5.1.07

Un país en una esfera

Un país, un único país, cuya expansión se lleva al límite en la superficie de una esfera, tiene al menos un resultado inevitable en algún punto del tiempo: encontrarse consigo mismo. Sabrá quién lo que ha de ocurrir a continuación. Si continúa expandiéndose, lo hará sobre sí, arrasando con su pasado que no es sino también su presente: pasado en lo disgregado, presente en lo unitario, un país. Si niega su origen, no se reconocerá en dicha expansión y se mantendrá luego en una autoflagelación con apariencia de conquista y nuevos horizontes, ignorando que es el mismo cuerpo visto desde otro ángulo.
Cuando uno expande una tela elástica alrededor de una pelota es fácil apreciar que unos puntos de la tela parecieran mantenerse más estables que otros, tales puntos los que se hallan hacia el interior de la tela; los otros, hacia los bordes. Me pregunto si ocurre de tal manera con este país en la esfera. Me pregunto, si los puntos constituyentes de un país, en algún caso, obedecen a esta relación de estabilidad según su ubicación. En este país, puntos de "mayor estabilidad" bajo los de "menor estabilidad". Si la tela es muy delgada, puede llegar a rasgarse. Y si tal división termina siendo una, ambas mitades deberán estar tan extendidas como fijas puedan mantenerse cubriendo la esfera, para no desprenderse de ella. La fuerza de gravedad es también un esfuerzo.
Por cierto, me he referido a un esfera supuesta ideal, lisa, abstracta, abordable en pocas palabras, y a un país, sin ir más lejos, imaginario. Sepa mi madre, que con tantos hijos en la casa, no es muy fácil pensar en otra cosa que no sea esta. Al menos hoy.