30.12.08

Fuegos artificiales


Bajo fuegos artificiales nos abrasamos, juntamos los pechos los corazones sordos entre estampidos. Corazones ebrios aturdidos de tantos días sobrios añejos. El cielo huele a pólvora, huele a algo como felicidad; como a algo parecido a humos de colores. Pólvora marca registrada en la máscara nocturna donde la sonrisa debe mostrarse como carcajada para ser vista: estampido de dientes. Pero no hay maquillaje que se resista a la gravedad de unas cuantas lágrimas. En medio de la ceguera, los abrazos desplazan escenarios ingrávidos y dan altar a esos corazones que incurren en la mayor falta de protocolo dionisíaco: encender una llamita de verdad, aunque cueste la indiferencia de la parafernalia: latir con el prójimo.




[foto: Dominic's pics]

16.12.08

Araña muere por picada de humano


Por la mañana del lunes, a eso de las 9 con 45, una araña fue descubierta sin signos vitales en la penumbra de un ropero, cerca de uno de los vértices interiores, que según las pericias estaba siendo desbaratado por una mujer de 45 años de iniciales A.T.F. inspirada por la limpieza. La malograda araña estaría saliendo para asistir a su tela en las afueras del ropero por si había algo con qué alimentar a sus pequeñas arañitas recién nacidas.
Dado que en el planeta Tierra hay más arañas que humanos, la probabilidad de que un humano encuentre a una araña es mayor que la probabilidad de que una araña encuentre a un humano, por lo que se presume que la muerte claramente fue protagonizada por terceros, particularmente humanos, por lo que el cargo correspondería a un asesinato en primer grado con alevosía y más agravante por evidentes indicios genocidas.
Ante horrendo acontecimiento, un grupo de arañas se ha organizado para establecer un organismo conjunto con el objetivo de estudiar el tema de la aracnofobia a nivel global, determinando sus orígenes y vías de solución, con el fin de evitar futuros asesinatos y conseguir finalmente el respeto que se merecen sin necesidad de ser catalogadas dentro de las especies en peligro de extinción.
--Lo único que queremos es convivir en paz y armonía --señaló la pretendida presidenta con sus cuatro brazos en alto.

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[foto: Opo Terser]

15.12.08

Ciudades sin leer

Los nombres de las calles podrán cambiar
de ciudad en ciudad
pero hay distancias que se mantienen iguales
vayas donde vayas
Distancias entre nombres que solo el ojo sabio lee
Donde flota una ventana puede haber un bello rostro anclado
al tránsito de los ecos
Donde las farolas multiplican las sombras
puede haber un sueño que saluda
a los gestos del sol
Nombre a nombre puede haber una distancia oculta
para una mujer sola y un hombre solo
que perdidos en sus propios espejos
abrazan sin saber una ciudad entera que aún no ha sido leída.

13.12.08

Nido

Y se quedaron tan uno al lado del otro,
como dos en cada criatura,
que los días envejecieron alrededor
de cara al centro
a la luz del desvelo
y en un infinito recuerdo.

10.12.08

De poesía y humor

No sé en qué irá el tratamiento de la poesía en cada partición del mundo. Me limito a mi horizonte y a un segmento de él, en particular. Una pregunta que surge con la prontitud de la tecla enter y sin ahondar con exactitud barroca.
Me pregunto de qué manera el aprecio por la poesía ha perdido popularidad frente a la insulsa mazamorra de programas televisivos, a toda esa superficialidad que orgullosa refriega en el gusto su miseria, sin asumir obligadamente que uno signifique el extremo opuesto del otro bajo el acostumbrado método de las comparaciones lineales. Y lo primero que me surge como respuesta es la falta de humor. Pues que a la poesía le falta humor. Tanta gravedad en clave academicista sesga la propiedad para con la poesía de todo acontecimiento humano hacia una parcialidad de índole intelectual, separándola de su naturaleza originaria, de su brutalidad fecundadora. El poeta, responsable de su poesía, pareciera estar rodeado de una escenografía que
él mismo ha montado(con su cofradía) a partir de elementos que ha escindido de su acontecer como habitante social. No ha bajado del Olimpo, ha bajado de su Olimpo; o más bien lo ha bajado a la Tierra, ¡y no!--corrijo--, sino que lo ha bajado a su Tierra. Nos es común, en cuanto a personas "sin poesía" y poetas (por distinguir de alguna manera, aunque resulte odiosa), racionalizar nuestras percepciones de la realidad y construir desde estas particiones una realidad general. Pareciera ser que cuando se desechó la idea de que la Tierra era el centro del Universo se desechó también la idea de que la humanidad era una sola especie, entonces cada hombre se creyó el cuento de que era un centro y el otro (desde un necesaria construcción de un yo) pasó a conformar su entorno. Querámoslo o no, el poeta resulta una especie de otro cuando estamos del lado de los "sin poesía", y bien un centro cuando nos pasamos a su lado. Curiosamente esto daría pie para pensar que muchos de los que se consideran del lado de la poesía son por tanto poetas. Vieramos cuánto poeta colea por aquí y por allá proclamando su propio arte, fundamentando su universalidad desde sus mortales constataciones particulares (por no decir derechamente, egoístas).
Ahora bien este modo de racionalizar no es el que supuestamente conlleva a una construcción, a un Universo, como es el caso cuando comprendemos un fenómeno físico, por ejemplo, como cuando consideramos la velocidad y podemos comprenderla como la distancia dividida en tiempo mediante una ecuación, una relación inserta en inabarcables relaciones más. Esta separación "sin poesía"-"con poesía" más bien destruye una esencial partida del hombre-creador. Decirle a un hombre que no está en él la capacidad de crear es un insulto, es reducirlo a materia. Todo ser humano (y esta es una sentencia de fe más que de empirismo) es creador, dentro de los márgenes de su naturaleza, en más, cognitiva.
La falta de humor podría provenir del hermetismo autoinstaurado en cada segmentación de la comprensión de la realidad. Por un lado los sin poesía atragantados de vanal risotada y por otro los con poesía atragantados de vanal amargura. Dionisio y Apolo antípodas, cada uno estableciendo relaciones entre su ombligo y el perímetro del mundo, perímetro donde al fin y al cabo los seres humanos felices se reúnen.

9.12.08

EL perfil del perfil

Me subí a un colectivo* y me senté atrás, del lado donde te pueden multar si te bajas por ahí. Luego subió una señora y, unos cuantos paraderos más allá, ella: la que hubo sido en mi juventud mi complemento sentimental no autorizado (por la moralidad y las buenas costumbres). Ella no se dio cuenta, a mi suponer, de que a una señora más a su izquierda iba yo, disimulando mi presencia disfrazado de pasajero. Rápidamente me puse a pensar en lo fea que es la ciudad de este lado del auto con el propósito, claro, de no ser advertido por la susodicha; me torcí en mi eje de pasajero sentado hasta poner de perfil el perfil que ya podía bastar para pasar desapercibido.
¡Y pensar que años atrás la vi de frente, cerca bien cerca de los ojos y de la boca, en tres, cuatro dimensiones! Y ahora que ni quiero que me reconozca, ni que me roce con el reojo, ¡Y que ni me salude!
Quizás si sigo forzando mi perfil para no ser visto puede que llegue a esconderme en una verticalísima línea recta... paralela a mi eje de pasajero...

Y me baje cuando ella se baje
Y la siga sin que se dé cuenta
Para ver en qué perfiles anda ella ahora metida.



*En mi país los colectivos son automóviles como los taxis, pero sirven públicamente como los autobuses.
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6.12.08

Casi héroes

Estamos a punto de convertirnos en héroes. No nos habíamos propuesto en realidad semejante labor; las cosas se fueron dando, una tras otra hasta que sin darnos cuenta nos encontramos en medio del caos con unas capas y unos trajes ceñidos al cuerpo. Quién lo diría. Mi abuela siempre me decía que yo sería alguien importante en la vida, mas nunca me imagine -- y por su parte lo dudo-- que tendría que ver algo parecido a esto. Puedo ver también los esqueletos de los malhechores.
Mi compañero de heroísmo (porque así se llama la actividad) dice que él simplemente iba pasando y una cosa le bajó por los hombros, como un torbellino partido en dos. En mi caso fue distinto: una especie de trenza multicolor como que se me enrolló en la cintura y me subió hasta el pecho en espiral hasta que ¡Zas! se me metió por la nariz. Según los entendidos se debe a la fuerza centrífuga que emana de los poros cuando estos se sobrecargan de PH neutro.
Mañana tenemos nuestra primera misión: desplazar los paraderos de micro 10 metros hacia su destino. Mañana podremos decir con toda autoridad que sí somos héroes.

