31.8.06

Pan a las palomas



En la plaza, el anciano reparte trocitos de pan a las palomas.

- ¡Sepa él cual es la de la paz!
- ¿No es una blanca, dicen?
- Al cabo que se merece inmenso banquete, ¿No?
- ¿Cómo era el anciano?




29.8.06

Interludio para el Agua



Hacia ir
mirando


Ligero como la gota de sangre en la sangre
tentado a deformar el reflejo


Punto a punto
cual concédese la línea
tajado vacío el distingo
lluvia o lágrima caída

tu cuello

o mi ojo hasta tu boca
alpinismo
que sólo delata el descenso


Porque en la cima sólo soy vapor
espesor y caricia que no conservarás

25.8.06

Superhéroes en Valparaíso o un modo de apariencia




I.

Por la mañana, y como cualquier habitante, no es extraño verlos por los pasillos del mercado con bolsas con verduras o frutas, o comprando pescados en alguna esquina cerca de la plaza Echaurren, en Valparaíso. Caminando como señoras, perfectas escogiendo el mejor tomate o por allá el de las agallas más rojas y húmedas, no escatiman en dar muy respetuosamente las gracias por la compra a medio rímel y con voz de barítono heroico.
La luz de la mañana revela lo que la noche no puede absorber para siempre, y así la ciudad se recrea a sí misma como un racimo de cabezas y encuentros fortuitos de pies dibujantes.
En el medio rímel, en la delicadeza al cruzar una calle o en el cuchicheo de alguna anécdota de alguna amiga, la noche permanece diminuta, como una larva aguardando. Pasan las horas sin escándalo y el sol oportunamente da la señal sobre el espejo; el rímel se completa. La mariposa entonces abre sus alas para celebrar sobre las luces neón y el desfile estático de los árboles que se nutren de los orines. Comienza la fiesta de los tactos, la estrategía de las caderas y las piernas, el taco seguro sobre el hormigón.

II.

De una conversación, conversando, salió uno y dijo que Superman era el único (no he averiguado si es el único, pero sí al menos cumple las características) personaje, superhéroe, cuyo disfraz era el de un ciudadano común y corriente, y que luego al momento de actuar como superhéroe no se vestía con su traje, sino que se sacaba el disfraz; que siempre cargaba su identidad de superhéroe, pero que a la vez la mantenía oculta; el resto -haciendo la diferencia- vestía siempre de ciudadanos comunes y corrientes, y que se lo cambiaban por el traje de superhéroes cuando se les requería (nótese que hablo en préterito, para poner en duda, hasta el momento, la actual existencia de superhéroes).

III.

La Real Academia Española tiene dos acepciones para el término Travestismo: 1.- Práctica que consiste en el uso de las prendas de vestir del sexo contrario; y 2.- Práctica consistente en la ocultación de la verdadera apariencia de alguien o algo.
Según el significado 2, Supermán es travesti, o practica el travestismo, salvo cuando el deber lo llama.
Según el significado 2, los travestis son superhéroes, o practican el superheroismo, durante la noche (también se cumple "cuando el deber los llama").

IV.

Los superhéroes también compran tomates y pescados cerca de la plaza Echaurren, en Valparaíso.



(Con cariño y respeto a todos los superhéroes del Planeta)


24.8.06

Volver de memorias y destinos



Tal cual unos perfectos desconocidos, ambos, llenaron el lugar destinado a la inquietud, y permanecieron horas tras horas, concientes de cada segundo agotado, tratando de descubrir algún signo de vejez en sus rostros.
Poro a poro las pupilas naufragaban y encerraban con sus pequeños diámetros la extensión inconmensurable del otro; y a tan alto regocijo el recorrido, que ya parecían perforar la luz de los pliegues hasta limitar con el aire; tanto así que, y sin decirlo con las bocas, coincidieron en pestañar al mismo tiempo: un modo,
siendo mortales, de mirarse para siempre.
¿Qué cantaba uno en silencio?, ¿Qué olía el otro al pasar por la frente?, ¿Qué ocurría a un metro a la redonda? ¡Qué importaba!, si cada milímetro de piel al rotar los ojos, equivalía a descubrir una estrella.

