14.12.07

Felicidades, poetas

"Por toda la hermosura
nunca yo me perderé,
sino por un no sé qué
que se alcanza por ventura"




-¿San Juan de la Cruz?
-Sí, patrono de los poetas.
-¡Felicidades, poetas!


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11.12.07

Septimana

i) Al acabarse el día diría: "si no me hubiera rascado la oreja derecha con el meñique izquierdo en la mañana al levantarme, entonces no hubiera tenido que cambiar la goma de la llave del lavamanos en la noche".
Si no hubiera hecho esto, no hubiera pasado esto otro.

ii) -p => -q

iii) Al comenzar el día dije:"¡Hoy será un día grandioso!" Pero una sucesión de actos convergió en algo opuesto. Llegada la noche, dije: "Fue un día terrible". Entonces el día se acabó. "Mañana será mejor": dije y me acosté. El día siguiente nunca terminó.

iv) Magali tiene un horario de la semana en papel lustre sobre el televisor de su dormitorio. Es un horario para poner las asignaturas de su escuela, pero ella lo usa para anotar la ropa que usará. Lunes a domingo. El viernes lo tiene en blanco. "¿Por qué, Magali?" -"¡Ay! es que no sé que ponerme los viernes"... Magali, la desnuda de los viernes.

v) Lo grandioso de poner una goma de llave. Tanta grandiosidad, gran-dios-deidad, para poner una simple goma de llave.

vi) P mayúscula => q minúscula.

vii) "Midnight is where the day begins / Lemon, see-through in the sunlight"


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7.12.07

surco crónico al recordar a una vieja amargada

La vieja amargada del pasaje, la que vive casi al frente (porque hay dos), echó a punta de patadas a un pobre quiltro callejero que se le coló por la reja. Para qué hacen las rejas con esas rendijas, si igual no evita que se metan los animales, me decía el vecino. Y claro que tiene razón, porque con esas barritas de fierro más parece una puerta con muchas entradas que una reja hecha y derecha para evitar que se metan las bestias de baja estatura. Para nosotros será algo entendible la diferencia entre el aquí afuera y el allá adentro con un armazón levantado. Pero para un perro estas simbologías no corren. Aunque algunos canes más civilizados sepan cruzar una calle por un paso de cebra o desde una esquina a otra tal cual lo hacemos quienes lo aprendimos de civilizados anteriores a nosotros (o de quienes pudieron tocar el asfalto con sus vísceras). La bestia cuadrúpeda luego del categórico impulso podal, salió rebotando y echando polvo y chillidos como una ármonica oxidada, con un calzón en el hocico y con un sostén amarillento enredado en las patas de adelante. Vaya trofeo (o vaya consuelo), pudieron haber dicho los perros cumas que se le sumaron en la fuga. Uno de esos parece que es el guacho de la perra que tuvimos y que fuimos a abandonar a los cerros en camioneta. Mi papá dice, cuando le preguntamos, que esa perra dejaba la cagada en la casa con su calentura en el mes de la calentura, porque todos los perros de los reynos y virreynatos aledaños se pasaban por los muros y la reja –como ya sabemos, su no reconocimento a nuestros reconocimientos- y se amotinaban para envolver de placer a la hembra bajo la luz de la luna (cuando había; y cuando no, no). El patio quedaba todo repartido con unos Pollock de sangre y esperma. Pobre perra. No recuerdo ni su nombre. Pero es que yo estaba chico. Y cuando uno es chico todavía no se tiene desarrollado como corresponde el recuerdo. No sé que ocurrirá con los viejos. Se me hace que el número de recuerdos es mayor a la capacidad por años de vida (así como se hace a la vez menor el número de sueños). Recuerdos que se reproducen entre sí, como los hongos o como los perros. Recuerdos que engordan engullendo sueños. Entonces, ante una sobrepoblación de recuerdos, los recuerdos más aventureros optan por emigrar, por salir del apretujamiento cerebral, y por consiguiente tenemos a los viejos hablando huevadas o sacando a la luz personajes misteriosos que ni la amante más real y más secreta pudo conocer. No es descartable, según revistas científicas, que muchos de estos recuerdos emigrantes vengan a nuestro mundo de las imágenes en forma de orina o caca. Mi abuelo tuvo la suerte de usar pañales y por ello pudo mantener consigo sus recuerdos arrimados a su culo. La vieja amargada del frente venía a preguntar por él de vez en cuando; en ese tiempo no usaba bigotes, ni era amargada... preguntaba por mi abuelo con una sonrisa que le duraba todo el diálogo –un incentivo para suponer su pretérita no amarguez. La anti-suposición del ahora: ese bozo mutante que sostiene su nariz. Mi abuelo era muy raro. Antes de que se le comenzaran a rebalsar los recuerdos y cuando la amargada se pegaba sus vueltas para ofrecernos amistosamente sus experimentos culinarios, mi abuelo, en el momento en que la vieja se iba, me hacía con las cejas dos lomas y le lanzaba sus pupilas a la retaguardia, como para que yo las siguiera, y viera belleza donde nunca la hubo. Qué asco. De solo imaginar un corazón y a mi abuelo con la amargada adentro, se me abre el vómito. Quizá ese recuerdo haya naufragado por el alcantarillado. Espero. Y espero también que a ningún perro se le haya cruzado por las orejas la idea de saciar su sed en el alcantarillado, o en la desembocadura, donde con gracia se derraman los fluidos del barrio, como párvulos hacia el patio al sonar el timbre del recreo. Vieja mala.