5.12.08

Casting para un ídolo

Usted está convencido de que cree en la ciencia. Pero lo que menos hace es cuestionar y verificar afirmaciones provenientes de sus populares eruditos, sabiondos y expertos. No es que ponga en duda la calidad intelectual de sus referencias, lo que pondría en duda --si fuera tal el caso-- sería la exposición de sus razonamientos y los efectos en usted.
Usted dice que cree en la ciencia, pero sus argumentos no superan la teoría. Como buen creyente de ciencia sabrá que entre teoría y demostración hay un centenar de hoyos negros (por poner un ejemplo que le resulte familiar). Entonces de qué realidad me habla, de qué mundo concreto me habla, de cuántos quarks estamos hablando.
Usted pretender demostrar la inexistencia de lo que, según sus convicciones, no existe. Pruebe primero que usted existe, sin recurrir a fotografías y por un periodo de doscientos años como mínimo. Empiece por demostrar --así como ejercicio-- porqué un dedo no puede apuntarse a sí mismo. Como buen creyente de ciencia sabrá, y conocerá, que un ejemplo no es una demostración. Siga ejercitando.
Usted ha limitado su conocimiento a titulares y, como dispone de buena memoria, los ha concatenado de manera tal que parecen un solo discurso de implicancias. Pero como buen creyente sabe, conoce, que la apariencia no es suficiente y necesaria. Le propongo otro ejercicio: confeccione un discurso con todas las imágenes que no ve cuando pestañea.
Usted cree en su creencia en la ciencia, cree en usted mismo. Pero usted deja de ser el mismo cada instante. Incluso cuando se mira al espejo usted ve la apariencia de su pasado que ha dejado de ser, pues el ojo tarda su tiempo en llegar a su propio reflejo.
Si esto le parece una afirmación, verifíquela. Si esto le sabe a verdad, indague en su demostración, tal como lo hace con el resto de sus confianzas. Si me cree sin razones, puedo convertirme en un ídolo y suyo; claro que menos placentero como sus otros y como su yo.

29.11.08

Vano de tren

Cada cual va con su jirón de su mundo personal, sea en la costura de una de sus mangas, sea en el bolsillo donde guarda su pañuelo; y si no lleva pañuelo, tal vez lo lleve colgando de su cuello a la altura del miocardio. Las señoras adelante hablan de una tal Lucía hija de Maruzella que se casó con un tal Beto. Justo al frente, tras ellas, al otro lado del pasillo, la favorita se acomoda sus anteojos para el sol y continúa leyendo unos apuntes equilibrados sobre sus piernas; su boca entre abierta y cerrada asoma una canción de aire dulce, como de mermelada de frutilla. A la derecha un señor desliza sus uñas por su barba dos hojas de tabaco por una cascada blanca; en las arrugas de su cara se reflejan las sombras de un paisaje veloz que se cuela por las ventanillas. El niño sentado a mi izquierda sugiere que las ventanillas de los trenes están mal hechas y que deberían estar por todas partes; le pide a su padre que va de pie que le compre un trencito de vidrio; el padre le propone uno de cristal. Todos sabemos que un juguete de vidrio o de cristal puede ser peligroso para un niño, sobre todo en esta época tan vertiginosa. La mamá, también de pie a su lado, pero más cerca de las señoras del frente, sugiere que el tren sea de plástico, como la mayoría de los juguetes transparentes.
La favorita atiende su celular. Un tal Rodrigo no le llevó el cuaderno amarillo. La siguiente estación se aproxima. La proximidad se refleja en su rostro. El niño a mi lado me pregunta si me gustan los trenes. Es probable que me baje en la siguiente estación. El señor de barba se pone de pie. El niño me muestra sus cinco dedos muy cerca de la cara. Me distrae. Me dice que tiene cinco trenes en su casa. El tren en el que vamos se detiene. Su papá le baja la mano y le dice que eso no se hace.
Yo no sé si a Rodrigo se le olvidó o si fue intencional... Creo que fue intencional... Porque, para qué vamos a andar con cosas, ella es bonita, educada y correcta... Indescriptible como la canción que parpadea entre sus labios... Rodrigo es un payaso, haría cualquier cosa por llevarla a su casa y hacerla reír; ¡Y esa morisqueta! que repite hasta el cansancio, de separar la bolita roja de su nariz con un soplido ¡Y que nunca le falle a la hora de coquetear!... Hola amiguiiitos... Esa bolita roja no es tu nariz, payaso.
Por fin logro incorporarme a la velocidad decreciente del tren. Ella guarda sus apuntes y se apresta para bajar. Me pongo de pie, y me bajo tras ella. Voy tras su espalda a cinco pasos, tres pasos, uno, cero coma cinco.

--Hola, disculpa, se te cayó esto arriba en el tren.
--Oh, gracias.

Ella se aleja, pasa el torniquete y desaparece entre los pasajeros (que, dicho sea de paso, lentamente se transforman en transeúntes). Me quedo en la estación a la espera del próximo tren. Una canción sin forma sin sonido sin ganas cosquillea en mi boca; parece un recuerdo... Un recuerdo mal hecho... transparente, opaco, translúcido.

27.11.08

Poemas y poemas

Hay poemas que te conducen al diccionario, y terminas sumergido en la etimología de la palabra etimología. Hay otros poemas que parecen goma de mascar, y los masticas y los masticas, tragas su azúcar, sus colorantes hasta el dolor de estómago, hasta que los botas sin más que haber descubierto la plasticidad de sus múltiples formas. Hay, en tanto, otros que te implican, que te vuelven a la vida, a mirar tu alrededor, con frescura; y puedes, entonces, leer en cada cada orilla o borde otros cientos de poemas, que cobijan en sí a otros cientos de poemas en sus recodos, en sus penumbras, en sus destellos; y puede aparecer incluso el poema con que comenzaste, tal vez ahora tomado de la mano de otro poema, o quizá sentado en una banca de la plaza con un diario bajo el brazo, contemplando el cesped, los rosales que otro poema riega apacible luego de haber despegado cientos y cientos de porfiados poemas repartidos sobre el pavimento, chatos como letras impresas, ya sin azúcar ni colorantes.

23.11.08

De sumarse al río cuenta

De sumarse al río cuenta el momento y crece la gota
tan grande como ventanas al rededor de una casa
una ronda donde los dedos se adhieren al giro
y las manos persisten en el largo: la continuidad del abrazo.

Un ojo se ilumina bajo el sol
el sol entra reposa y sueña con otra noche afuera del ojo
Por el río navegan las miradas ayer cedidas al mar
Un ojo se despliega en su propia curvatura.

El destino a la altura de la carne
es confundido con una huella acuñada sin frente
el aire entra y el corazón remonta a su ángulo
La lluvia corrige la unicidad del cenit.

Y me dices que vuelves
____________________lo antes posible
Y te espero esperando
____________________como si siempre.

18.11.08

Aguarda paciente su turno


Ciudades levantadas, ciudades caídas.
Un hombre ve pasar sus manos marchitas entre las piedras.

Joyas brillan, joyas se ennegrecen.
Un hombre extraña su rostro sobre la arena fundida, ve las nubes desde su lecho.

Pero los ríos siguen cantando, y la nieve aguarda paciente su turno,
y el mar sigue bailando entre los peces, y la lluvia juega entre las lágrimas.

Canta el hombre al interior de su madre
la fiesta de su secreto.

Detrás de las calles las estrellas recogen la noche,
sobre las montañas el silencio esfuma la redondez de la roca
y el azul pule las hojas
y el amarillo trenza los nidos.

Un hombre dibuja su sombra en una ventana
y sonríe disuelto en su silueta.

Un suspiro recorre por última vez los techos,
vuelve al barro
y aguarda paciente su turno
bajo las alas de las abejas.

