17.7.07

Entre un jardín de rosas #DF0101

En la medida de haber logrado reflejar mi rostro en la lluvia, pude también comprender la distancia del desarraigo. No del abandono, que, bien es sabido de muchos casos, se genera debido a la estática de dos cuartas partes de un organismo libre y carente de__________. Tampoco una distancia correspondiente al hallazgo, pues debería al menos admitir un punto en el universo donde hospedar el misterio de la convergencia, y para ello debe el suceso alejarse sin desprenderse de su origen. No. Pequeñas partículas se difuminan en una progresiva vibración y terminan en una definición de la memoria.

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El cubo es admitido por sus leyes de cubo, no por sus cuatro letras. La rosa #DF0101 es admitida por sus leyes de rosa #DF0101, no por sus cuatro letras. Cada cosa que el cuerpo ha cedido a la inteligencia ha sido signada y nombrada, a tal manera de que incluso todo aquello ausente en una dimensión puede existir sin hacer dudar de su naturaleza. La palabra blanca es tan negra como la negra sobre el fondo blanco, pero jamás será admitida en el fondo por sus seis letras.

Por eso te digo que estoy triste y escribo
l
á
g
r
i
m
a
s
como si fueran lágrimas las que caen
(aunque al rato estén subiendo).

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Te escribí en los dedos de las manos las diez letras de tu nombre y el mío,
y te enojaste y me dijiste que eso era vulgar.
Fuiste al baño y te lavaste con jabón de ropa.
La tinta roja corría junto al agua en el triste remolino del lavamanos.
Los remolinos tristes son los que se llevan las palabras.

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Entonces construimos nuestra casa. Y nuestra casa fue por dentro.
Con paredes y ventanas frente al mar, para vernos adentro.
El jardín, los árboles y la hamaca al alcance
del paseo, posterior al desayuno.
La puesta de sol, tal como quisiste en tu diario de vida,
entre un parral y un perro llamado Tiburón,
desde adentro.

Mañana la casa estará en venta, con fotos
de fachada, de vistas, y ubicación.
Los platos, la mesa y la cama son nuestras cosas.
Allá los nuevos dueños traerán lo suyo
de afuera.

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¿Cómo te diré la rosa si no la tengo al frente? En las calles no hay rosas, en el super no hay rosas, en los estacionamientos no hay rosas, en los paraderos no hay rosas; y apenas una rosa queda en mi cabeza sin olor, sin espinas, sin pétalos, sin rojo, sin insectos microscópicos, sin tallo, sin pistilo...
¿Hasta dónde llega la rosa?
¿Hasta las espinas?
¿Hasta la mano que la sostiene?
¿Hasta la tierra de donde fue quitada?
La rosa cerebral es transparente, destella entre los dedos, se difumina y vibra y se difumina.

Acaso sé si has estado al frente de una como para admitirla en su palabra.



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