27.12.06

La emergencia

Es esta, amada mía, la última emergencia de las risas y la luz
que a don del beso cubre la fiesta desde tu boca,
correr desnudos y desnudas para uno y tanto una
en nombre de las olas junto al fuego que insinúa
a la noche ardiente y marina un colmillo clavado de tierra
de voces y jugos animales,
de sabores que estallan al cederlos.
El vegetal también impaciente
de tantos y tantas en colores aceitosos y veloces
difíciles memorias en la piedra de las diarias estatuas.
Hoy todas y todos en el juego de los ciclos
en la entrega inmensa al tiempo de los astros,
a la fe de la humedad donde se duermen los amantes,
a la melodía sagrada cuando sumas las gracias.
Es esta la última emergencia del día,
de las horas que olvidaste en lo escrito.
Mañana será la primera,
tras la resaca y la ignominia
de los que no participaron.

(¡Salud y Felices fiestas!)









19.12.06

Entre líneas

(Recomendación: hacer click sobre la imagen, si sus ojos no le ofrecen una íntegra lectura)
(Agradecimientos: por el click)

17.12.06

Ahora da lo mismo el título

Es que tengo los dedos planos y el corazón machucado.
Es que si escribo voy a terminar dando vueltas dentro de una O rodeado de tinta.
No, papel no. Directo con las teclas. La caligrafía es importante.
Es que me preguntan "cómo estoy" y digo que bien, pero no, pero debo sonreir. Nadie está para escuchar que el otro está mal, salvo si sale en la tele y llora bastante.
Es que digo que estoy bastante bien.
Estoy a punto de borrar este texto, cancelarlo, poner en off todo lo que está on e in.
Quise escribir sobre Pinochet, pero en realidad no me interesa, y si me interesara, no me interesaría que le interesara a alguien a través de lo que yo escribiere.
Insípido, amargo, pesimista pero bien. Traición.
Vuelvo a caer en lo de estar mal con cara de estar bien.
¿Y después nos exigimos sinceridad? ¡Basura!
Hoy estoy con cara de culo. No voy a traicionarme.
Me miro al espejo y me veo a mi mismo
con toda mi explendida asimetría.
Ya no me conmueve ni la poesía mamona, la cursi, ni la inteligente ni la idiota ni la rebelde. Y escribo.Y escribo puntos seguidos como puntos aparte porque se me da la gana. Hoy no estoy para esas cosas. Ni para coherencia alguna. No he comido frutillas.
¿A quién le interesa el signo zodiacal de esa modelo o esta otra?
Otra vez el insomnio. No tengo cigarrillos.
Tengo ganas de hacer un invento, para transportarme a otra ciudad, con un solo botón.
Es que de verdad ando estúpido. La estupidez como la papera o la viruela, preferible una sola vez. ¿Haz fumado yerba mate cuando no quedan cigarrillos? Duele el estómago. Duele como cuando te enamoras y te ignoran, pero sin fiebre y sin pelo sucio. Exceso de alcohol, la misma ropa por una semana, la misma capa de desodorante, buscando ver a Dios en el ojo de una mosca. Un número para la felicidad en la medianía. Las cosas por contar sin destino.
¿A quién le cuento sobre aquello que me maravilló en el día? una lucha con mi pésima memoria.
Puedo tomarme todo un día viendo como. Otra cosa. Esto se acaba. intentaré dormir. no me despido. qwertyuiopasdfghjklñzxcvbnm las teclas de izquierda derecha presionadas con mis dedos planos en dirección al corazón mmm todavía machucado. ¿Quedó coherente? No es necesario responderme. Mala idea terminar con una pregunta. Estoy siendo abierto. mejor , basta. Tiempo top top tiquitaca trrrrrrrr paf! nada intencional. Besa antes de decir hola.

3.12.06

Aires y ciertos otros

Que baste el aire cuando el hombre vea la luz en su origen, no sobre las cosas. Aire para que las lágrimas cuelguen y se balanceen en las mejillas como caracoles suicidas y cristalinamente tristes. Aire para cuando duelan los ojos de tanta luz desafiada, para cuando la sangre acuda a ellos como si fueran golletes o algún invento que elogie el vaciado. Que baste el aire cuando el perdón explote en la boca con la intensidad de los astros, que baste cuando la piel quede expuesta a los números entre gritos y pasteles llenos de hongos. Que baste el aire cuando el hombre vuelva ser pequeño, célula, fracción insignificante en sí mismo. A veces pienso que sólo estoy hecho de venas, luego existo.

***

Venir desnudo, sólo con placenta entre las manos, para irse seco y dejar un centenar de juguetes como testimonio del tiempo y el espacio y uno. Uno, qué exagerado decirlo. Te pregunto. ¿Venir desnudo, sólo con placenta entre las manos, para irse seco y dejar un centenar de juguetes como testimonio del tiempo y el espacio y dos? Un árbol para hacer papel, papel para hacer hojas, hojas para hacer cartas de amor: un árbol para hacer cartas de amor... y es lo mismo: las hojas las bota el viento, aire que no se respira. Que baste el aire para morir desnudo. Que baste para pensar el último deseo.

***

Estaban en la disputa de si el pastel de cumpleaños debía ser circular o cuadrado. Si es circular, pensaban, las noventaiuna velitas calzarían perfectamente. Lo Circular resuelve lo impar. La velita número uno iría al centro, las demás se irían poniendo ordenadamente como espiral, si no en su forma exacta, sí al menos en el orden de los círculos, de menor a mayor; pero la última vela por poner debía no parecer la última, sino una más del montón, y eso era un problema porque la última en poner debía estar tan íntegra como la primera, y las velitas no eran nuevas, eran acumuladas de años y cumpleaños diversos anteriores, algunas estaban quebradas otras quemadas, todas muy distintas; la cosa es que en ese caso, era mucho mejor poner una sola vela al centro. Pero noventaiun años, ¡Son diez más diez más diez más diez más diez más diez más diez más diez más diez más un años!. Cuadrado favorecería la proporción entre los trozos a repartir, y la diferencia de cada vela sería irrelevante, porque ninguna sería centro, pero esa velita que hacía lo impar del total sería el problema... ¿Y si ponemos noventa solamente? total, ¿quién se va a poner a contar? ¡Rayos si es cuadrado! ¿Cuál es la raiz cuadrada de noventa? ¡Mejor rectangular!... Finalmente se decidieron por que fuera rectangular.
¿Y qué hicieron con la velita esa? Bueno, hicieron otro pastel, y pusieron esa velita, la de mejor calidad, sobre ese pastel, circular y sólo para el festejado. Ambos pasteles eran del mismo sabor.

***

Laurelio del Monte coleccionaba botellas. Todas muy bien cuidadas reposaban sobre repisas, quietas hasta que Laurelio se acercaba y las frotaba con su pañuelo, para luego mirar a través de ellas como si fueran lupas. Hacía una ronda de limpieza y otra, muy curiosa, de "verificación de calidad", como él mismo decía, que consisitía en torcer las tapas asegurándose de que estaban correctamente selladas. Si había una botella que cedía el giro, Laurelio quitaba la tapa y arrojaba la botella al basurero.
Laurelio del Monte coleccionaba aire en botellas.

***

- Las velitas no prenden, hay mucho viento, cierra esa ventana.
- Es que hace mucho calor.
- Cierra la ventana por un rato, hasta que se cante el Cumpleaños Feliz.
-¡No sé cómo pueden cantar con este aire!





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