Canta el hombre abrazado a su madre.
La tierra rebasa su geometría.


[foto: Zest-pk]

28.10.08

La orientación

Muy temprano llegamos desde el levante, sobre ruedas, introducidos a lo largo de un predio cercado, con algunos arbustos silvestres y de vegetación generalmente baja. Recuerdo la altura de la vegetación más o menos: de medio cuerpo aproximadamente, pues vimos de vez en cuando algunos monjes con túnicas negras inclinados orando hacia el este. Algunos estaban de a dos, otros solos, algunos estaban acompañados de personas sin hábito, como en retiro.
Luego de recorrer este largo, que parecía ser el patio trasero de la gran propiedad, llegamos al edificio: una nave inmensa con capacidad, yo diría, para unas mil personas como mínimo. El ábside estaba extrañamante en sentido norte, y la nave principal se extendía hacia el sur sin naves transversales como era de costumbre. Había cuatro corridas de asientos: dos que estaban pegadas a las paredes y dos juntas al centro, de modo que quedaban dos pasillos entre ellos a todo lo largo de la nave. Entramos por la puerta que daba al patio largo trasero, por donde veníamos, ubicada en mitad de la nave, aproximadamente, y nos situamos al final. Había mucha gente, pero no quedaría ninguna de pie cuando correspondiera estar sentado.
Después de establecidos, una señorita, con aspecto de guía turística, se asomó desde el altar y dijo por altavoz que debíamos conseguir (supuse que para la próxima ocasión) una tela x (que no alcancé a oir con seguridad el nombre), para poner como alfombra; dio sus dimensiones (que tampoco recuerdo). Al terminar se retiró; entró un cura y empezó la misa.
Acabada la misa, el cura pidió que se levantaran "los siguientes". Entonces nos paramos, nos ubicamos hombro con hombro en el pasillo poniente y mirando hacia oriente esperamos la señal...
"Allah Hu Akbar"... y oramos entonces nosotros.




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15.10.08

Ese tema de la pobreza o bajo la lógica perversa del egoísta

Hoy me propuse ser el ser-humano más egoísta del planeta. Tenía en mente desde temprano escribir un artículo con respecto a la pobreza, por cuanto había aceptado la invitación de Blog Action Day; cabe decir una invitación un poco rara, comprenderán, porque al fin y al cabo es uno el que se convence de participar o no, además bajo conocimiento de que con un puñado de letras no cambiará el mundo (ni para mejor ni para peor). Como te decía, hoy me propuse ser el humano más egoísta del planeta; y no fue para nada dificil. Es cosa de salir a la calle con el tema "ay, la pobreza" y ligerito verás cómo tu entorno cambia, o, digamos, cómo tus ojos dan cuenta tal cual las cosas. Primero, un indigente me pide una moneda y le digo que no tengo, pero sí tenía; segundo, una señora me pide para cooperar con los niños que sufren cáncer, también le digo que no tengo, y también sí tenía; tercero, me compro una coca cola en un boliche (pude haber cargado mi botella con agua, pero algo tiene la cola que aviva la sed, no sé qué será); cuarto, subo a una micro y se pone a cantar uno de estos músicos "callejeros", me pide una cooperación, le digo que no tengo, y sí tenía; quinto, había dejado de fumar pero me compro de todas formas un paquete de cigarrillos; sexto, paso por la plaza y un punk me pide una moneda, me quito los audífonos de mi ipod y le digo que no, que no tengo, pero sí tengo; séptimo, me fumo un cigarrillo y agradezco estar vivo. Hasta aquí. Tuve intenciones de realizar mi octava buena acción del buen egoista, pero ya se me había acabado el día y la energía para soportar al yo transeúnte estaba en la gota, así que volví a mi casa y me puse a escribir poemas para mí mismo; tengo un par de títulos, al menos, que, a riesgo de robo intelectual, me atrevo a compartir ¡No me los roben, eh!; estos son: "Qué bello ser humano", "Yo". Estoy escribiendo estos poemas para tratar de sentirme mal. Trato de compararme, porque es un buen método: cuando te sientas mal, busca a alguien que esté peor que tú para que te sientas orgulloso de todo lo que tienes... o sea no debes sentirte agradecido por lo justo contigo, sino por lo injusto con el otro... es otra propiedad del buen egoísta y vaya que resulta. Trato de compararme, trato de compararme, pero me cuesta sentirme mal porque hay muchos como yo (sí, yo), cientos, miles de egoistas haciendo sombra por aquí por allá. Levantas una piedra y ¡paf! ahí tienes quinientos egoístas. A punto de empezar mi tercer poema comprendí que no hay nada de malo en ser egoísta, pues hay millones de egoístas. Es cuestión de masas. Paradójicamente, el egoismo nos es común. Todo bien, entonces. Sigamos como vamos, total mañana la pobreza también será un tema.


Re-lectura:

Lo sabes, pero por algún "razón" quieres que te lo repitan: hay alguien como tú en este mundo que se aprieta el vientre, para no sentir hambre, sed, frío,... para sobrevivir. Eres lo suficientemente Humano para saber qué hacer.


Un abrazo
Comunidad Viabinaria

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13.10.08

Ventanilla de tren por la noche

Alguien pudo confundir una bandada de pelícanos con objetos voladores no identificados, pero lo que alguien no pudo confundir fue un racimo de luces dispersas rayando el vidrio del vagón. Sodio, ojos anaranjados desparramándose sobre las casas. La muchacha de abrigo verde sostiene su delicada vertical con un brazo, paralelo a una costura que remata en flor alrededor de su muñeca pálida. Su cabellera mansa trasciende sobre la velocidad de los árboles; su transparencia huele a primavera y es capaz de cerrar cualquier impar de ojos. Alguien pudo seguirla de cerca.
Con gracia se mecen las luces de los postes sobre su cabeza. Desconocemos su nombre, se nos extravía en la compuerta.
Alguien pudo alcanzarla y decirle: "¡Señorita, no olvide su corona!", y a la altura de sus labios morderle la sombra.


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11.10.08

El mesero del café de la avenida seis

Voy por la calle principal de esta ciudad, de la cual he olvidado su nombre. Busco un quiosco para comprar un par de baterías para la grabadora; las recargables las dejé en el otro pantalón. El sol está pegando fuerte, y eso que ya es bastante tarde. Algo pasa con los relojes cuando están al aire libre. Libre, pero no tanto, sino el calor sería soportable. Me siento en una mesa de un café, con quitasol, al medio de una terraza enmarcada por arbustos plásticos que distinguen el tránsito de la clientela. Pido uno helado, uno como esos que aparecen en el cartel, con colores brillantes, rosado y verde limón, con sabor a naranja y y chirimoya. Hago unas señas discretas al mesero y parece venir. Se acerca y atiende a una pareja a mis espaldas, hombre y mujer, de edad media, al parecer hermanos. Ellos piden un jugo de brocoli y otro de guaraná, bien helados. El mesero se retira tomando apuntes en su libreta y entra al local. El hombre murmulla algo que no alcanzo a oír, la mujer se ríe fallidamente disimulada. Me volteo para ver sus caras. Ellos me miraban. Esconden sus bocas y se dan unos codazos. Vuelvo a mirar la mesa en la que estoy. El mesero viene con los jugos. La mujer le reclama que su jugo está impresentable, opaco. El mesero le dice que es por el calor, que adentro del local no pasa eso, que si quiere entran. La mujer le pregunta si acaso es idiota o pobre. El mesero guarda silencio. El hombre interviene para calmar la agresión. Se ve que la mujer es un poco neurótica; comienza sus frases ofensivas con calma, pero las termina casi en grito. El hombre le pide disculpas al mesero. La mujer insiste: "¡Pero es que la picantería ya no tiene límites!". El mesero guarda silencio. El hombre: "Por favor, N, baja la voz que el joven (por mí) no le interesan los brócolis". Me ofrece una sonrisita enmarcada en sudor, y luego vuelve a mirar con angustia a la mujer. "No, es que no puede ser, y más encima te quedas callado cuando te hacen una pregunta... ¡Responde pues roto de mierda!", araña el mantel con ambas manos y hace un gesto de querer pararse impetuosa. El hombre la coge del brazo y le pide que se calme, que por favor se calme. El mesero sigue en silencio y ahora baja la cabeza, pero su rostro ni se inmuta. "¡Indio malnacido, llama a tu jefe, llama a tu jefe!". El mesero se da media vuelta y entra al local, pareciera obedecer. Mientras el mesero está adentro, el hombre, temeroso, le pide explicaciones a la mujer por su manera de tratarlo y por tanto escándalo. La mujer da sus motivos: "¡Es que no puede ser que en este país todavía exista gente tan pero tan horrible!... y fíjate el bicho (por el mesero, hace una mueca en dirección a la puerta del café) todavía no viene". Pero ahí viene el mesero, y con la misma neutralidad en su rostro. "¿Y?" le dice la mujer. El mesero calla. "¡Responde de una vez!". El mesero no responde. ¡Hasta cuando, idiota, responde!. El mesero permanece en silencio.


