27.5.06

¿La felicidad es una pistola fría?


Cine, chiste, basura, perforación, doctrina, materia, hoyo, azúcar, pilsen, soda, zumbido, caída, jeringa, mi, mí, coyontura, coyuntura, culluntura, cultura, hambre, orgasmo, baba, zancudo, celo, bocina, gemido, silvido, silbido, cilvido, civil, duna, diosa, billete, guitarra, pena, mamá, chaqueta, remera, camión, borde, cintura, puñete, oreja, betún, zapallo, tallo, rayo, yo, gata, migaja, vuelvo, savia, bencina, moco, cabeza, puñal, karateca, queso, fono, ella, vaso, manos, cigarrillo, dos manos un vaso y un cigarrillo, una persona sosteniendo un vaso y un cigarrillo. La noche. Aquella noche ya lejana. La libertad de abandonar el futuro propio y cambiar el destino por una micro que me lleve al salud con los amigos. Extraño la libertad del bar. El viejo borracho sonriéndome entintado y hablándome de su perra vida, más allá la niña pintarrajeada y el novio tocándole lo que miro disimulado. Extraño la decadencia. Soy más decadente al extrañarla. Ese mundillo, que comienza cuando los curagüillas ya han juntados sus monedas por ahí, expresa una potencia increíble de ojos descontrolados y manos automáticas. Hay que estar ahí para verlo. Y cómo verlo también es importante. Estos bares no son los que aparecen en revistas de gastronomía y patrimonios de las humanidades (sí, así en plural). Si no hemos estado en uno, sencillamente no lo sabemos.
Extraño esa podredumbre de baños convertidos en ricos zoológicos de especies microscópicas, la firma y el teléfono de algún enamorado en la puerta del wc, el pene abstracto dibujado en un muro, el concentrado de resfrío en el ocre del lavamanos. ¿Pintoresco?, ¿Por el olor de todo a la vez?, ni te imaginas.
Trato de recordar -pero no lo logro- cuáles eran las palabras que hacían reir a esas personas, cuál era el momento del salud, cuál era el momento feliz y porqué se justificaba levantar los vasos para chocarlos y beber. A todo esto, supongo que cierta felicidad los atraía a tales sucuchos. Supongo que cierta felicidad existía, pues de lo contrario, la felicidad de un bar de revista no se contrapondría en estética, higiene, apariencia y vestimenta de sus clientes habituales. Hay que estar ahí para verlo.
¿Quién dijo que un indigente no se sienta frente a una mesa?, he visto a al menos dos acomodarse en sus sillas frente a una.
De dudosas ocupaciones todos los clientes, hasta incluso el pelado que llena las garrafas con vasos (sic) y vende las botellas de pisco recargadas con el más fino vino tinto de guarda. De dudosas ocupaciones otroras, pero con inmensos sueños -aunque ilógicos en el discurso- frustrados. Inmensos sueños desde el supuesto de que fueron grandes personajes para la historia laboral, cultural, educacional o artística de la ciudad, reconociendo finalmente de que el copete y la farra los dejó sin trabajo y sin familia... Eso al menos unos cuantos. Los otros simplemente bebedores porque hay que hacer algo en la vida.
Hay un ruido de soledad. Soledad que pareciera intentar disimular el artista de la radio, porque la letra se repite en algunos rostros. Hay otros celebrando, hablando.
Para beber: el alcohol. Para beber en un bar: el alcohol y algo más importante. Eso importante que hace sonreir y permanecer a estos misteriosos "bebensales".
Sigo buscando, tratando de recordar. Pastilla, anuncio, nube, calzón, mueca, tuerca, pestillo, rodaja, cuerda, soldado, aceituna, libreta, porrazo, pollo, rueda, crucigrama, terrunio, alcoba, perdón, tallarín, batidora, hijo, columpio, vela, cadena, sucia, cartón, apio, enchufe, detergente, antena, helecho, sábana, caricia, pañuelo, manjar, listo, escoba, párrafo, noticia, rosa, Magdalena, huevo,
lente, cajetilla, reloj, parásito, bandera, estiercol, salitre, gorro, Tarapacá, ficha, flecha, amor,

