2.5.06

Fiebre amarilla

Estoy escuchando en este preciso momento "A kiss to Build a Dream On" de K.D. Lang. Agradable música. Afuera hace frío. Me como lentamente la uña del dedo que ocasionalmente presiona Enter.
¿Que qué tiene que ver esto con esto?-Nada, nada que revolucione el sentarse frente al monitor y pararse luego para volver al mundo real, el mundo real de las caras del mismo color del resto del cuerpo.
Estuve pensando en lo que dicen los adultos cuando hacen notar que son adultos: "la juventud de ahora no es la misma de antes". Y cuando recurro a la amplia gama de caritas que posibilitan mi expresión, esa frase se ilumina en las teclas de este teclado (el tema de K.D. ya terminó hace rato).
Ahora, no sé qué tan antes es suficiente para un adulto el poder reconocer la diferencia de edad como para referirse exclusivamente a "la juventud". Pienso también en el fútbol por televisión y el público hacinado en una fuente de soda celebrando con cervezas, papas fritas y cigarros. Me emociona. Me dan ganas de gritar Viva el deporte, y que se escuche hasta en el Olimpo.
Es cierto, aunque ignoro el porcentaje, que los niños se adueñan de las frases celebres de sus héroes animados. Y el adulto, siempre sorprendido de lo nuevo, reconoce en ellos que "los niños ahora están saliendo más habilosos". Claro, entre otras hazañas, el niño "nace" controlando el control remoto, "nace" operando computadoras y equipos electrónicos. Mientras que el adulto sorprendido-promedio recién comienza a comprender que el CD no sirve poniéndolo por ambas caras... ni tampoco por una a la vez.
Ahora esto de las caritas... es lindo igual... jamás imaginé cuando tenía dos años de edad que yo podría sonreir con tanta simetría, con tanto equilibrio. Y que mientras más caritas tenga, más expresivo puedo ser. Y confiando en la efectividad de mis amarillas expresiones, no declino en practicarlas frente al espejo por las mañanas, sin combinación de teclas, por supuesto.
¿Que cuál es el sentido de este texto? -Ninguno, ninguno especial. Tengo ganas de abrazar a las plantas de las plazas, de cantar en el bus junto al chofer, de contarle chistes a los vendedores de los quioscos y de compartir mi alegría. Tengo unas enfermizas ganas de expresarme, ¿Puedes entenderlo?
Mañana será un día hermoso, un bello día con aromas de tierras húmedas y nubes bailarinas... cierto, mientras no se me infecte el pc con algún malulo virus, todo bien. Los quiero mucho mucho. Paz en vuestros corazones, la infancia es un gran tesoro, la vejez es un regalo, a caballo regalado no se le mira los dientes, que estén bieeeeeeen ¡Adióooos!