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10.10.08

Inflexión

Me dijo que ya no eran novios, que habían terminado.
Y quién terminó con quién, le pregunté.
Que los dos habían terminado, me dijo.
Imposible, le dije, alguien tuvo que haberlo dicho primero.
No, me dijo, los dos dijimos al mismo tiempo.
Vaya, tal para cual, pensé.

Y sonó el teléfono.

8.10.08

Popurrí multimedia poético con aloe vera

--Este vídeo lo localizamos en en el sitio de Una Belleza Nueva, programa de televisión con entrevistas por Cristián Warnken. Uno de esos programas por los que vale la pena encender la famosa cajita idiota.



--Por acá le tenemos una entrevista que le hicieron a Diego Maquieira de lo mismo. Haga clic aquí o aquí. (Este aquí es como el aquí que se toca, pero un poco más escurridizo hacia el pasado)


-- A ver entonces explíqueme el olor del Aloe Vera, ¿A qué huele el aloe vera? ¿Eso quiere decir que el aloe vera huela a aloe vera?

--Sí pero con pixeles de más o menos, depende del ojo, el monitor y la foto de Mike Licht, NotionsCapital.com

--Con los ojos llenos de estrellas subió el astronauta a su monociclo.

foto: -Marlith-


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26.9.08

Relación de orden


Reflexividad: Para todo x en A, x está relacionado con x.
Antisimetría: Si para todo x en A y para todo y en A, x está relacionado con y e y está relacionado con x, entonces x=y.
Transitividad: Si para cualesquiera x, y, z en A se tiene que x está relacionado con y e y está relacionado con z, entonces x está relacionado con z.



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foto: LN♥
sonido: Resound - Lullatone

23.9.08

Aprecio de la forma de un viaje anticuadamente vertical

Si te alejas del mar, por un cerro hacia su cumbre, te acercas a un silencio. A mayor altura, mayor silencio. Cerca del mar rondan los sonidos de los hombres, de sus ciudades y de sus artefactos; rondan incluso los ruidos, el egoísmo. El sonido comienza desde las olas, el gesto incesante del mar entre las rocas y a través del arena. El niño dice que el mar enreda sus dedos en los dedos del arena. Una especie de amor --dice la madre-- imposible. Mucho más adentro, el corazón del planeta vibra y sus ramas de energía se sacuden hacia el Espacio, más allá de los satélites de televisión. Hay sonido en el fondo. Centro es con sonido, periferia es con silencio. Pero es una periferia hacia lo alto. Y aquí viene el problema, y es que lo "alto" es una propiedad, sino una adjudicación, tridimensional. La alineación de nuestros ojos con respecto a nuestra vertical admiten un arriba y un abajo. También nuestra ubicación sobre la superficie de esta esfera influye en la afirmación: arriba (cielo) y abajo (tierra/mar). Pero esa es una afirmación anticuada del espacio. Demasiado anticuada como para hablar de la fotografía de una estrella a 100, 200 años luz, Quién sabe! Digamos de una vez: arriba no está el sol, arriba no está el cielo. Ni arriba ni abajo son objetivos, salvo que nuestras cabezas sean el centro del universo. Lo cierto es que hacia el mar hallamos sonido y hacia el cielo hallamos silencio. Ahora, curiosamente ir hacia el silencio implica una reducción de superficie para pisar (¡Y menos oxígeno también!). Estamos hablando de espacio natural. Quedan fuera los edificios racionales. Digamos que una cumbre ideal sería un punto. Entonces el mar --pensamos en el sonido-- es la máxima extensión y al frente --digamos así, ya que no nos regimos por convenciones anticuadas-- tenemos la cumbre --pensamos en el silencio--, con la mínima extensión. Consideremos ahora que una menor superficie de suelo implica menos habitantes sobre ella; en este sentido en la cumbre-silencio hay espacio máximo para un hombre. Tenemos una suerte de correspondencia entre silencio, alejamiento de la tierra y unicidad (que no soledad). Esto sigue siendo tridimensional, de todos modos, pero más bien como los gases, o sea: tenemos el mar cerca de la tierra, una masa gigantesca de agua; esta misma agua para ir a la cumbre se "aliviana", se aleja como vapor, se parte, deja de ser masa de agua, deja de ser sonido de ola y se convierte en silencio de nube. Pues bien el hombre cuando accede a una cumbre se aleja de su ciudad y se acerca a sí mismo, tanto que oye los latidos de su propio corazón, rodeado de silencio; pareciera que hasta el mínimo movimiento de sus cabellos interrumpieran el silencio. Y claro, como no, si sus cabellos juegan sobre su cabeza.
A lo lejos, se siente la vibración de la tierra: una especie de recuerdo, como el mismo juego de la música y Mnemósine...



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Foto abajo: kangotraveler
Foto arriba: dawnzy58

17.9.08

Somos envidiables

Dos amigas propusieron medirse para establecer cuál de las dos era la más alta. Se pusieron de espalda contra una pared y marcaron con tiza al ras de sus cabezas. La primera en marcar su altura era evidentemente más alta que la segunda, pero su altura relativa con el promedio de las chicas de su edad era bastante baja. La segunda al observar esto le dijo:

--Eres solo un poco más alta que yo y aún así eres bastante baja con respecto a las demás. Las dos somos unas enanas.

La segunda, molesta por el comentario, le respondió:

--No es cierto. Mi altura está en el promedio; es más, yo diría que en el promedio alto.
--A ver, midamos --le propuso la segunda.

La primera fue al costurero de su mamá y de él extrajo un metro. Lo puso sobre la pared y plásticamente, hiperbólicamente, mágicamente, hizo calzar los centímetros que indicarían una "altura promedio alta" bajo su marca con tiza.

--¿Ves?

La segunda, sin notar que su amiga había hecho trampa en la medición, asintió con el resultado y, al ver que de cierta forma el número le favorecía, no opuso crítica:

--Es cierto --dijo-- eres "altura promedio alta"; eso significa que yo soy "altura promedio medio" ¡Estamos super en onda!
--¡Así es, amiga, somos envidiables!

Y continuaron las chicas acicalándose para la fiesta.



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Foto: …†∆†¡∆µ∆ 


16.9.08

Gotas de agua en una ventana


Se preguntó la nube en un principio: ¿Cómo es posible que exista una predestinación sobre nuestras libertades? Luego observó cómo las gotas de agua se deslizaban por los vidrios de las ventanas y comprendió que, a pesar de que las gotas pudieran variar de izquierda a derecha su recorrido, siempre bajaban. Sus movimientos obedecían, al menos, a la Gravedad.


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Foto: b0r0da

9.9.08

Halo lunar


Camino entre la noche
en silencio.
Arriba la luna creciente al centro
Adentro y cerca de ella
una solitaria estrella
hacia su concavidad.
Sigo mi camino
en silencio.



8 sept/Ramadán 2008/1429

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Foto: tinou bao

8.9.08

Fototaxis


El cuerpo de la Tierra navega en calma, mezclado con oscuridad. El sol le transmite su presencia, le recuerda su amistad; lenguaje invisible y propio de los astros, la convivencia del relámpago y la lluvia que apenas percibimos. Que apenas percibimos porque levemente alcanzamos la gracia; por fortuna navegar en la superficie. Las palabras del sol hacia el corazón de la Tierra nos atraviesan, como si fuéramos papel. Recuerda que llueve. Escríbelo en un relámpago.

