22.3.06

Palabras... ¿prohibidas?

Querida Mamá,

Prohibir una palabra puede ser un gran desafío si por problema se entiende lingüísticamente hablando. Para prohibirla, al menos hay que decirla, y decirla entonces es darla al ojo o al oído tal como es. Veo imposible la manera de prohibirla apenas sugiriéndola o aludiéndola mediante un calificativo que la contenga junto a otras, de igual manera, prohibidas. Decir, por ejemplo, “Están prohibidas las palabras de carácter soez” deja una nube bastante espesa de indeterminismo, partiendo del hecho que lo soez depende exclusivamente del ambiente en que esta sea expresada (ya este planteamiento orbita en el indeterminismo). En un tiempo la palabra caca era motivo suficiente para castigar a un alumno o, en un nivel menor de la gravedad, ser acusado por el compañerito o la compañerita más mamona de la clase (no enfatizaré en este término “mamón”, cada uno haga su definición, investigue, compare). Si la evolución de nuestra especie es sólo un término para grandes temas de trascendencias especiales, no queda ajeno sin embargo si de aplicarse se tratara en este aspecto. Proporcionalmente a la edad (por puro capricho de atribuirlo a algo), la palabra caca también tiene –conforme a la madurez del individuo- su evolución: mojón, plasta, mierda, tronco, churrete, etc, etc. Ahora bien, ¿Cuál de todas estas palabras le resulta soez, cuál más, cuál menos, o ninguna? (si responde ninguna, puede que usted sea soez, ¿alguien lo puede asegurar?)

Pero esto no es lo quiero agregar a vuestro ocio. No en el sentido que estoy temiendo. No. Lo que quiero es mostrarle, o hacerle presente, lo paradojal de nuestro lenguaje verbal: las palabras prohibidas son las que no se dicen. Y claro, porque si la dice quien la está prohibiendo se estaría prohibiendo a sí mismo. Salvo si el “prohibidor” se excluye de dicho manifiesto. Pero ¿Quién es quién para prohibirle a alguien algo que le pertenece a ambos por naturaleza? Salvo, también, si el “prohibidor” dijera, por ejemplo, “desde mañana a partir de las 12:34 horas, queda absolutamente prohibido decir ”. No obstante, al manifestarlo está cometiendo igualmente una falta, o sea, no deja de ser soez, por la sencilla razón de que el prohibidor cree soez dicha palabra. Como ve, parece complicado “normar” la prohibición de palabras, por llamar de alguna manera.

Otro punto es el siguiente. Si una palabra “soez”, figura sola y como adjetivo, no debería significar como tal, ya que no cuenta con un sujeto.

En fin, creo que es una ridiculez prohibir las palabras, cualesquiera que sean, tanto o más como creo lo ridícula que es esta carta. Y si prohibir una palabra requiere de que esta sea nombrada o dicha, expongo a continuación algunas pocas, y sugiero con etc todas las otras que se me quedaron en las teclas (o en el rincón más soez de mi ser); no para que las prohíban, sino para dar por hecho la “improhibibilidad” de su existencia. Afírmense los ojos los queridos mamones:

Caca, pichí, poto, raja, hoyo, culo, culiao, reculiao, hueón, hueón culiao, saco de hueas, pico, zorra, pico y zorra, concha, conchúo, puta, maraco, maraca, chuchetumadre, conchetumadre, rechuchetumadre, rechuchesumadre, ¡rechuchesumadre!, etc

Cierto es que muchas de estas tienen sus derivativos... defina, investigue, compare.

Esperando que te encuentres bien, me despido con un beso.

Tu hijo.

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Querido hijo,

Junto con saludarte, te informo de que pude encontrarte eso de Flash Gordon que me habías encargado...