***

Pusiéronse de acuerdo por email y luego por teléfono, para juntarse a una determinada hora en un determinado lugar. No hablaron de cómo ir vestidos ni de plata ni de nada más. La cosa era juntarse y después ver lo que se hacía. Llegó uno primero, al rato el otro (dentro del rango de "lo puntual", nada de qué preocuparse), y como tratando de dar con algo con la vista alrededor, se hicieron un gesto de "y ahora, ¿Adónde vamos?"; uno, entonces, abrió la boca y dijo "No sé, dime tú". Así pasaron los minutos y las preguntas, hasta que, y sin calcularlo, llegaron a la habitación de uno. Pero el otro dio a conocer lo tarde que le era y que ya debía volver a su casa. Así que uno se queen su habitación y el otro tomó un bus para ir a la suya.
Al día siguiente, tras haber leído sus mensajes de email, ambos, conversaban muy risueñamente por teléfono. ¿A qué hora?, ¿En qué lugar?

***

Hace unos días, A. salió a recorrer el mundo. Juntó plata trabajando en verano y al empezar el otoño, preparó sus bolsos y a su gente y partió, solo. Algo sabía de los lugares de destino, algo se informó de esos lugares: internet, revistas de papel, conversaciones con amigos, en fin, algo del tamaño del planeta lo tenía en su cabeza. Sabía que extrañaría a sus seres queridos, tanto como ellos a su persona. Pero algo contenía tal emoción: sabía que dentro de todos sus destinos, el último era con volver, sabía que lo último que verían no sería su espalda.
Ocho años pasaron, hasta que su cara se asomó por la ventana de la cocina. Golpeó ligeramente con sus dedos el vidrio, tal como hacía cuando llegaba del colegio para saludar pimero a su mamá. Golpeó otra vez y luego de unos minutos, apareció una persona extraña desde el fondo, desde la puerta que da hacia adentro. "No, ellos ya no viven aquí... se fueron cuando falleció la señora..." (Silencio, silencio, silencio, silencio, silencio,_______ ___ _______ _________ __) Indagó por el lugar donde el resto vivía, pero nada sabían los actuales moradores.
Ya resignado de no volver a hallarlos, de volver a ver sus caras, permaneció un momento en el antejardín, hundiendo la mirada en los ojos de luz de los árboles, reconociendo con mucha calma los rincones de hace ocho años y más. La persona que lo recibió lo miraba repentinamente desde la cocina; sintió entre tanto que algo más debía hacer, quizá hacerlo pasar, quizá ofrecerle un café... después de todo parecía una buena persona, y más, había dormido en lo que ahora es su habitación; de una u otra forma era parte de la casa.
Toda la tarde hasta la noche estuvieron conversando. A. le contaba de los juegos en el patio con los vecinos, de las fiestas familiares bajo el parrón, a cambio de escuchar gustos de comidas, preferencias musicales y una que otra anécdota desde que vivían allí. Ambos conversaban muy agradados mutuamente. Ya la noche inundaba todos los vacíos y todos los recuerdos frente a la calle. Se despidieron con un único abrazo y se intercambiaron direcciones de email y números de teléfono.

***

"¡Ya, si no es para tanto! Si cuando vuelva, a cada uno le traeré un engañito"






)A la memoria de Máximo Cubillos(

21.8.06

la era del fuego (juego para dos)

Abracémonos y fundemos así la medida de esta ciudad, luego perdemos la memoria y nos inventamos desde los dedos. Dejémonos monosílabos en los cuellos, como espirales de oxígeno y vapor; luego perdemos la memoria y abrimos los ojos, la temperatura, en los labios, a la velocidad del instinto.
Instinto, instinto, instinto por las venas, como verbo en saliva, como abriendo el hueso con la lengua, como quieras. Olvidando, sí, donde está la ropa, la lámpara y el calendario.
La ropa es esa cosa formada por muchos hilos entrelazados, diminutas fibras unas junto a otras; mira acércate, hay colores... Acá, la lámpara: otra cosa, que se presiona, que es con electricidad, que deja sombras, que nos deforma en la muralla sin colores. Ese es el calendario, para decir meses y años y días: números que se suceden más lentos que los del reloj; tenemos rojos y negros (fíjate que tiene más días negros que rojos). En fin, las ventanas, las calles, los precipicios y los dragones.
Recuerda que no recordamos; que está oscuro, que hay que descubrir hasta el fuego. Recuerda que entendemos que la Tierra es plana, que si vamos más allá de esta medida nos caeremos... al suelo con sábanas y todo.