El cielo parecía estar arriba, pero arriba está la cabeza. Este cuerpo desconoce su propia oscuridad y por ello le construyo faroles y se los instalo a tramos regulares. Los primeros faroles fueron construidos bajo la luz del sol. En la ciudad de las venas el sol es tenue, tibio como la leche. El ojo es testigo de sus propios límites. El sol saluda. La carne reclama volver a ser invisible. Los colores no tienen futuro. La oscuridad reclama tacto.

La noche expuso a sus criaturas. Y sus criaturas se encandilaron y se cegaron. Sus extremidades le recordaron que no estaban solas, que la Tierra aún estaba ahí. Entonces las criaturas se calmaron. Entonces aprendieron a escuchar las vísperas de los conticinios; fundaron la vigila.

El día es presentado por los pájaros, como un rey que se avecina. Los colores se vierten sobre las cosas y el corazón se distancia del suelo. La luz atraviesa hasta el corazón de la Tierra y nos saluda amablemente... nos parece una jornada. En la casualidad de un saludo aparentemente ajeno, surge la medida del recuerdo: la sombra de una nube se acama sobre el jardín.

Faroles construimos para vernos en la noche, y negamos la noche. Algunas criaturas perdieron el cielo y, por consiguiente, el suelo donde paseaban a sus sombras. Algunas criaturas perecieron al azotarse contra los muros, tras imaginar que caían en un abismo infinito. Algunas criaturas cavaron cuevas, como minas, en sus propios cuerpos, para hallar algún grano de noche; pero en ellas solo se refugiaron otras criaturas que divagaban guiadas apenas por un difuso recuerdo de los polos. Oda a nuestra lectura, creamos a nuestros propios astros, pero la proximidad nos provocó ceguera.

Una polilla muere en espiral alrededor de sus propios ojos.


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Foto: rhurtubia

2.9.08

Ciudad cerrada

Todas las calles están deshabitadas
Todos las cuentas de Féisbuk están abiertas.

Algunos ancianos recuerdan
una plaza cerca de.




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1.9.08

Unidad de unidades

Si hay una unidad en los Reales, si hay una unidad en los Complejos, en los anillos, en los grupos finitos y cíclicos, en las álgebras... ¿Por qué entonces no puede haber una unidad de unidades? ¿Quién vendría para demostrarlo? ¿Qué pieza nos falta?

27.8.08

Pasajero

Llueve sobre la calle, entre los autos. Vamos por la avenida. Una micro avanza al lado. Adentro, una anciana limpia el vidrio empañado de su ventanilla con la palma de su mano. Detrás de mi vidrio, también la saludo.



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Aquí adentro hace calor y los vidrios se han empañado. La micro va tan rápido como la del lado. Un muchacho me saluda entre la lluvia.


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25.8.08

Fuga centrífuga


Tuvo miedo al principio, al desprenderse de la música, al entrar en el silencio. Una vez consciente de su plenitud, de la ausencia total de sonido (al menos lo que dependiera de sus oídos), asimiló la calma; y el silencio se fue haciendo lejano, distante, irregular y entrecortado, hasta que fue desprendido. Tuvo miedo, entonces, porque se había acostumbrado al silencio, así como antes a la música. Comenzó a sentir su propia respiración. Pero tuvo miedo, de su propia respiración tuvo miedo, porque le pareció ajena: no podía predecir el aliento precedente, sin embargo podía sentir cómo sus pulmones se hinchaban, y luego el pecho, y luego cómo la piel del pecho levemente se extendía; y después todo volvía a empezar, repasando por todas las etapas de la expansión pero en contracción. Una y otra vez, el aire entraba y salía de su cuerpo; al entrar lo expandía y al salir lo contraía. Una vez consciente de su plenitud, del ritmo implícito, del juego entre su cuerpo y el aire, asimiló la calma; y la respiración se fue haciendo lejana, distante, irregular, entrecortada, hasta que fue desprendida. Tuvo miedo, entonces, porque se había acostumbrado a la respiración, así como antes a la música y antes al silencio. Comenzó a sentir algo que estaba más allá de su cuerpo, hacia dentro sí, pero ajeno a su cuerpo. Tenía miedo, quizá más que antes, porque se había desprendido de la respiración, y eso en sus conocimientos previos era igual a la muerte. Pero, si era la muerte, ¿Cómo era posible que la memoria continuara en una vía de desprendimientos?¿Por qué, si eso era la muerte, sentía que su reflejo se proyectaba en alguna parte? ¿Por qué aún sentía?... Le fue imposible calcular el tiempo que hubo mientras estuvo cuestionándose, cuestionando aquello que tenía que ver con su persona y con su cuerpo y con su aire y con todo lo que fuese suyo y que a la vez, en cuestión, no lo era. Sentía su cuerpo como si este se hubiera transformado en una botella de Klein, sentía su conciencia en ello como si fuera un agujero, algo meramente para representarla... A medida que se hacía preguntas e imaginaba y hacía representaciones, perdía el miedo. Comenzó a sentir otras respiraciones, no una sino muchas, que formaban todas un concierto de respiraciones; algunas más prolongadas otras más breves, unas más lentas otras más aceleradas, sin embargo todas en un solo caudal. Al darse cuenta de ello, se alegró y puso su fuerza en alcanzar todas las respiraciones con todos sus sentidos; sabía que le era imposible, pero solo el intento lo regocijaba. Comenzó entonces a saber el concierto de respiraciones. Pudo luego percibir el silencio único formado por todas las respiraciones, desde el instante en que todas se sumaron en un solo acorde. Y se regocijó. Inmediatamente después pudo percibir la música, cuando un acorde se convirtió en otro y este en otro y este en otro, como si estuvieran formando un compás pero sin cierre. Y se regocijó...

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Foto: Ethan Hein

20.8.08

Por las ciudades de tiza (Fragmento)

*
Se preguntó si porque su ser amado había muerto hace muchísimos años, era que podía ya estar inventándolo en su recuerdo. Cogió un trozo de carbón, dibujó el rostro de su recuerdo sobre una roca y se retiró por un año. Pasado el tiempo volvió a la roca y buscó el dibujo. La lluvia, el viento y el polvo habían pasado, sin embargo permanecían aún algunos trazos. Pudo reconocer, entonces, mediante los pocos trazos que resistieron, la ubicación de las líneas que ya no estaban, los ojos, la boca, la nariz... De su retiro trajo consigo una tiza, con ella dibujó las líneas que fueron borradas y recreó el rostro de su recuerdo. Consiguió así una versión en blanco y negro.

*
René trabaja como auxiliar de micro. Está encargado de recibir la plata del pasaje y entregar los boletos. Además, cada vez que la micro se detiene, se encarga de animar a los transeúntes para que se suban, y con predilección a las muchachas...

--¡Oiga, dama, suba! ¿Para dónde va? ¡Hay asientos desocupados! ¡Oiga, dama! ¡Dama!

Le puede bastar una sonrisa de una de ellas, aunque no la vea más en su vida, para enamorarse hasta la muerte. Por supuesto, esto él no lo sabe.

*

Cada nube dibujada en el cielo es primera y última, en milésimas de segundo. Apenas comienzas a verla ya se ha borrado. No hay tiempo verbal para su existencia. Cuando fue estaba dejando de ser.
Pero pareciera que todo ocurriera del mismo modo. Un año puede ser demasiado para una nube como mil años para un hombre. Noventa años podrían ser suficientes para hacer relojes de verbos.

*

La fotografía del abuelo posa en una especie de altar, en medio de dos pequeños floreros con sendas rosas rojas; se ubica muy cerca de la puerta de entrada a la casa y bajo una imagen colgada en el muro que pareciera representar al Sagrado Corazón de Jesús. Cada aniversario de su muerte, el mueble en que se ubica la foto se llena de tarjetas con saludos y flores que tiernamente se marchitan. En la mitad del periodo para el siguiente aniversario, no hay flores, no hay tarjetas con saludos, no hay foto sin polvo. El abuelo pareciera sonreír de todas maneras.

*

Si fuera posible despertar todos los días a la misma hora precisa con los ojos puestos en el mismo lugar preciso, quizá también sería posible que el día ya no comenzara precisamente con el sol.
Ahora al revés.