ipso colapso casi calipso

¡He perdido tantos colores! (Es por mis ojos, por mis ojos es que doy cuenta de esta terrible carencia) No es la ciudad, no fue la ciudad. Yo soy el que veo todo de un solo color, no es que todo esté de un solo color. Tanto la vitrina como la fruta en la vitrina estuvieron siempre donde mismo, sin alterar distancia alguna respecto a las nubes, respecto a la gente con sus tentaciones. He perdido tantos colores y cuando sólo uno es el que me queda recién entonces extraño al resto. No es la ciudad. YO veo la ciudad. Yo veo la ciudad desde su cáscara, y no es otra cosa la que me llevo a la almohada (no soy ingenioso). La ciudad por dentro es el espejo del baño, es la cara bajo la peineta y sobre la colonia, y debo volver a salir para devolverla al tumulto. Como tú con tus pies, para devolverlos al anonimato sobre las veredas. Siempre volvemos a la calle, siempre salimos de la casa. Nunca volvemos a la casa, nunca salimos de la calle. Dímelo tú. Dime tú, ya que ahora te creo de que las puertas por eso permanecen cerradas: para que nadie de las calles se salga de ellas. Porque lo que llamamos ajeno es simplemente una cara nueva frente a un nuevo espejo (dímelo tú, recién salida de reflejarte en una vitrina para hacer coincidir tu cuerpo con el del maniquí).
Un solo color me queda, qué puedo hacer con él. Qué puedo hacer para él. ¿Lo mezclo con la tierra de mis uñas? ¿Lo mato en mis labios? ¿Lo reduzco a belleza? ¿Algo así como una enfermedad de la luz?
El gallo le canta a la noche. El gallo le canta al retiro. El canto es con el pretérito. La música es con la memoria.
Tú tienes una bonita voz y no cantas.
Yo veo todo de un solo color.
El maniquí vestirá cien prendas sin moverse.
La fruta se pudrirá anhelando una mordida.
El espejito del baño por suerte no refleja los olores.
Me gustas porque no puedo decírtelo.
Necesito dormir.
(bésame a través de lo que amas)

12.5.06

Terapia



Estimado Sr. Conejo,
La terapia es la misma de ayer, los pasos son los mismos, anote:

1.- Abrir los ojos*
2.- Levantarse*
3.- Bañarse

4.- Vestirse

5.- Desayunar

6.- Lavarse los dientes

7.- Ir al trabajo

8.- Trabajar

9.- Sacar la vuelta

10.- Trabajar

11.- Ir a la casa

12.- Cenar

13.- Lavarse los dientes

14.- Comparitr con la familia

15.- Ver televisión

16.- Ver televisión

17.- Ver televisión
18.- Acostarse

19.- Ver televisión

19.- Cerrar los ojos

20.- Dormir


Si puede apreciar, los asteriscos indican que esos pasos no se han echo correctamente y que deben ser corregidos urgentemente. El resto lo ha realizado de manera óptima.

Si ud. sigue correctamente todos estos pasos, podremos darle de alta.

Si ud. sigue correctamente todos estos pasos, muy pronto estará en condiciones de hacerlos todos los días.

Si tiene alguna duda sobre algún punto, no dude en comunicarse conmigo.

Si quiere que le envíe un beso a su naricita rozada, se lo envío. Aquí va: ¡Besooooos!

Si está pensando en retirarse del juego, olvídelo.


Atte,
su doctor
don Huarén.

pd: Me hacen mal las zanahorias, no me envíe más.

2.5.06

Fiebre amarilla

Estoy escuchando en este preciso momento "A kiss to Build a Dream On" de K.D. Lang. Agradable música. Afuera hace frío. Me como lentamente la uña del dedo que ocasionalmente presiona Enter.
¿Que qué tiene que ver esto con esto?-Nada, nada que revolucione el sentarse frente al monitor y pararse luego para volver al mundo real, el mundo real de las caras del mismo color del resto del cuerpo.
Estuve pensando en lo que dicen los adultos cuando hacen notar que son adultos: "la juventud de ahora no es la misma de antes". Y cuando recurro a la amplia gama de caritas que posibilitan mi expresión, esa frase se ilumina en las teclas de este teclado (el tema de K.D. ya terminó hace rato).
Ahora, no sé qué tan antes es suficiente para un adulto el poder reconocer la diferencia de edad como para referirse exclusivamente a "la juventud". Pienso también en el fútbol por televisión y el público hacinado en una fuente de soda celebrando con cervezas, papas fritas y cigarros. Me emociona. Me dan ganas de gritar Viva el deporte, y que se escuche hasta en el Olimpo.
Es cierto, aunque ignoro el porcentaje, que los niños se adueñan de las frases celebres de sus héroes animados. Y el adulto, siempre sorprendido de lo nuevo, reconoce en ellos que "los niños ahora están saliendo más habilosos". Claro, entre otras hazañas, el niño "nace" controlando el control remoto, "nace" operando computadoras y equipos electrónicos. Mientras que el adulto sorprendido-promedio recién comienza a comprender que el CD no sirve poniéndolo por ambas caras... ni tampoco por una a la vez.
Ahora esto de las caritas... es lindo igual... jamás imaginé cuando tenía dos años de edad que yo podría sonreir con tanta simetría, con tanto equilibrio. Y que mientras más caritas tenga, más expresivo puedo ser. Y confiando en la efectividad de mis amarillas expresiones, no declino en practicarlas frente al espejo por las mañanas, sin combinación de teclas, por supuesto.
¿Que cuál es el sentido de este texto? -Ninguno, ninguno especial. Tengo ganas de abrazar a las plantas de las plazas, de cantar en el bus junto al chofer, de contarle chistes a los vendedores de los quioscos y de compartir mi alegría. Tengo unas enfermizas ganas de expresarme, ¿Puedes entenderlo?
Mañana será un día hermoso, un bello día con aromas de tierras húmedas y nubes bailarinas... cierto, mientras no se me infecte el pc con algún malulo virus, todo bien. Los quiero mucho mucho. Paz en vuestros corazones, la infancia es un gran tesoro, la vejez es un regalo, a caballo regalado no se le mira los dientes, que estén bieeeeeeen ¡Adióooos!