamos a través del teléfono. Dejamos los ojos puestos en el oxígeno.

Nos comunicamos a la velocidad de los dedos. La voz recorre la carne y se seca entre los labios. Atrás el bálsamo de una antigua vida, el vegetal rodeado de plumas a inaugurar otra justificación de los vientos. El agua mueve otras copas. Suma los latidos y viértelos en longitud, a modo de llegar. Velocidad, tiempo y distancia. Lento envejecemos rodeándonos.

Volveré para relatarte lo ocurrido. Junta las palabras que llenarán mis sangrías. Pero con posibilidades de tocarnos las bocas. Nuestros verdugos andan tan sueltos como nuestros amantes. Espejo con vapor de ducha, olor a piel sobre el lavamanos. Opaco verde de amarillo líquido y azul poroso. La ropa viste cuando cuelga. Junta las y del día sobre los arcos de tu rostro. Manipula este testimonio. Da lo mismo.