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4.12.07

Desfile de moda

La modelo se acerca a
la pantalla y rota ciento ochenta grados sobre su eje
De cenit a nadir su estampa
trasera de carne y hueso
Prueba que su otra mitad es como
las otras mitades traseras de carne y hueso que rotan
trescientos sesenta grados bajo los ejes de los satélites.



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27.11.07

Estructura de una novela

Y como dijo un profesor, la estructura de una novela obedece el siguiente orden:

1.- Presentación


2.- Desenlace


3.- Desarrollo

28.10.07

Avenida (One way)

Pip pip piiiiip pip pip pip
pip pip pipipipipipipiiiii
pip pip pip piiiiiiip
Así no suenan los autos, ¿suenan? las bocinas de los autos, pero primero el conductor funcional inyectivo a su volante (porque entonces se trata del volante del conductor y no del automóvil) fruncido en su ceño con sus cejas juntas, cual velo a medida de un tercer ojo innecesario (pues con dos basta ver lo que con uno sobra), transmitiendo con la energía efímera del gerundio el deseo de ver una calle despejada a través de las manos y el volante y el eje y las ruedas, la línea blanca del medio entrecortada por sí misma como un saque de coca, de la madrugada pasada o la anterior o la que viene, entrecortada, entrecortada para sí, sí, solo y no no no de los que vienen y van o de los que se cruzan, los fantasmitas con bolsas con secretos que la marca plastificada denuncia... ¡Ay que la tardanza y la puta que putea! putear, el verbo, tan funcional, y uno conduciendo, siempre gerundio, lo que nos conduce... ese uno a uno tal que a todo elemento en la imagen le corresponde a uno en la pre-imagen, partido en dos, la calle a lo largo o a su ancho, conduciendo o caminando, como guste el conducido.
-Señora, no mueva tanto sus caderas, que estoy sufriendo mareos.
-¡Pero si es usted quien mueve la cabeza como indeciso!
-Entonces mueva sus caderas al ritmo de mi cabeza.
-¡Mueva usted su cabeza al ritmo de mis caderas!
-No sea imperativa.
-No sea gerundio.
Cero no ser, esa es la pregunta ¡y soy!, como los zancudos esos bajo la luz del poste ese, que no sé si se ven pero que sí los veo moverse de ahí para allá sin salirse del grupito de zancudos, como las palomas, como los estorninos, como la gente que cruza cuando el semáforo está en rojo. Pero los zancudos están ahí, y dudo de que se vean entre sí... a esa velocidad con esa luz; hasta los que cruzan quedan medios ciegos, me refiero a los cruzantes, a la gente. Primero me referí a los zancudos y después me referí a la gente. ¡Que los zancudos primero! ¡Diablos! ¡Como quieras! ¡Los diablos son los mismos! ¡Digo: da lo mismo! ¡Ahora me equivoco en decir y tú te equivocas en oír! Los zancudos esos y la gente esta que va para allá. Punto. ¿Ves? Ahora los de atrás me pitan porque no avanzo. ¡Putos zancudos que zancudean! ¡Gente que gentea!¡No estoy gritando!

Uno a uno de aquí para allá, cruzando cuando el monito verde del semáforo se ilumina. ¿Desde cuando el verde significa avanzar? Lado izquierdo trabajo, lado derecho hogar. Trabajo-hogar, hogar+trabajo, trabajo/hogar, hogar*trabajo,... día tras día, uno a uno. Pero al fin el botón del cuello en la camisa suelto, la corbata lacia, absuelto de la horca, ¡Qué alivio una cerveza y un buen culo al frente! ¡Esto es vida!
Pero uno va cruzando, por la calle, cruzando a lo largo, uno a uno contando semáforos y monitos rojos, perdiendo la cuenta, comenzando otra, una cuenta regresiva para llegar a la casa o a donde el auto lleve, automóvil, automático, autocracia, autoría, autonomía, autóctono... Los pollitos dicen pio pio pio, cuando tienen hambre cuando tienen frío... ¡otra! Alicia va en el coche carolín... ¡otra! Caballito blanco llévame de aquí... ¡otra! ¡Estoy conduciendo!


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15.10.07

Medio Ambiente o Fin Ambiente

Medio Ambiente según la RAE es el (¿o un?) conjunto de circunstancias culturales, económicas y sociales en que vive una persona. Luego, circunstancia: conjunto de lo que está en torno a alguien; el mundo en cuanto mundo de alguien. "Ambiente", del latín: que rodea o cerca. Hasta aquí la RAE, a favor de nuestro propósito y a modo de permitirnos una dirección desde un común acuerdo (si alguien tiene un diccionario más convincente, vamos y jugamos desde él).

