28.10.07

Avenida (One way)

Pip pip piiiiip pip pip pip
pip pip pipipipipipipiiiii
pip pip pip piiiiiiip
Así no suenan los autos, ¿suenan? las bocinas de los autos, pero primero el conductor funcional inyectivo a su volante (porque entonces se trata del volante del conductor y no del automóvil) fruncido en su ceño con sus cejas juntas, cual velo a medida de un tercer ojo innecesario (pues con dos basta ver lo que con uno sobra), transmitiendo con la energía efímera del gerundio el deseo de ver una calle despejada a través de las manos y el volante y el eje y las ruedas, la línea blanca del medio entrecortada por sí misma como un saque de coca, de la madrugada pasada o la anterior o la que viene, entrecortada, entrecortada para sí, sí, solo y no no no de los que vienen y van o de los que se cruzan, los fantasmitas con bolsas con secretos que la marca plastificada denuncia... ¡Ay que la tardanza y la puta que putea! putear, el verbo, tan funcional, y uno conduciendo, siempre gerundio, lo que nos conduce... ese uno a uno tal que a todo elemento en la imagen le corresponde a uno en la pre-imagen, partido en dos, la calle a lo largo o a su ancho, conduciendo o caminando, como guste el conducido.
-Señora, no mueva tanto sus caderas, que estoy sufriendo mareos.
-¡Pero si es usted quien mueve la cabeza como indeciso!
-Entonces mueva sus caderas al ritmo de mi cabeza.
-¡Mueva usted su cabeza al ritmo de mis caderas!
-No sea imperativa.
-No sea gerundio.
Cero no ser, esa es la pregunta ¡y soy!, como los zancudos esos bajo la luz del poste ese, que no sé si se ven pero que sí los veo moverse de ahí para allá sin salirse del grupito de zancudos, como las palomas, como los estorninos, como la gente que cruza cuando el semáforo está en rojo. Pero los zancudos están ahí, y dudo de que se vean entre sí... a esa velocidad con esa luz; hasta los que cruzan quedan medios ciegos, me refiero a los cruzantes, a la gente. Primero me referí a los zancudos y después me referí a la gente. ¡Que los zancudos primero! ¡Diablos! ¡Como quieras! ¡Los diablos son los mismos! ¡Digo: da lo mismo! ¡Ahora me equivoco en decir y tú te equivocas en oír! Los zancudos esos y la gente esta que va para allá. Punto. ¿Ves? Ahora los de atrás me pitan porque no avanzo. ¡Putos zancudos que zancudean! ¡Gente que gentea!¡No estoy gritando!

Uno a uno de aquí para allá, cruzando cuando el monito verde del semáforo se ilumina. ¿Desde cuando el verde significa avanzar? Lado izquierdo trabajo, lado derecho hogar. Trabajo-hogar, hogar+trabajo, trabajo/hogar, hogar*trabajo,... día tras día, uno a uno. Pero al fin el botón del cuello en la camisa suelto, la corbata lacia, absuelto de la horca, ¡Qué alivio una cerveza y un buen culo al frente! ¡Esto es vida!
Pero uno va cruzando, por la calle, cruzando a lo largo, uno a uno contando semáforos y monitos rojos, perdiendo la cuenta, comenzando otra, una cuenta regresiva para llegar a la casa o a donde el auto lleve, automóvil, automático, autocracia, autoría, autonomía, autóctono... Los pollitos dicen pio pio pio, cuando tienen hambre cuando tienen frío... ¡otra! Alicia va en el coche carolín... ¡otra! Caballito blanco llévame de aquí... ¡otra! ¡Estoy conduciendo!


---

15.10.07

Medio Ambiente o Fin Ambiente

Medio Ambiente según la RAE es el (¿o un?) conjunto de circunstancias culturales, económicas y sociales en que vive una persona. Luego, circunstancia: conjunto de lo que está en torno a alguien; el mundo en cuanto mundo de alguien. "Ambiente", del latín: que rodea o cerca. Hasta aquí la RAE, a favor de nuestro propósito y a modo de permitirnos una dirección desde un común acuerdo (si alguien tiene un diccionario más convincente, vamos y jugamos desde él).

........

