12.10.06

La placita celeste

Los pájaros naranjos llegan a eso de las siete a la placita celeste, para llenar como crema chantillí los imponentes pinos rosados que coronan el pavimento achurado. Abajo, las mesitas amarillas reciben al ritmo del sol las cálidas conversaciones de viejos y jóvenes cesantes que muy violetamente se disponen para jugar con naipes y dados azules. A eso de las doce, llega Machote, el perro verde, ladrando a sus rodillas, avisando que ya es hora de almorzar.

Todo lo demás es blanco zinc, sobre papel de servilleta.