¡Comunidad Viabinaria!

Boton Comunidad Viabinaria para el fanclav


16.8.06

Monólogo de un plantado o El viaje al fondo de un vaso

Que equilibrio es tres, que justicia es cuatro. ¿Alguien entiende todo esto? ¿Alguien puede entender sin ver antes un triángulo formado por un brazo, una ventanilla y un riel? Esto de viajar en tren puede ser no tan simple como al imaginarlo. Después de mucho tiempo me trasladé, recorrí, en un tren. Y personas allí abajo y personas aquí arriba. Y personas de pie y personas sentadas. ¡Qué idiotez! ¡Qué idiotez de relato! Termino con aburrirme a mí mismo. Nada puede ser más saludable que esto: aburrirse a uno mismo intentando derivar algo maravilloso de una simple mirada, distinguir un triángulo (a la fuerza) y recordar haber hablado que el tres es el número del equilibrio y no el dos, mientras es uno el que intenta lidiar con todo. La coincidencia -una- de llegar a un lugar y comenzar una memoria donde intervienen dos... y uno es uno de esos dos... Pero la memoria está en uno, y por más que en un determinado segundo los dos estén recordando un solo instante compartido por ellos dos, ninguno lo sabrá, cada unno sabrá su parte. Escribir ayuda a dejar de pensar idioteces (escribiéndolas), idioteces de uno con uno.
Al fin y al cabo, generalmente, las mesas tienen cuatro patas; y cuando uno se sienta frente a una ubica las dos piernas entre dos de sus patas. Y si hay otra persona al frente -también a la mesa- lo que nos queda es cuatro piernas entre entre cuatro patas........ ocho no es divisible en tres... Entonces el equilibrio es una mesa entre dos personas: tres. Lo justo -las piernas y las patas- se deriva de lo anterior.

3.8.06

No amor. Sí amar

Mas, afinal,
Só as criaturas que nunca escreveram
Cartas de amor
É que são
Ridículas.

Fernando Pessoa



¿Por qué el símbolo del amor es un corazón? si el pecho duele más cuando uno suspira y no cuando late. Es más, debiera ser el estómago; y no por supuestas mariposas, ¡No señor!, sino por verdaderos demonios columpiándose en tu diafragma.

Ni corazón, ni mariposas, ni ángel.

¿Y por qué todo rojo? ¿No debieran ser morados intensos y pálidos verdes, dolorosos hematomas del espíritu?
¡Ay, de tantas teorías del amor! ¡Tanta charlatanería acerca del amor!
Mientras escribes sobre el amor bajo la luz de tu escritorio, hay más de un millón haciéndolo bajo las estrellas... y usando todas las manos que la locura puede brindarles.

No rojo, no escritorio, no sensatez.

Las viejas cartas de amor sobre el papel ahora se queman sobre la piel, y el humo alborota a los dioses............ ¿Haz suspirado tan lejos?. Esas cartas que sólo son arte en las manos y en el aire de los niños, porque ahora (medidos y consecuentes) la palabra Amor la hallamos en el diccionario, y su significado en páginas cercanas... como la más bella pintura colgando de la pared de un museo... mero documento, libre de la lluvia,del viento, del clima.

No cartas, no niño, no documento.

No, noes, nones, ni, an, in,...

Tanto no es casi desparecer. ¿Consistirá en eso, en desaparecer? ¿En dar, hasta alcanzar el vacío?

Definitivamente, no voy a escribir sobre el amor esta noche, ¿Te me unes?

...........................

(Ahora, y por otros motivos que no develaré, puedo responder tu pregunta:

El pez está tan rodeado de agua que lo único que puede hacer con toda seguridad es nadar)