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Tengo en mi cabeza -en algún rincón aún de ella- la noción infantil de Medio Ambiente, unos dibujos para celebrar el día de la Tierra o qué sé yo, en el colegio. En ese tiempo el medio ambiente, el mío en particular, consistía en un patio con insectos y pasto y unos juguetes tirados. Digamos: un patio, un patio verde. Y al parecer, para los otros niños también el color verde era abundante en sus medios ambientes. Digamos: un curso de treinta niños celebraba el día de la Tierra con treinta dibujos, treinta medios ambientes. Por cosas de la creatividad a esa edad, todos diferentes. Algunos pintaron abejas violetas, otros celestes; algunos pintaron perros amarillos, otros café como el café que vemos los adultos en los perros de color café. Sin embargo, en todos se repetía el verde; verde oscuro, verde claro, verde olivo, verde botella, verde manzana, verde limón, verdes y verdes con distintos apellidos, pero siempre verde. Quizá para algunos como yo, también sus medios ambientes eran patios con pasto y bichos, como ingredientes mínimos, pastos verdes. Quizá para otros no. Lo cierto es que los treinta medios ambientes, todos, implicaban verde. Esos eran nuestros medios ambientes. Cabe decir que a esa edad apenas sabíamos el número de sílabas de las palabras cultura, economía y sociedad; y además a esa edad hubiera sido bastante difícil poder colorear una cultura o unas cuantas economías o una que otra sociedad sin siquiera tener conocimientos de gráficos y tortas de porcentajes.
Si me piden dibujar ahora el medio ambiente, mi medio ambiente, mentiría, si usara el verde, el verde-patio de aquel entonces. Ese medio ambiente no es más que una añoranza. Entonces, cuidar el medio ambiente, ¿qué significa? ¿qué vale decir? ¿cuidar el pavimento de las calles? ¿cuidar el tráfico vehicular? ¿cuidar el televisor encendido? ¿cuidar la prostitución infantil? ¿cuidar el plutonio? ¿cuidar el hambre en África o el de aquí mismo, sin ir más lejos, en los recovecos de esta América esnob-primermundista? ¿qué vale decir hoy cuidar el medio ambiente? ¿cuidar el conjunto de circunstancias culturales, económicas y sociales en que vive una persona? ¿cuál una persona? ¿yo? ¿yo, yo, yo y yo? ¿"yo" o el "usted" del espejo? ¿yo? ¿Yo? ¿yó?

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Los árboles australes colosales, los ríos de aguas cristalinas, la pampa, la cordillera, los océanos con su fauna y flora, la vegetación generosa del Paraná, el Amazonas, la selva... ¿Es nuestro medio ambiente? Digo "nuestro" a valer como patrimonio terrícola, para cada uno de la especie humana y de las otras que habitan sin nombrar(hasta ud. joven que se mete a internet y puede buscar "ecosistema" en Google desde su oficina). Con suerte en una tarjeta postal en un quiosco a la vuelta de la esquina, o en el National Geographic tras un zapping aleatorio. Paisaje. Caricatura. No se palpa. Medios Ambientes lejanos, más Fines que Medios; más de ir a buscarlos y traerlos que cuidarlos; porque cuidarlos sería cuidar también lo que no es medio ambiente: mantener lo lejano y lo suficiente.
Basta de añoranza, ¡El planeta es naturalmente equilibrado! No hay que cuidar el medio ambiente. Hay que recuperar el de la infancia humana.
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Debemos reconocer que las campañas del tipo "la voz del pueblo genera cambios" no nos convencen de producir efectos esperados. Sí, somos desilusionados de la era de las masas poderosas (si es que lo han sido). Además de que no nos asienta el discurso magistral moralista (¿Quiénes somos los viabinarios para aconsejar rectitudes y modos de vida? Nuestro derrotero es otro). Si todo los terrícolas gritaramos "pan", el pan no se va a hacer. Quizá sí, si no existieran las panificadoras y los panaderos. Lo mismo creemos para lo del "cuidado" del medio ambiente (que convenimos en mejor decir "cuidado de los recursos naturales o restauración del ecosistema"), motivo del Blog Action Day (aunque señalan que el tema es "medio ambiente", a secas). Sin embargo, como Comunidad Viabinaria, optamos por participar de esta iniciativa, para cedernos una oportunidad contextualizada y dirigirnos a algunos terrícolas :

Señora poluta, ¿qué le cuesta tirar el papel de ese helado al basurero? aparte de saturar su propio organismo con aspartame y colorantes que le irritan las tripas, le ensucia también el parque a los hijos de su vecina, ¡y a usted misma también, si quiere un día sentarse a disfrutar del smog, sentada comiendo su helado de colores radiactivos! Dos pasos más, levanta su brazo y el envase caerá al basurero. Gracias. No perderá neuronas ni se le derretirá el helado con este ejercicio.

Usted señor que va al trabajo (o a donde sea) en su auto, ¿por qué va tan solo? ¿Le gusta mucho la soledad? ¡Comparta su auto, carajo! ¡Caben cuatro personas más! Ahorrará combustible si cada uno paga un quinto (para señores conductores de autos particulares que viajan solos donde el combustible vale "un ojo de la cara"), y contribuirá a disminuir la densidad de automóviles en la calle ¡Le conviene! ¡Usted mismo, como solo que es, se verá beneficiado con esta actitud! No perderá neuronas ni se le desinflará un neumático.

Por hoy, a estos dos tipos de terrícolas está dedicado este post. Si alguno quiere dedicárselo a sí mismo, pues todo suyo; y puede sumar en los comentarios a otros tipos de terrícolas nocivos o con acotadas nociones de convivencia.

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Sería. Ahora nos vamos a plantar un árbol.

13.10.07

Estación Los Héroes

Cada diez minutos alguien se marcha, cada diez minutos alguien se despide y va, o viene. Cada diez minutos, cada diez minutos. Pero cada un minuto también, y cada once, y cada cincuenta y cada siempre. Te esperé o pasaste de largo o no llegamos. El reloj se echa a perder o cortan la luz o tengo la cabeza puesta en la luna y la luna tiene otro tiempo, la tierra está siempre allí y no nos vemos. El sol está tan solo, o tan lejos de todos los soles, las estrellas. A las hormigas siempre se les ve tan unidas ¡Distancias de hormigas! ¡Distancias de estrellas que siempre nos quedarán grandes! Paralelos, meridianos, ángulos y carreteras y andenes nos bastan. La línea recta, la vida ficticia. La luna imaginaria en la ventana donde botamos las cenizas y las colillas a sus suertes... como si dispusieran de suerte. Mala suerte es, si te cae una colilla en la boca, en un ojo. Pulmones de tanto reír y de llorar. Abrazos de tanto abrazar, brazos para abrazar, la evolución de la especie. Cabezas que se desplazan, pelados, rubios, negras, onduladas, crestas, sombreros, paraguas de colores, copas invertidas, bastones invertidos, para la lluvia. Lluvia imaginaria. Lluvia evaporada. ¡A voltear las copas! Hace un calor terrible.

