5.10.06

Saludos a Diego

¿Hacia el final ya sólo nos juntamos para fechas que llamamos importantes? Parece que así fuera. ¿Lo decidimos así, o sólo podemos decir que "es parte de la vida"?
Así como hay decisiones que nos reúnen en la novedad y luego en la permanencia, también hay decisiones que nos distancian, que nos acercan a otros descubrimientos y nos abren la posibilidad de otras permanencias. Lo hemos decidido cuando jóvenes (en muchos, probablemente): emprender una carrera, formar una familia, morir con tranquilidad. Otras veces ser y estar es un mismo regalo que se muestra distinto cada día. Trazamos el rumbo, pero no escogemos el papel. Algunos ya contienen dibujos, líneas, círculos; otros cargan borrones, otros permanecen siempre en blanco.

En el mesón poníamos cada uno una botella de cerveza y empezábamos a conversar, de lo que fuera. La redondez del tablón nos hacía ver el mundo, donde las personas eran las burbujas que subían solas y se unían a la espuma. Tema tras tema sin titular hilábamos sin nudos, como una larga trenza de colores unidos sólo por la falta de oscuridad. Todo tenía lugar en ese cerco de sillas: desde las caderas de la compañera más guapa en palabras, hasta la estupidez de los políticos en signos de exclamación. Todo podía caber en una mesa con cervezas y nosotros alrededor, horas exprimidas minuto a minuto. Siempre eramos los mismos comensales, siempre podíamos cambiar el mundo... incluso cambiábamos hasta de parecer.
No siempre fue con cerveza o vino, pero sí - debo reconocer - cuando así lo hacíamos, de ojos por testigo que paríamos sobre la tierra ideas bastante voladoras. ¡Qué manera de cagarnos de la risa!, cuando las sacábamos a la mesa, cuando las sacábamos a pasear.

Hay familiares que sólo veo en Fiestas Patrias y en Año Nuevo: dos días al año. Hay amigos de infancia que se fueron con la infancia. Hay familiares que sólo vi cuando falleció mi abuelo. Hay amigos en mi cabeza, pero seguro que yo no soy amigo en las de ellos (¿"antiguos amigos" corresponde decir?). Hay amigos que sólo veo los fines de semana. Hay familiares que no quiero ver. Hay familiares o amigos que no puedes ver. Hay viejos amigos que por alguna cagada todavía no te atreves a ver. En fin.
También hay amigos que extrañas, y vuelves a la mesa.


El lunes fue una de esas importantes fecha, esas en que nos juntamos y el tiempo de la amistad recobra su continuidad. Hay que decirlo: nuestro amigo Diego exponía su tesis para Magister en Matemáticas. Todo resultó excelente, por tanto correspondía brindar
, celebrar, festejar. Nos pusimos al día.
Cada uno en lo suyo, los viejos comensales sacábamos a la voz nuestros rumbos llevados a cabo y a trazar.

Pero ¿porque ocurre algo importante es que debemos juntarnos, o es que lo que ocurre personalmente amerita al menos reunirnos? Es que debemos presentarnos, para demostrar nuestra alegría, cuando alguien se la merece, cuando la necesita, cuando simplemente debe ser compartida. Somos en cuanto a lo que nos rodea, así lo creo.

Estoy contento de ver Diego y a los demás reunidos. A Diego, porque ha demostrado una vez más ser un rebelde genuino capaz de conseguir, siempre desde sus ángulos, lo que se ha propuesto. A los demás reunidos, porque seguíamos siendo esencialmente los mismos, porque estábamos allí celebrando a uno de los nuestros, porque a pesar de las distancias y el tiempo, todavía podíamos seguir hilando colores, todavía éramos trazos de un mismo papel... Al menos así me pareció, si
por testigo a mis ojos sólo tuve.

Abrazos y que siga la fiesta.