27.1.07

Dimensiones paralelas

Doña Isabel del Rosal M., esposa del distinguido banquero don Eleodoro Solar Ñ., y amante de Juvencio Rimbombante L., el limpiaventanas, decidió un día en una calurosa mañana de zorzales rockeros y flores brillantes emprender rumbo cierto al muy popular e intimista mall, ubicado veinte pisos abajo y al frente de su ventanal, empañado a vastedad por recientes agitaciones pulmonares y líquidos de certeras procedencias. Supo ella, la muy solemne dama, por recado de su más frívola y fiel amiga Gertrudiz Rioseco K., amante de un distinguido banquero y esposa de don Raúl Filigrino P., amigo de colchas de un misterioso limpiaventanas, acerca de un brasier sensación al otro lado del Atlántico, cuya novedad basábase en un par de pompones diseñados en verde fosforescente con lana de hurón sobre una fina tela de suricato, y no pudo retener el deseo durante la noche de verse con tan preciada prenda para aquella tarde en el club de mujeres jugadoras de poker y esperadoras de maridos. Salió entonces, apenas húmeda y en bata casi corriendo, para ser la primera de entre todas las primeras.

-Muy buenos días, dígame usted en qué puedo servirle, ardiente señora -le preguntó el bufón de etiqueta mientras se inclinaba y se babeaba ante ese tentador dúo curvilíneo de rodillas.
-Muy buenos días, jovenzuelo de cremallera angulosa y cinturón comestible; quiero aquel brasier que, por causa de mártires hurones y suricatos, ha sido ofrendado al seno de una modelo al borde de la bulimia y en tanto al tiempo y al Atlántico ha llegado a mi presencia para el orgasmo perfecto.
-Sus palabras son órdenes, bella y excitante señora.
-Sáquese la ropa.

Bajando contemplativo por la escalera mecánica, uno llega a una juguetería donde venden juguetes que son hechos para niños que no juegan. Estos juguetes fueron inventados para que ellos jugaran con los niños: ellos hablan, ellos bailan, ellos se mean; mientras los niños permanecen quietos y contemplativos. ¡Claro!, como bajando por la escalera mecánica cuando uno va a la juguetería donde venden juguetes que son hechos para niños que no juegan. Estos juguetes fueron inventados...

-Si me perdona, creo que no le he entendídole bien a usted le. ¿Tendría usted mí la voluntad de repetir hurón sus palabras a este incompetente bufón, vendedor partaim y animador de cumpleaños para nenes de entre 10 y 18 años de edad Rioseco?

-De todas maneras.
-Gracias. Muchas gracias.
-¿Te gusta contra la ventana, mi suave macho, ah?
-Atrás está el vestidor.