*

Hace muchos años, hubo un choque de trenes que llegó remecer tanto las emociones individuales del pueblo que hizo que conformaran todas una sola gran emoción. Hubo muchos muertos y heridos. Una sentida tragedia una.
Una vez repuestas las vías férreas y restablecido el tránsito, la normalidad, en el lugar del accidente se levantaron cruces y flores con floreros, animitas que cubrieron hasta 100 metros de largo paralelo a la línea del tren. Gradualmente con los años, el número de animitas fue disminuyendo. Cien metros de dominio de cruces bajaron a cincuenta metros, luego a veinticinco, y así sucesivamente. Hoy es posible hablar de unas cuantas animitas al lado de la vía, cantidad imprecisa y mínima que permite recordar todavía un hecho de proporciones. Quien pasa en tren por el sector puede verlas, en fracción de minutos. Si el número de animitas sigue disminuyendo, es probable que quien pase en tren por los próximos años pueda verlas, en milésimas de segundos.

*

Díaadíaalbajardelamicrobajoelsolelladibujacontiza
nubesfloresytrenessobreunaltarenmilésimasdesegundo.


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Foto: Ahron de Leeuw

19.8.08

En Batman, como Batman

--¿En cuál película trabajó usted?
--En Batman, como Batman, una de un hombre murciélago que...
--Sí, sí, si ubico al personaje, por el comix... ¿Y en cuál de todas las Batman trabajó?
--En la... en un episodio que no es muy popular. Es más, en algunos países lo censuraron porque decían que era muy violento. ¡Típico de países conservadores! je je
--¿Pero se acuerda del nombre al menos, cómo se titulaba el episodio?
--¿En qué país, pregunta? Porque según el país es el título.
--En cualquier país; diga usted.
--A ver, del título que le pusieron en Suriname no me acuerdo mucho, pero el de Tayikistán era algo así como "El origen..." ¡No! "La esencia..." No recuerdo bien...
--¡Bueno, no importa! ¿Y de qué trataba la película?
--¡"Trata"!
--Bueno, ¿De qué trata la película?
--La película trata sobre el comienzo de Batman, pero en su etapa de creación... digamos que en su etapa fetal; antes, mejor dicho... esa etapa en que se comienza a inventar la existencia de su existencia...
--O sea que Batman no aparece.
--O sea.. mm.. No, no aparece.
--...
--...
--Yo también trabajé en una de Batman, y también como Batman.
--¡No me diga! ¿Y en cuál trabajó?
--Por lo que usted me ha dicho, debe ser en una anterior a la suya...



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Foto: Daquella manera

18.8.08

Superposición de Variables


La paradoja del Gato de Schrödinger supone un experimento que consistiría en una caja cerrada opaca, un gato adentro, un dispositivo formado por un detector de electrones, un martillo y una botella de gas venenoso. Se supone además que el detector tiene un 50% de probabilidad de captar un electrón. Si el detector capta un electrón, activa el dispositivo que hace golpear el martillo contra la botella de veneno y ¡paf! adiós minino. El otro 50% implicaría que el gato siga con vida.
De la capacidad cuántica para estar en dos sitios al mismo tiempo se tiene que el electrón podría activar y no activar el dispositivo asesino, lo que implicaría que el gato podría estar vivo y muerto a la vez. Solo al abrir la caja y observar su interior, se podrá decidir definitivamente si el gato está vivo o muerto...

Cambio de variables:

Caja=Casa
Mecanismo asesino= TV
Gato=Yo

¿De quién dispondríamos como observador?



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[+] Gato de Schrödinger
[+] Foto: kamshots

15.8.08

Documentales: #2 One. Todos somos uno

Habíamos decidido que el conjunto de documentales a publicar sería un ciclo, pero esto implicaba tener un "comenzar de nuevo". No lo teníamos. No teníamos el motivo para llamarlo ciclo. Pues bien, pase a esto, programamos igualmente los vídeos, con esa pequeña culpa de haber nombrado toscamente. Sin embargo hoy por casualidad, en un paseo consuetudinario por la red, nos encontramos con este documental, que deviene en el elemento preciso para que nuestro conjunto sea correctamente llamado ciclo... manías de nombrar.

Del documental: One, Todos Somos Uno

13.8.08

Documentales: #1 Chile: ríos de vida, ríos vendidos

Hemos preparado para nuestros lectores y visitantes un ciclo de dieciséis documentales, cuya temática obedece a un comprender de qué modo habitamos nuestro planeta. La calidad de imagen no es la más óptima de esperar, puesto que los vídeos son recolectados de canales de internet, pero cumplen con el objetivo de informar. Los vídeos serán publicados los fines de semana (viernes, sábado y domingo) desde el 15 de agosto. Sin embargo, a razón de lo que acontece, comenzaremos ahorita con "Chile: ríos de vida, ríos vendidos", un documental de la TVE acerca del proyecto de ENDESA que pretende instalar represas en la Patagonia chilena y pasarse por el culo al planeta (incluido ud y sus hijos).

Para mayor información: Patagonia sin Represas


Parte 1/3

Parte 2/3

Parte 3/3




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Esperando la 4

La anciana de la parada pide que le avisen cuando esté por venir la 4, la que lleva a Villa Margaritas. El joven de sombrero verde le dice que él también debe tomar esa y que, por tanto, no se preocupe. Una camioneta se detiene y desde el asiento del conductor una mano se asoma. Es para la anciana. Señora, es para usted. Es mi hijo. La anciana sube y la camioneta parte. El joven de sombrero verde se queda esperando la 4 hasta que un muchacho le avisa que está por venir. Gracias, joven. No se preocupe.




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12.8.08

Observar la idea en otra especie

Es casi imposible hablar de la golondrina cuando brilla por su ausencia. La idea está y es posible transformarla a palabras. Pero faltan los detalles, las uniones del relato, que a la vez son las uniones con la realidad: esos pequeños nodos de tiempo y espacio que habitualmente pasamos de largo.
Entonces quedan dos opciones: o esperamos que nos visite la golondrina y apuntamos entonces lo que nos falta, o esperamos observar la idea en otra especie... Imposible; cada especie es única. Tercera nueva opción: saltar al capítulo siguiente.



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Un pixel de sol

I.

Problema de la arquitectura acaso no poder hacer ventanas más grandes que los muros, para la casa soñada del consumidor promedio que pasa el día completo sometido a una oficina, a una tienda de mall, a su aire acondicionado, a su luz artificial... Vida artificial, finalmente, porque aire y luz conforman el primer llanto al salir del útero... Y bien, madre, ¿Para ello todo el esfuerzo? ¿Para ello todos los llantos?

II.

Inmóvil como la inmobiliaria que ofrece su solución sin salirse jamás de los márgenes, encapsulada paso a paso entre paralelas: cads, gigantografías, bloques. Y no hay curvas. Cads, gigantografías, bloques. Habitar ordenadamente como el ordenador, el triunfo de la razón, ¿Algo más cúbico? Sin embargo útil, pues en su inmovilidad, es la única que garantiza un rectángulo de vista frente al mar. ¿A buen precio el cuadro?

III.

Algún recuerdo hace malabares cuando el ojo por casualidad topa algún pasaje de avión a las muletillas tropicales. En algún rincón del volante aparece un sol, una palmera, un mar de aguas turquezas. 2cm x 2cm. Un pequeño cuadrado abre el recuerdo de un sol que pareciera... ¿que pareciera? Se llama sol. Sol. Sol. Sol. Dicen que cuando uno repite muchas veces una palabra pierde el sentido de ella. Cada pasaje de avión lleva un sol de 1 cm2 a [insertar muletilla tropical], a un hotel con rectángulo de vista frente al mar. Y bien, madre, ¿Llevas tu bloqueador solar?

IV.

Afuera hay un sol enorme. Afuera hay un sol enorme. Afuera hay un sol enorme. Afuera hay un sol enorme. Afuera hay un sol enorme. Afuera hay un sol enorme. Afuera hay un sol enorme. Afuera hay un sol enorme. ¿Afuera hay un sol enorme? ¿Afuera hay un sol enorme? ¿Afuera hay un sol enorme? ¿Afuera hay un sol enorme?

V.

Se supone que los coreanos están felices con su nuevo sol artificial. Las inmobiliarias van por sus pasajes de avión.


