21.8.06

la era del fuego (juego para dos)

Abracémonos y fundemos así la medida de esta ciudad, luego perdemos la memoria y nos inventamos desde los dedos. Dejémonos monosílabos en los cuellos, como espirales de oxígeno y vapor; luego perdemos la memoria y abrimos los ojos, la temperatura, en los labios, a la velocidad del instinto.
Instinto, instinto, instinto por las venas, como verbo en saliva, como abriendo el hueso con la lengua, como quieras. Olvidando, sí, donde está la ropa, la lámpara y el calendario.
La ropa es esa cosa formada por muchos hilos entrelazados, diminutas fibras unas junto a otras; mira acércate, hay colores... Acá, la lámpara: otra cosa, que se presiona, que es con electricidad, que deja sombras, que nos deforma en la muralla sin colores. Ese es el calendario, para decir meses y años y días: números que se suceden más lentos que los del reloj; tenemos rojos y negros (fíjate que tiene más días negros que rojos). En fin, las ventanas, las calles, los precipicios y los dragones.
Recuerda que no recordamos; que está oscuro, que hay que descubrir hasta el fuego. Recuerda que entendemos que la Tierra es plana, que si vamos más allá de esta medida nos caeremos... al suelo con sábanas y todo.