Tengo en mi cabeza -en algún rincón aún de ella- la noción infantil de Medio Ambiente, unos dibujos para celebrar el día de la Tierra o qué sé yo, en el colegio. En ese tiempo el medio ambiente, el mío en particular, consistía en un patio con insectos y pasto y unos juguetes tirados. Digamos: un patio, un patio verde. Y al parecer, para los otros niños también el color verde era abundante en sus medios ambientes. Digamos: un curso de treinta niños celebraba el día de la Tierra con treinta dibujos, treinta medios ambientes. Por cosas de la creatividad a esa edad, todos diferentes. Algunos pintaron abejas violetas, otros celestes; algunos pintaron perros amarillos, otros café como el café que vemos los adultos en los perros de color café. Sin embargo, en todos se repetía el verde; verde oscuro, verde claro, verde olivo, verde botella, verde manzana, verde limón, verdes y verdes con distintos apellidos, pero siempre verde. Quizá para algunos como yo, también sus medios ambientes eran patios con pasto y bichos, como ingredientes mínimos, pastos verdes. Quizá para otros no. Lo cierto es que los treinta medios ambientes, todos, implicaban verde. Esos eran nuestros medios ambientes. Cabe decir que a esa edad apenas sabíamos el número de sílabas de las palabras cultura, economía y sociedad; y además a esa edad hubiera sido bastante difícil poder colorear una cultura o unas cuantas economías o una que otra sociedad sin siquiera tener conocimientos de gráficos y tortas de porcentajes.
Si me piden dibujar ahora el medio ambiente, mi medio ambiente, mentiría, si usara el verde, el verde-patio de aquel entonces. Ese medio ambiente no es más que una añoranza. Entonces, cuidar el medio ambiente, ¿qué significa? ¿qué vale decir? ¿cuidar el pavimento de las calles? ¿cuidar el tráfico vehicular? ¿cuidar el televisor encendido? ¿cuidar la prostitución infantil? ¿cuidar el plutonio? ¿cuidar el hambre en África o el de aquí mismo, sin ir más lejos, en los recovecos de esta América esnob-primermundista? ¿qué vale decir hoy cuidar el medio ambiente? ¿cuidar el conjunto de circunstancias culturales, económicas y sociales en que vive una persona? ¿cuál una persona? ¿yo? ¿yo, yo, yo y yo? ¿"yo" o el "usted" del espejo? ¿yo? ¿Yo? ¿yó?

.........

Los árboles australes colosales, los ríos de aguas cristalinas, la pampa, la cordillera, los océanos con su fauna y flora, la vegetación generosa del Paraná, el Amazonas, la selva... ¿Es nuestro medio ambiente? Digo "nuestro" a valer como patrimonio terrícola, para cada uno de la especie humana y de las otras que habitan sin nombrar(hasta ud. joven que se mete a internet y puede buscar "ecosistema" en Google desde su oficina). Con suerte en una tarjeta postal en un quiosco a la vuelta de la esquina, o en el National Geographic tras un zapping aleatorio. Paisaje. Caricatura. No se palpa. Medios Ambientes lejanos, más Fines que Medios; más de ir a buscarlos y traerlos que cuidarlos; porque cuidarlos sería cuidar también lo que no es medio ambiente: mantener lo lejano y lo suficiente.
Basta de añoranza, ¡El planeta es naturalmente equilibrado! No hay que cuidar el medio ambiente. Hay que recuperar el de la infancia humana.
.......


Debemos reconocer que las campañas del tipo "la voz del pueblo genera cambios" no nos convencen de producir efectos esperados. Sí, somos desilusionados de la era de las masas poderosas (si es que lo han sido). Además de que no nos asienta el discurso magistral moralista (¿Quiénes somos los viabinarios para aconsejar rectitudes y modos de vida? Nuestro derrotero es otro). Si todo los terrícolas gritaramos "pan", el pan no se va a hacer. Quizá sí, si no existieran las panificadoras y los panaderos. Lo mismo creemos para lo del "cuidado" del medio ambiente (que convenimos en mejor decir "cuidado de los recursos naturales o restauración del ecosistema"), motivo del Blog Action Day (aunque señalan que el tema es "medio ambiente", a secas). Sin embargo, como Comunidad Viabinaria, optamos por participar de esta iniciativa, para cedernos una oportunidad contextualizada y dirigirnos a algunos terrícolas :

Señora poluta, ¿qué le cuesta tirar el papel de ese helado al basurero? aparte de saturar su propio organismo con aspartame y colorantes que le irritan las tripas, le ensucia también el parque a los hijos de su vecina, ¡y a usted misma también, si quiere un día sentarse a disfrutar del smog, sentada comiendo su helado de colores radiactivos! Dos pasos más, levanta su brazo y el envase caerá al basurero. Gracias. No perderá neuronas ni se le derretirá el helado con este ejercicio.