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7.8.08

El margen de error o la crisis de la burbuja


Ni tan al sur, al norte, que nos congelamos. Ni tan arriba, abajo, que nos ahogamos. Siempre en términos medios. Sin embargo, cuando nos hablamos de inteligencia, nos ponemos en el extremo superior; siempre en la delantera de una larga cadena evolutiva. Suponemos cadena, también evolución. A las formas les atribuimos medidas y convivimos con ellas. En doce horas los alimentos atraviesan nuestro sistema digestivo. Doce horas tardaría un avión desde Santiago a Madrid. Medidas fijadas por nuestra inteligencia que experimentalmente apenas alcanza a captar dentro de un denso mar de precisiones. Extirpas los milímetros en el campo de los kilómetros, resumes la luz de los días en los fuegos artificiales de las fiestas de año nuevo. Si dibujas ciudades, reduces a sus habitantes a puntos, a abstractos lugares geométricos. Y crees que inversamente así de grande eres, pero no has reparado en que tu vista es demasiado grotesca como para poder entrar en lejanos tamaños, en finos tamaños.
De casualidad te topas con el infinito; pero redondeas. Y habitas una casa redondeada. Y te vistes con ropa de talla redondeada. Y comes arroz en kilos redondeados. Y llegas a tus reuniones a horas redondeadas. Y a todo ello le llamas realidad. Y vives, a propósito, una realidad redondeada.
Con justa medida, el temor a la muerte acota por encima nuestra soberbia. La muerte nos devuelve los decimales.


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Foto: renaissancechambara

1.8.08

Eclipse total de sol

¡Minutos de día para hacer lo que se quiera sin el sol!
Sin embargo allí con los ojos puestos
en la negrura de la luna
sin noche
creyendo ver lo que no vemos.



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Eclipse 1ero de agosto 2008: http://eclipse.cesvima.upm.es/

22.7.08

Fragmento: conversaciones acerca de la repetición

...Cuando uno explica, nombra --como "enseñador" de matemáticas--, los números sabe que lo que comunica no son las particularidades de los números, sino lo que son en cuanto a sus relaciones; es decir, si nombro "3" no estoy nombrando al tres como algo individual, mero dibujo con sonido, sino que lo estoy pensando como algo distinguible dentro de un universo al cual pertenece; por ejemplo: nombrar tres como número natural, o como número real, o cómo entero, etc. Sólo entonces el tres es número. Desde luego, al nombrar un número, toda verificación de su pertenencia es una lectura inconsciente integrada ya como sostén para posteriores interacciones, como por ejemplo al sumar. Por ejemplo, diríamos: "Tres [número natural] más [operación definida en los números naturales] cuatro [número natural]". En este caso, la lectura inconsciente es lo que está entre corchetes... Los alumnos tienden muchas veces a cometer errores porque leen en matemática como si leyeran en castellano, o inglés. Y digo "en", porque las-matemáticas es un lenguaje... Suele ocurrir en ciertas clases que cuando toca hablar de los números naturales, alguien te pregunte por el cero, si se incluye o no; entonces debes decidir si estás hablando de los Naturales como una biyectividad, cuando caminas, con los pasos o con las detenciones de esos pasos, que igualmente llamamos pasos --esto ya se ha dicho muchas veces, y mejor--, pues no damos "cero" pasos, pero sí podemos considerar "cero" al punto de parada inicial...

...No sé si será análogo, pero cuando descubres una melodía, cuando tienes una melodía, tienes dos modos básicos para enfrentarte a ella: por las notas o por el espacio entre las notas; espacio que no es necesariamente silencio. O sea, las notas serían los puntos, que tú dices, de paradas y los pasos serían los espacios. El punto de parada inicial sí sería silencio, relativo a la melodía en particular. Este silencio inicial le pertenece a todas las melodías del mundo, y se relaciona a distintos espacios de la primera nota "sonora" de cada melodía, espacio por cierto regular entre nota y nota sonoras de cada melodía existente, el pulso... El pulso es un elemento primitivo, presente tanto en la relación entre las estrellas como en nuestros propios organismos. La Tierra y su pulso anual, o diario, con respecto al sol; el pulso de nuestra sangre, el corazón. Órbitas. Por cierto existe un pulso básico que contiene a todos los pulsos distinguibles. Podríamos llamarlo el pulso "Uno", presente de una u otra manera (o cantidad) en todos los los pulsos...

...Los mantras, el mismo mala, o el tasbih, los ciclos, la repetición conducente... Si pensáramos en repeticiones lineales, rectas, quizás no serían conducentes, tenderían al infinito. Lo conducente dice que tienen límite, recurriendo al lenguaje matemático. Lo conducente en este caso vale decir aquello que tiene un punto de destino, si bien no pulsado, como una nota más, al menos está proyectado como para ser pulsado, una realidad en lo posterior. Como esta realidad no es en tiempo presente, sino más bien futura, es decir --como en música-- una nota no pulsada, su probabilidad de ser se divide en nota sonora o nota silenciosa. Si es nota sonora, pertenece a la sucesión, por lo tanto debe ser nota silenciosa. Ahora bien, esta nota silenciosa, cabría preguntar si es acaso igual al silencio inicial, o sea que es el mismo silencio. Si así fuera tendríamos un ciclo...

...Otra dimensión a considerar es la que implica la manifestación de los cuerpos visibles, sus composiciones atómicas, la arquitectura misma de edificios, desde una perspectiva atómica... Por ejemplo el carbono...

10.7.08

El recordatorio


Un Post-It sobre una esquela contiene escrito lo que debería hacer mañana.
Al retirarlo, un rectángulo blanco recuerda su espacio.


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Foto: chokola

25.6.08

Oiga, profesor...



Cuántos coordenados sobre sus sillas,
Los cuadernos abiertos, las ventanas cara a cara junto a la tarde
Que se nos va.
El aire se llena de preguntas algunas llegan
Otras rebotan en las paredes y se transforman
En respuestas, otras
Apenas dibujan vocales en los labios
Como si faltara el aire
Como si las paredes alguna vez hubieran sido
Pensadas para acoger diálogos, diálogos
Como si uno estuviera allí para que esas preguntas tengan algún sentido
Cara a cara junto a la tarde
Que se nos va...

................................................--¡Oiga, profesor!

...Estamos hechos para llenar soledades.



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Foto: Sleestak66

23.6.08

La Máscara


Pintó completamente su cara y se volvió a su marido preguntando: --¿Ahora sí puedes verme?
Su marido se volvió a ella y le respondió: --Ahora puedo recordar tu hermoso rostro.



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Foto: dickuhne

21.6.08

La tinta del destino



No te imaginas cuánto luchó el escritor por conseguir que el protagonista de su novela se enamorara de la coprotagonista en el tercer capítulo. Todo fue en vano.
Se enamoró de una mujer que simplemente pasó por el capítulo ochenta y cuatro.