A la milésima de desaparecer el guardia y de extinguirse la melodía infiel de su boca, la mujer se reconoció pequeña en medio del frío del cemento de la estación y las cámaras de vigilancia. Pequeña y luego sola. Mucho vacío para un único pasajero. Camino a la salida, subiendo los escalones, uno y cuatro despedazó en diez la infructuosa carta de amor... ¿O carta para el amor? ¿O carta por el amor? Carta de papel y tinta y sueño. Es mejor decir del amor que se ha ido, en vez de que se ha acabado, así es más esperanzador su regreso, sin importar su paradero, su contemporánea estadía, el cuerpo donde se hubo alojado. Carne humana. Pero si así fuera, ¿no debería irse a la vez del par, de los dos cuerpos que lo sustentaron, lo masticaron y lo encumbraron? ...Y que supieron amargo el último sorbo ...y que lo vieron cortarse e irse como un volantín... amargo ¿Qué quedaría haciendo su mitad en una sola carne? Las naranjas partidas se secan más rápido, se les arruga la cáscara y se les opaca el corazón ¿O solo las sandías tienen corazón? ¿O es que la conciencia que extraña su unidad, la conciencia metida en una de las carnes que extraña la unidad de eso sin carne, comparte la suerte de una casa abandonada? La suerte de estar abandonada a su suerte ¡Una casa cuando es abandonada vale por dentro, habitada todos la celebran por fuera! ¡El desamparo! ¡La carne cuando es abierta!...Sin lágrimas, sin saliva en la garganta, sin gesto entre sus orejas, abrió su mano y dejó caer los trozos sobre la voluntad del aire, antes de dejar por completo la estación, montada sobre sus ositos veloces. Va.
Pero el aire no tiene voluntad (no data, nos consta), corrientes sí, y por ello en el suelo adentro, la escalera y en el suelo afuera de la estación terminaron los pedazos de la carta; los pedazos de papel -mejor dicho-, pues la carta se desvaneció en el aire, y en el suelo terminaron nada más que los restos de su caída.



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22.9.07

16.9.07

Cortometrajes #6: La Marea

La marea
Iván Sáinz-Pardo, Dirk Soldner y Jaime (Jim-Box) Fernández Miranda
8:03
2006

11.9.07

Cortos. Presentación


Estimadas y estimados lectores de Comunidad Viabinaria, suspenderemos la publicación de versos inversos y prosas ociosas por un cierto tiempo debido a que el mundo real con su tiempo y clima y requerimientos táctiles nos reclama al 100% en diversas tareas. Sin embargo, hemos preparado una programación especial que consistirá en cortometrajes, anclados desde el popular y aclamado canal Youtube. La selección de los cerca de veinte cortes no obedece a ningún tipo de clasificación, ni de género ni de alguna imaginable ruta temática; sólo los vimos (y los distinguimos de otros tantos según gustos y caprichos) y ahora los compartimos con vosotros. Esperamos que sean de vuestro agrado ¡Un abrazo!



My spoon is too big (de Rejected, 2000)
Don Hertzfeldt


3.9.07

Paisaje de infancia

Solo unos cuantos recuerdos del mar; con los dedos de las manos contables las escenas; trazos en movimiento al límite de la fotografía. Sepia. La playa, su arena, el sol sobre las sombrillas de colores chillones irradiando hasta las gafas oscuras con filtro uv, un testigo sobre su toalla atrincherado boca abajo boquiabierto frente a una entrepierna trigueña que entre rodillas tiene un ombligo y más arriba una cabellera rubia con un rostro anidado sencillamente prescindible. Alguna vez ella dijo que interesarse por el rostro de una persona es interesarse implícitamente por su nombre. Hombre. Besó solamente una vez a una mujer en la boca, y lo hizo sin saber su nombre. Hombre. Vaya consecuencia aquel lenguaje de las lenguas, ese que sin el aire revela insospechadas sabidurías recargadas de oxígeno que van directo a la sangre. La mariposa libando el néctar, la arena absorbiendo la blonda del océano y otra vez de regreso al recuerdo. Los niños. Los gritos infantiles derramados entre sus juegos y algunas gaviotas que, polifónicas al plagio, revolotean y agarran los agudos para volverlos a derramar. Mar. El cielo y los bañistas.Toca sus pequeños pezones planos cuando la rubia sin rostro orbita con sus largas uñas ras en ras los suyos propios, parabólicamente encimados y tostados. Dos. Sabe que no crecerán como esos. Qué envidia. Sabe que no vestirá copas floreadas para tentar a algún abejorro por ahí, en medio de las olas o al final de una corrida de surfing. Qué lástima. Sabe que los niños no lloran. Sí. Pero con toda seguridad sabe también que las lágrimas solo por fuera parecen llanto, pues por dentro se parecen a la saliva, a la que colapsa en la garganta y se traga, como para devolverla a su lugar, al lugar de donde viene, el corazón. Su fuente, su fondo. Corazón de niña, atrapada ahogada en un cuerpo que madura y se llena de olores, pelos y espinillas, que comienza a pesar tosco bajo el día y se entorpece con brutales asomos sobre la noche. Una nuez en el cuello, bulto de lágrimas que no pudo devolver ni derramar en su infancia; un pene, un monstruo, una tragedia. Mamá y papá llegan con confites y pasteles, la tía solterona emerge de su baño con sus pezones puntiagudos de frío, el agua coquetea purpúrea entre camaleónicos arreboles. Nos vamos a eso de las ocho. Dos o tres veranos seguidos. Te quitas el traje de baño y te pones el pantalón.