Usted señor que va al trabajo (o a donde sea) en su auto, ¿por qué va tan solo? ¿Le gusta mucho la soledad? ¡Comparta su auto, carajo! ¡Caben cuatro personas más! Ahorrará combustible si cada uno paga un quinto (para señores conductores de autos particulares que viajan solos donde el combustible vale "un ojo de la cara"), y contribuirá a disminuir la densidad de automóviles en la calle ¡Le conviene! ¡Usted mismo, como solo que es, se verá beneficiado con esta actitud! No perderá neuronas ni se le desinflará un neumático.

Por hoy, a estos dos tipos de terrícolas está dedicado este post. Si alguno quiere dedicárselo a sí mismo, pues todo suyo; y puede sumar en los comentarios a otros tipos de terrícolas nocivos o con acotadas nociones de convivencia.

.........

Sería. Ahora nos vamos a plantar un árbol.

13.10.07

Estación Los Héroes

Cada diez minutos alguien se marcha, cada diez minutos alguien se despide y va, o viene. Cada diez minutos, cada diez minutos. Pero cada un minuto también, y cada once, y cada cincuenta y cada siempre. Te esperé o pasaste de largo o no llegamos. El reloj se echa a perder o cortan la luz o tengo la cabeza puesta en la luna y la luna tiene otro tiempo, la tierra está siempre allí y no nos vemos. El sol está tan solo, o tan lejos de todos los soles, las estrellas. A las hormigas siempre se les ve tan unidas ¡Distancias de hormigas! ¡Distancias de estrellas que siempre nos quedarán grandes! Paralelos, meridianos, ángulos y carreteras y andenes nos bastan. La línea recta, la vida ficticia. La luna imaginaria en la ventana donde botamos las cenizas y las colillas a sus suertes... como si dispusieran de suerte. Mala suerte es, si te cae una colilla en la boca, en un ojo. Pulmones de tanto reír y de llorar. Abrazos de tanto abrazar, brazos para abrazar, la evolución de la especie. Cabezas que se desplazan, pelados, rubios, negras, onduladas, crestas, sombreros, paraguas de colores, copas invertidas, bastones invertidos, para la lluvia. Lluvia imaginaria. Lluvia evaporada. ¡A voltear las copas! Hace un calor terrible.

A la milésima de desaparecer el guardia y de extinguirse la melodía infiel de su boca, la mujer se reconoció pequeña en medio del frío del cemento de la estación y las cámaras de vigilancia. Pequeña y luego sola. Mucho vacío para un único pasajero. Camino a la salida, subiendo los escalones, uno y cuatro despedazó en diez la infructuosa carta de amor... ¿O carta para el amor? ¿O carta por el amor? Carta de papel y tinta y sueño. Es mejor decir del amor que se ha ido, en vez de que se ha acabado, así es más esperanzador su regreso, sin importar su paradero, su contemporánea estadía, el cuerpo donde se hubo alojado. Carne humana. Pero si así fuera, ¿no debería irse a la vez del par, de los dos cuerpos que lo sustentaron, lo masticaron y lo encumbraron? ...Y que supieron amargo el último sorbo ...y que lo vieron cortarse e irse como un volantín... amargo ¿Qué quedaría haciendo su mitad en una sola carne? Las naranjas partidas se secan más rápido, se les arruga la cáscara y se les opaca el corazón ¿O solo las sandías tienen corazón? ¿O es que la conciencia que extraña su unidad, la conciencia metida en una de las carnes que extraña la unidad de eso sin carne, comparte la suerte de una casa abandonada? La suerte de estar abandonada a su suerte ¡Una casa cuando es abandonada vale por dentro, habitada todos la celebran por fuera! ¡El desamparo! ¡La carne cuando es abierta!...Sin lágrimas, sin saliva en la garganta, sin gesto entre sus orejas, abrió su mano y dejó caer los trozos sobre la voluntad del aire, antes de dejar por completo la estación, montada sobre sus ositos veloces. Va.
Pero el aire no tiene voluntad (no data, nos consta), corrientes sí, y por ello en el suelo adentro, la escalera y en el suelo afuera de la estación terminaron los pedazos de la carta; los pedazos de papel -mejor dicho-, pues la carta se desvaneció en el aire, y en el suelo terminaron nada más que los restos de su caída.



--