28.6.06

Cuestión vulnerable

Pensé una vez que un vulnerable era una persona con cierta debilidad de piel, y que por eso su corazón era más susceptible. Una especie de delgadez de piel, de transparencia tal que permitía localizar el corazón y hacerlo tocar lo que acostumbran o pueden soportar las mejillas. Aire, lágrimas, caricias y puñetes.
Una señorita acostumbrada a desnudarse frente a cámaras debe tener la piel bastante gruesa y dura como para no afectar su corazón con tanto flash y ojo punzante; ojo virtualmente mano quita prendas, flash de contornos y brillos ubicados.
Cierto es que esos flash y ojo se limitan a la piel, no se proponen llegar más adentro; con la piel basta y sobra. Será porque el corazón se sacude tan rojo como cualquier otro y por tanto nada vale avanzar para llegar a una predecible conjetura. Pero esta afirmación es con la luz del flash. La señorita desnuda andará vestida en su casa, tanto o más como cualquiera de los que la estamos viendo.
El tímido baja la vista cuando se siente invadido, con sus párpados viste sus ojos. El vergonzoso se sonroja, con color viste su cara. Párpados extendidos y color engruesan la piel; el corazón queda un tanto más lejos; suficiente espacio para sus básicos movimientos.
Un disfraz de vaca carga a un hombre adentro. Es un hombre contratado a modo de publicidad para una carnicería. Varón es por los extremos de sus gestos: se acomoda las ubres a la altura de los genitales humanos promedio. Para expresar sorpresa frente a un niño que le sonríe, lleva sus gruesas patas de vaca a su hocico de vaca y mueve como limpia-parabrisas su cabezota de vaca. Adentro, el hombre, detesta a los niños, detesta vestirse de vaca; mas conforme se sorprende como vaca, porque como hombre será remunerado, al final de la jornada, cuando la vaca penda con sus patas, hocico y ubres vacías. En aquella sorpresa de vaca, las manos humanas jamás tocaron la boca humana; tampoco hubo sorpresa de hombre. Esa es otra distancia.
Pensé una vez que un vulnerable era una persona que tenía su corazón más cerca del aire y que por eso era más fácil llegar a él sin advertirlo.
Si llegas a mi corazón, ¿Cuán cerca estaré del tuyo?