3.8.07

Ad-entro

Desde Aquí hasta Allá, dos ciudades distantes. Distantes lo que un hombre puede diferenciarse de otro. Un sendero, una vía, una carretera, para llegar, para que un hombre se acerque a otro. Y decimos que las ciudades están cerca, porque un camino las conecta, porque un hombre va de una ciudad a otra, y viceversa, a través de él. Carreteras para llegar o para alejarse.
De una ciudad en pleno desierto se ha trazado una carretera, sin una ciudad predestinada donde culminar. Se ha trazado porque en ella sus hombres han decidido salir, sencillamente salir. Cuál largo: es el problema, al principio. Alejarse hasta no ver la ciudad de donde se parte rumbo, de donde se nació. Alejarse de la nación. Las ciudades tienen medidas concretas que difuminan las naciones.
Salir del vientre. Salir de la casa. Salir de la calle. Salir. Comenzamos desde estar adentro. La arquitectura es desde adentro. Y luego las ciudades.
Pero ahora el camino, y una ciudad desde afuera. La fotografía de edificios. El edificio como escultura. La fotografía no entra, se queda en la fachada. Y me maravillo, porque vengo de otra ciudad, porque vengo saliendo.
Tapo mis orejas, mi nariz, cierro la boca y los ojos, por unos segundos. Escucho los latidos de mi corazón. Un impulso que va y viene.
Después muerto:
Adentro:
Sería lo natural, ¿no?
...Y otra vez saliendo...






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26.7.07

Out of the closet

Esdrújula es esdrújula
Pero Palíndromo no es palíndromo.
El mundo está lleno de quienes
dicen ser pero que no son.

Palíndromo es esdrújula.
Somos
la ruta natural.




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23.7.07

La forma de la forma

Una forma surca apacible
las blancas formas de la forma,
bajo una suave forma que crepita
entre formas y formas.
Cansada de libar y de padecer furiosas formas
se posa en una forma oscura y silenciosa,
vigilante del paso de su amada forma, única
forma por la que su forma daría
aun si su forma encargada estuviera
a la forma terrible de la forma.



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18.7.07

Intervención seudopoética








Notas:
1.- El poema completo Un coup de dés jamais n'abolira le hasard, de Stéphane Mallarmé, puedes descargarlo aquí, formato pdf.
2.- Para ver y "tocar" este post, debes tener instalado plugin de Flash.

17.7.07

Entre un jardín de rosas #DF0101

En la medida de haber logrado reflejar mi rostro en la lluvia, pude también comprender la distancia del desarraigo. No del abandono, que, bien es sabido de muchos casos, se genera debido a la estática de dos cuartas partes de un organismo libre y carente de__________. Tampoco una distancia correspondiente al hallazgo, pues debería al menos admitir un punto en el universo donde hospedar el misterio de la convergencia, y para ello debe el suceso alejarse sin desprenderse de su origen. No. Pequeñas partículas se difuminan en una progresiva vibración y terminan en una definición de la memoria.

**

El cubo es admitido por sus leyes de cubo, no por sus cuatro letras. La rosa #DF0101 es admitida por sus leyes de rosa #DF0101, no por sus cuatro letras. Cada cosa que el cuerpo ha cedido a la inteligencia ha sido signada y nombrada, a tal manera de que incluso todo aquello ausente en una dimensión puede existir sin hacer dudar de su naturaleza. La palabra blanca es tan negra como la negra sobre el fondo blanco, pero jamás será admitida en el fondo por sus seis letras.

Por eso te digo que estoy triste y escribo
l
á
g
r
i
m
a
s
como si fueran lágrimas las que caen
(aunque al rato estén subiendo).

**

Te escribí en los dedos de las manos las diez letras de tu nombre y el mío,
y te enojaste y me dijiste que eso era vulgar.
Fuiste al baño y te lavaste con jabón de ropa.
La tinta roja corría junto al agua en el triste remolino del lavamanos.
Los remolinos tristes son los que se llevan las palabras.

**

Entonces construimos nuestra casa. Y nuestra casa fue por dentro.
Con paredes y ventanas frente al mar, para vernos adentro.
El jardín, los árboles y la hamaca al alcance
del paseo, posterior al desayuno.
La puesta de sol, tal como quisiste en tu diario de vida,
entre un parral y un perro llamado Tiburón,
desde adentro.

Mañana la casa estará en venta, con fotos
de fachada, de vistas, y ubicación.
Los platos, la mesa y la cama son nuestras cosas.
Allá los nuevos dueños traerán lo suyo
de afuera.

**

¿Cómo te diré la rosa si no la tengo al frente? En las calles no hay rosas, en el super no hay rosas, en los estacionamientos no hay rosas, en los paraderos no hay rosas; y apenas una rosa queda en mi cabeza sin olor, sin espinas, sin pétalos, sin rojo, sin insectos microscópicos, sin tallo, sin pistilo...
¿Hasta dónde llega la rosa?
¿Hasta las espinas?
¿Hasta la mano que la sostiene?
¿Hasta la tierra de donde fue quitada?
La rosa cerebral es transparente, destella entre los dedos, se difumina y vibra y se difumina.

Acaso sé si has estado al frente de una como para admitirla en su palabra.



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27.6.07

Reflexión con los ojos de Freud


La mirada de Freud pareciera estar
analizando con profunda excavación a quien lo mira.
Su ojo derecho, más iluminado, pareciera
leer atentamente la mente atenta de quien lo mira.
En cambio, el ojo izquierdo en lo oscuro
pareciera guardar el secreto, que el otro ojo le traspasa,
de quien lo mira.

Tanto el ojo derecho como el izquierdo de Freud no están
analizando con profunda excavación a quien lo mira.

Si usted, lector, imprime esta fotografía, puede
hacer un barquito de papel y con cierta destreza
podría coincidir los ojos de Freud con los ojos de buey.
Ojos que con toda conciencia ni usted ni Freud
podrán atravesar
con la mirada,

pero sí con un alfiler.

22.6.07

Trascendencia (collage seudopoético)

Porque la vida es ahora,
La poesía no ritmará más la acción, sino que irá adelante...
Sin embargo, es necesario que yo siga mi camino hoy, mañana y pasado mañana; porque no es posible que un profeta muera fuera de Jerusalén.

21.6.07

16.6.07

I beg you by email

God save the Queen
In a floppy disk, Win
dows in my mind
like a fly ass,
infinitely closed.

Reset me
Reset me
God, please,
also to the Queen.

Reset me
Reset me
Reset me
Reset me
Reset me
Reset me
Reset me
Reset me
Reset me
Reset me
Reset me...

Lectura accidental en un vagón

Existen dos estados para los ojos de dos viajantes que, sentados frente a frente, van o vienen en un vagón de tren. Un estado de desvío, en que los ojos evitan encontrarse, escondiéndose en todo lo que sirva como paisaje; y otro estado de permanente equilibrio, en que los ojos evitan extraviarse, escondiéndose en los del frente, negando todo entorno más allá del complaciente imperio anatómico.
"Ellos" llámese a la casualidad, a la de inventar un diálogo sin sonido y dejarlo entrever en una sonrisa versal, con toda esa maestral paciencia de los monjes medievales al abrir sus manuscritos iluminados. Así una historia secreta, de un escritor silencioso inventando una lectura con el cuerpo del otro sin siquiera advertirle del más mínimo rasgón de blusa. Olor a piel entre naranjas frescas. "Parada" en el altavoz que ninguno atiende. Mordidas en espiral rosa mosqueta esculpida el cuello.
El tren sigue su curso sin accidentar su destino. Ambos viajantes escriben sus herméticas palabras tras sus carnes, con pupilas que el vagón conserva y disuelve en lo ajeno.
Por alguna razón, Ellos son los pasajeros (si yo la supiera, no estaría fuera del distingo); y sí obstante el viaje se reduce a paisaje, cuyo tiempo de color no es más que lo que aparece y desaparece entre sus orejas tras la ventanilla.
"Parada" en el altavoz, ella ya se ha bajado.
Él levanta su bolso.
Parada.

13.6.07

Postal de Valparaíso



A mediana lejanía el puerto parece guardar una íntima amistad con los cerros, sin embargo con el pie en el trazo, el ojo desancora toda duda.
Un largo cinturón de cajones metálicos encauza el paseo entre semáforos y bocinas que no alcanzan sinfonía, y el mar, otra vez distante, hace señas como un viejo que carga verbenas y velorios tras su chaquetón. Pacífico de ebrio, encarnado sólo en los herederos suyos que custodian a 12,5 grados la pileta de plaza Echaurren.
Para ver su atiborrada orilla azul petroleo hay que retirarse a las alturas, y entonces subes y subes y lo ves más y más cerca. ¿No resulta curioso acaso esta especie de profecía geográfica que, manifiesta ahora bajo sus gentes apretujadas, canta la reminiscencia del catalejo?
Al otro lado del Estero de las Zorras, callado abajo, nos subimos al Barón, una de las lunetas ubicada al noreste y que nos deja justo al frente del aplazado espectáculo y de los nuevos cubos de piedra que se levantan con la velocidad y el azar de las setas. Próximo a nuestros pies, una mole alimenta las expectativas de comodidad y progreso de ciertas gentes de la zona, e imita incluso con modernidad este retiro, pues ofrece una espaciosa azotea con estacionamiento y bancas para no cansarse al quedar con la vista.
Basta una curva más arriba y llegas al ascensor Barón "temporalmente fuera de servicio", como señala un amarillento papel pegado al candado.
Una curva más arriba entonces y puedes ver la caja del ascensor sin gentes, quieta casi en la mitad de los rieles, temporal en su esplendor de máquina servible, mansa por el mismo vacío que empaña esta tierra y el océano ese. Idóneo para capturar en una fotografía y enviarla como tarjeta postal sin correr el riesgo de que aparezca borrosa, tan así como todo aquello que por la prisa frágilmente queda con la vista.

16.5.07

Paseo vertical

Esto de quedar a la altura de las cimas, de quedar con la cabeza, con los ojos, al ras de las cumbres, inyecta en la imaginación una atrevida idea de ser uña y mugre con los ángeles,
y en la más fantástica soledad, con Dios;
sea este mayúsculo o minúsculo, más que un mortal, se entiende, y sin tamaños gramaticales.
El vasto vacío entre cumbres, ese vacío que devora los ecos de onomatopeyas y arranques infantiles como si fueran canapés, tan lleno de sí mismo, otorga al inseparable ego -y en tercera persona te digo, para que entiendas que yo es otro- ese compararse con las cimas. Claro que ante inabarcable magnitud, basta con parecerse a eso que llamamos vértice, ese lugar de la cima que ni el pie más pequeño cabe.
Esto de pretender estar a la altura de los seres etéreos tiene incluso su precio: permanecer lejano con medida de vacío y desaparecer cercano con medida de punto.
Ahora, respondiendo a tu pregunta: sí, llovía bajo los pies.

21.4.07

Celo hiemal

Probablemente ella está
pensando en el calentamiento global.
Y yo estoy pensando sólo en ella...




...piensa en mí
llora por mí
llámame a mí no lo llames a éeeel a éeeel...


("Piensa en mí", Leandro y Leonardo)








6.4.07

Yin Yang

Vicente tiene tres años de edad, corre y grita por todos lados. Es un niño inquieto.
Vicente, su abuelo, tiene noventa y cinco años de edad, permanece gran parte del día sentado en su sillón atento a la presencia de su nieto.
Vicente y Vicente conviven en una reciprocidad de sonido y silencio, movimiento y quietud.

2.4.07

La casa de espejos

La vida de la Madam estaba hecha a base de cremas, ungüentos, complejos ejercicios de musculatura facial y una estricta abstinencia de risas. Según ella, toda la suma de estas intervenciones no era esencialmente para verse más joven, sino para sentirse menos vieja.
Mientras su cara se mantenía invariable en el tiempo, el resto de su cuerpo, sin incluir su cuello, seguía el curso natural de lo vivo.
Cuando ya las manos apenas podían sostener los frascos de los milagrosos mejunjes y apenas podían estabilizar las pinzas en sus cejas, pensó: este espejo hay que cambiarlo por uno más chico.
Pasó un año en que la Madam no fue vista, algunos pensaron que había salido de viaje, otros que estaba enferma en alguna clínica o incluso dentro de su propia casa.
La Madam fue encontrada muerta en su cama, con una sonrisa de oreja a oreja y un bisturí en medio de su garganta, en lo difícil de su cuerpo entonces deformado, por el tiempo y el curso natural de lo vivo.

31.3.07

Chocolate dulce

Cinco cuadras corriendo. En una mano los documentos necesarios para cambiar de nombre, en la otra un bolso con semillas de cacao.
Baltazar puso la alarma del reloj a las seis de la mañana. Se levantó a las ocho. Tomó una ducha rápida y salió de su casa con la esperanza de hallarla por casualidad en una esquina. Por suerte -se dijo- tengo su nombre escrito en un boleto de micro.
El color del otoño se impregna lentamente en los árboles, como una mancha de chocolate en la camisa. El aire fresco sacude los pulmones. El almacén de don Víctor todavía no abre. El bus que se dirige a la costa pasa a las diez y media.
En la segunda cuadra hay un jardín infantil y una escuela para niños con problemas de aprendizaje. En la tercera hay un semáforo con un hombre verde que le falta una pierna. En la vereda del frente hay una faena, hombres que instalan una cañería de agua potable. Tres obreros fuman de un solo cigarrillo.
Baltazar se tropieza con un arbusto en la cuarta cuadra, ahí plantado en la mitad del camino. ¡Qué falta de criterio!- exclama.

El arbusto es extirpado por orden municipal.
El hombre verde recibe una nueva pierna verde.
Los niños del jardín infantil salen a recreo.
Los niños con problema de aprendizaje miran por las ventanas.
Los trabajadores empiezan a moler el hormigón.
Baltazar llega al paradero un cuarto para las once.
Don Víctor bebe una taza de café apoyado en la puerta de la cocina y mira hacia la calle.

Nota: Pintar todo con tonos grises salvo el momento en que el otoño se hace más intenso, que puede ser de color chocolate dulce.

8.3.07

Saludos Mujer

Un colosal saludo a todas las mujeres del mundo. En especial, a las amigas lectoras de Comunidad Viabinaria. Que este día inaugure futuros días de triunfos y felicidad para vosotras.

De corazón,
Comunidad Viabinaria

28.2.07

La paloma blanca de la paz

La paloma blanca de la paz
ya no quiere salir a volar
el cielo entre gris y negro está,
entonces le pueden disparar.

La paloma blanca de la paz
ya no quiere salir a volar
el cielo entre gris y negro está,
entonces le pueden disparar.

La paloma blanca de la paz
ya no quiere salir a volar
el cielo entre gris y negro está,
entonces le pueden disparar.

La paloma blanca de la paz
ya no quiere salir a volar
el cielo entre gris y negro está,
entonces le pueden disparar.

La paloma blanca de la paz
ya no quiere salir a volar
el cielo entre gris y negro está,
entonces le pueden disparar.

La paloma blanca de la paz
ya no quiere salir a volar
el cielo entre gris y negro está,
entonces le pueden disparar.

4.2.07

More Teen Vacuum

Gente linda en MTV, gente habitual viendo MTV.
Agarro mi celular y salgo a caminar
por la calle.
En una de esas alguien me llama
y me detengo
y me devuelvo
y me tiro en la cama para ver
gente linda en MTV
como la gente habitual.

Suena a ocupado
tu tu tu tu tu tu





27.1.07

Dimensiones paralelas

Doña Isabel del Rosal M., esposa del distinguido banquero don Eleodoro Solar Ñ., y amante de Juvencio Rimbombante L., el limpiaventanas, decidió un día en una calurosa mañana de zorzales rockeros y flores brillantes emprender rumbo cierto al muy popular e intimista mall, ubicado veinte pisos abajo y al frente de su ventanal, empañado a vastedad por recientes agitaciones pulmonares y líquidos de certeras procedencias. Supo ella, la muy solemne dama, por recado de su más frívola y fiel amiga Gertrudiz Rioseco K., amante de un distinguido banquero y esposa de don Raúl Filigrino P., amigo de colchas de un misterioso limpiaventanas, acerca de un brasier sensación al otro lado del Atlántico, cuya novedad basábase en un par de pompones diseñados en verde fosforescente con lana de hurón sobre una fina tela de suricato, y no pudo retener el deseo durante la noche de verse con tan preciada prenda para aquella tarde en el club de mujeres jugadoras de poker y esperadoras de maridos. Salió entonces, apenas húmeda y en bata casi corriendo, para ser la primera de entre todas las primeras.

-Muy buenos días, dígame usted en qué puedo servirle, ardiente señora -le preguntó el bufón de etiqueta mientras se inclinaba y se babeaba ante ese tentador dúo curvilíneo de rodillas.
-Muy buenos días, jovenzuelo de cremallera angulosa y cinturón comestible; quiero aquel brasier que, por causa de mártires hurones y suricatos, ha sido ofrendado al seno de una modelo al borde de la bulimia y en tanto al tiempo y al Atlántico ha llegado a mi presencia para el orgasmo perfecto.
-Sus palabras son órdenes, bella y excitante señora.
-Sáquese la ropa.

Bajando contemplativo por la escalera mecánica, uno llega a una juguetería donde venden juguetes que son hechos para niños que no juegan. Estos juguetes fueron inventados para que ellos jugaran con los niños: ellos hablan, ellos bailan, ellos se mean; mientras los niños permanecen quietos y contemplativos. ¡Claro!, como bajando por la escalera mecánica cuando uno va a la juguetería donde venden juguetes que son hechos para niños que no juegan. Estos juguetes fueron inventados...

-Si me perdona, creo que no le he entendídole bien a usted le. ¿Tendría usted mí la voluntad de repetir hurón sus palabras a este incompetente bufón, vendedor partaim y animador de cumpleaños para nenes de entre 10 y 18 años de edad Rioseco?

-De todas maneras.
-Gracias. Muchas gracias.
-¿Te gusta contra la ventana, mi suave macho, ah?
-Atrás está el vestidor.

15.1.07

Dark Side Of The Men



-¿Aló?, ¿Aló?, ¿Se escucha? ¿Se oye?
-Sí, sí, dime.
-Mi marido ya se fue al trabajo.
-Sí, sí sé, acabo de verlo en la calle.
-Entonces apúrate, que te estoy esperando.
-Sí, sí, si pa' llá voy.





10.1.07

Un hombre, un testigo en una esfera



Un hombre corre por la superficie de un esfera, sin detenerse. Avanza hasta completar un círculo cuyo perímetro es igual al de la esfera, y continúa. Pasa periódicamente por un mismo punto, lo que permite decir a quien es testigo que este hombre siempre vuelve a pasar por el mismo lugar. Si el hombre que corre aumenta su velocidad hasta un cierto número, puede el testigo ver que son dos los hombres que corren, uno siguiendo al otro. En tal caso, en cada vuelta el hombre que corre ha de cambiar su apariencia. Para ello es necesario que la esfera tenga un determinado radio, y el hombre que corre tenga, como ya dicho, una determinada velocidad. El testigo, por tanto, bien podría ser el corredor, que intenta o puede verse la espalda, o bien podría ser otro hombre, que espera fijo en un lugar para ver al corredor cuando se acerca y cuando se aleja.
El corredor, por su parte, podría ver al testigo cada vez que pasa por el mismo lugar. Si el testigo no es el corredor y cambia su apariencia, el corredor habrá visto a dos testigos, luego el lugar nuevamente. Si el testigo es el corredor, ha de correr demasiado rápido para ver su espalda sabiendo que su espalda está siendo vista.
Por cierto, me he referido a un esfera supuesta ideal, lisa, abstracta, abordable en pocas palabras con un radio incógnita, y a un hombre y un testigo, sin ir más lejos, imaginarios, con incógnitas velocidades. Sepa mi madre, que con tantos hijos en la casa, no es muy fácil pensar en otra cosa que no sea esta. Al menos hoy.

5.1.07

Un país en una esfera

Un país, un único país, cuya expansión se lleva al límite en la superficie de una esfera, tiene al menos un resultado inevitable en algún punto del tiempo: encontrarse consigo mismo. Sabrá quién lo que ha de ocurrir a continuación. Si continúa expandiéndose, lo hará sobre sí, arrasando con su pasado que no es sino también su presente: pasado en lo disgregado, presente en lo unitario, un país. Si niega su origen, no se reconocerá en dicha expansión y se mantendrá luego en una autoflagelación con apariencia de conquista y nuevos horizontes, ignorando que es el mismo cuerpo visto desde otro ángulo.
Cuando uno expande una tela elástica alrededor de una pelota es fácil apreciar que unos puntos de la tela parecieran mantenerse más estables que otros, tales puntos los que se hallan hacia el interior de la tela; los otros, hacia los bordes. Me pregunto si ocurre de tal manera con este país en la esfera. Me pregunto, si los puntos constituyentes de un país, en algún caso, obedecen a esta relación de estabilidad según su ubicación. En este país, puntos de "mayor estabilidad" bajo los de "menor estabilidad". Si la tela es muy delgada, puede llegar a rasgarse. Y si tal división termina siendo una, ambas mitades deberán estar tan extendidas como fijas puedan mantenerse cubriendo la esfera, para no desprenderse de ella. La fuerza de gravedad es también un esfuerzo.
Por cierto, me he referido a un esfera supuesta ideal, lisa, abstracta, abordable en pocas palabras, y a un país, sin ir más lejos, imaginario. Sepa mi madre, que con tantos hijos en la casa, no es muy fácil pensar en otra cosa que no sea esta. Al menos hoy.

3.1.07

En la costa

Sentada mirando hacia el mar.
1 minuto.
Él llega y la toca desde la espalda.
1 minuto.
Se besan y se marchan juntos.
1 vida.