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Foto: moriza

20.6.08

La demostración

I

Luisa, la trucha, sabía que el agua habitada no era infinita, mas no podía demostrarlo científicamente a los demás peces.
--el agua en que vivimos es infinita --le decían los doctores, sus amigos académicos, los peces músicos y los transeúntes que al pasar se encontraban con ella en las corrientes.
--es cosa de sentirla: adonde vas, siempre hay agua --le insistían.
--Luisa, cierra los ojos, vuelve a abrirlos: siempre tocarás agua.
Así, con cada entrevistado ocurría lo mismo, y todos le pedían una demostración.
Pero ella sabía que una demostración solo era posible a través de la propia experiencia. No era posible establecer un lenguaje desde el agua, porque dicho lenguaje solo a ello pertenecía. Los símbolos, las ecuaciones, las variables, las constantes, todo lo que se hiciera en el agua pertenecía al agua.
Un día vio a un pececillo huir de un cazador que apenas alcanzó a rozar sus escamas con sus afilados colmillos. En el acto se dio cuenta de que algunas escamas descendían esparcidas en pequeños remolinos y que variaban de color. Esto la hizo mirar hacia arriba y se dijo: ¡Esto me puede servir!
Un tarde entró al gran salón de conferencias y a viva voz se hizo ver:
--¿Saben de dónde viene la luz?
--¡Luisa, otra vez tú con tu teoría!
--¡Vamos, respondan!
--Pues viene desde arriba, del Agua Infinita Impenetrable, ¿De dónde más vendría?
--¡Arriba no hay agua!
--¿Pero qué tontera estás diciendo? Si te oyeran los Peces de la Suprema Corte, te arrestarían.
--Sí --se acercó uno diciendo--, agradece que somos peces científicos de mente abierta.
Un miembro de la Suprema Corte estaba infiltrado entre los asistentes, y al calcular que su institución podría ser ofendida, intervino:
--Señorita, si usted dice que arriba no hay agua, responda entonces ¿A dónde van los peces cuando mueren?
--A dónde van no sé, pero sí sé que al menos salen del agua. Si la luz viniera desde esta agua o de otra más arriba, nuestras escamas serían mucho más oscuras a este nivel de profundidad... La luz no está en el agua.
--¡Blasfemia! --gritó otro pez infiltrado de la Suprema Corte que no pudo aguantarse camuflado. El público se escandalizó.
--¡Por favor, orden en la sala!
--Señorita, ¿Le ha tomado el peso a su afirmación?
--Sí, profesor, y creo que ahora sí estoy en condiciones de poder demostrarla.
--Por favor, explíquese.
--De acuerdo: si la luz está en el agua, es posible construir un transporte que continuamente nos lleve hasta ella, o bien vestirnos a nosotros mismo con un traje especial. Si los materiales están en el agua y la luz también, no habría problemas.
--¡Es algo arriesgado!
Al año, tanto las instituciones científicas como las morales legitimaron la proposición de Luisa, y concedieron al cabo la autorización para financiar el proyecto.
Cinco años después una comisión de veinticinco peces y otras especies acuáticas curiosas partió rumbo a la luz, algunos dentro de sofisticadas naves, otros en espectaculares trajes, dotados de cuatro aletas angostas y articuladas que servirían (según los estudios) para levantar el volumen del cuerpo de los peces, de este modo a través de la generación de sombra comprobarían la existencia de luz ("demostración por contraste", la llamaban los peces de la Academia).
Si los peces volvían, traerían pruebas y cambiaría para siempre la Historia de la Picisidad, en caso contrario, Luisa sería encerrada en un manicomio y la historia seguiría su corriente.

II

Eduardo, el sapo, sabía que el pantano habitado no era infinito, mas no podía demostrarlo científicamente a los demás sapos...




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11.6.08

Estructura vertical

<head>
Tal vez si delegamos a las máquinas el poder de emocionarnos,
de celebrarnos,
de crearnos.
Tal vez si nos dedicamos a hacer máquinas que nos reemplacen.
Tal vez si nos dedicamos a hacer máquinas que mueran por nosotros.
</head>

<body>
Aire que entra y que sale
sangre que orbita en la oscuridad
carne que se erige y gobierna
Aire que mece las banderas
sangre que se apaga bajo el sol
carne que desciende y se somete.
</body>

<soul>
El Tejido es mucho más fino que las hebras.
</soul>

31.5.08

Domus

Y no por casualidad,
entre el cielo y la tierra, la morada:
en el límite justo para poder observar
la luz desde arriba
y la propia sombra hasta abajo.

12.5.08

Reíanse las reinas

Todas íbamos a ser reinas
pero nos gustó el hipismo
y estampamos camisetas,
cintillos, ponchos, y lo que quiera
el caserito.

Todas íbamos a ser reinas
pero el hipismo era más rentable.
La coca cola sabe a coca cola y no
a ideas metafísicas que complican a esos tres
cuartos de nuestra composición.
El agua es un derecho humano que se evapora,
y la coca cola tuesta la piel,
Bajo el mismo sol.

Todas íbamos a ser reinas
pero hace tiempo susurraba la democracia.
Y en mi pueblo creían que se trataba
de alguna especie
de fertilizante
Luego entendieron que el agua es
un derecho que se evapora.

Todas íbamos a ser reinas
pero con ipod?
con celular?
con bolsas?
por el mall?
con cards?
Todas íbamos a ser reinas.

Todas íbamos a ser reinas
Pero al principito justo
se le ocurrió que lo esencial es invisible a los ojos
Y cerramos los ojos
Y se nos escapó.

Todas íbamos a ser reinas
con marido, gato, casa en la pradera,
televisión y teleserie
donde la protagonista soñara
con al menos una de nosotras
antes del reparto.
Y así fue.




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28.4.08

Expeler unas cuantas partículas

Uno puede olvidarse de que ha sido uno durante el día, y, al encontrarse otra vez con la cara descubierta bajo el cielo, expeler unas cuantas partículas --u ondas, según su gusto-- de mala sangre...
Que tu cabeza dice "tal vez", pero la suya no dice ni "jamás".
Que debías bajarte en la estación siguiente, pero que te pasaste dos y tuviste que cruzar y volver (la cara de despistado no viene por separado).
Que debías devolver en la biblioteca "Casi en silencio" de Hugo Mujica, pero que no, que te lo llevaste bien en silencio en el bolso.
Que el bolso requiere urgentemente una generosa lluvia, como la de anoche, que levantó el aroma a tierra y vegetal y Messenger.
Que otros glóbulos desafortunados más. El resfriado, por ejemplo.
...No en gesticulaciones orales cuyas ortografías querrá jamás reconocer la RAE. Sí unas cuantas notas al azar, en la guitarra, una atmósfera Grunge quizá, o punk (algún recuerdo infantil de MTV podría servir). Nada de electrónica, que es demasiado sutil y requiere una disposición calma de la respiración. Esto es más bien algo con el brochazo gordo, algo con pintura sin diluir, con grumos, sin batir, ojalá pintura roja y esmalte acrílico, para que hasta quitarlo cueste su cansancio... Unas cuantas notas bajas, entre Mi y La, quizá Re, pero no más arriba. Si las cejas se han separado lo suficiente y la respiración ha permitido algún suspiro, podría ser que la idea ha marchado por buen camino. Pero no basta. No basta. El problema es atómico. Ya veremos cómo proceder para erradicarlo.



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7.4.08

Relojes viejos

En la gran plaza de La Cebolla Que Nos Simpatiza, quince relojes antiguos discutían acerca de la existencia y de la no existencia. Uno alzaba la voz y se lamentaba por los relojes jóvenes que por carecer de péndulos caían en el flagelo de la pendulación.

-Créanme --decía-- y fíjense: los jóvenes ya no tienen péndulos, ¡Ellos se están convirtiendo en péndulos, con ese individualismo de hacerse a una muñeca y viajar a cualquier parte!
-Los tiempo cambian, Rodomiro, ten paciencia.
-¡La tengo! ¡La tengo! ¡Los jóvenes no la tienen!

Así, cada uno exponía su punto de vista y se adhería a uno de los dos grupos oponentes: los Pendulacionistas Positivos (abreviadamente WEYRGNM) o al Frente De Protección Al Péndulo En Su Lugar (cuya abreviatura puede darse por entendida). Los primeros toleraban que los jóvenes relojes fueran ellos mismos péndulos al aquietarse en los brazos, los segundos se oponían rotundamente y estaban dispuestos incluso a atentar contra cualquiera que se negara con una cuchara.

-¡Es un problema de in-di-vi-dua-lis-mo!
-Eso no es individualismo.
-Señores por favor, no griten tanto que estamos en la plaza.
-¿Trajiste plata para el pasaje?
-Otra vez los jóvenes no asistieron.
-¿Y los jóvenes?
-No vinieron.
-¿Entonces cuál será la decisión?

Hubo un silencio rectangular por algo así como ocho días. Entonces, el viejo Grimildo, asumiendo que todos eran unos aburridos, metió su mano en su chaquetón y desde el bolsillo del corazón sacó una cajita verde como esas que contienen argollas de compromiso.

-¿Qué tienes ahí, Grimildo?
-Ya verán...

Adentro, un pequeño reloj (joven) se balanceaba sentado sobre una especie de colchoncito, con sus extremidades rodeando sus extremidades al ritmo de un minuto. Grimildo acercó sus inmensos sentidos de la visión al diminuto, y le preguntó:

-¿Pues bien, joven reloj, te gustan las papayas?
-¡Me encantan!



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6.4.08

El niño pasea con un globo lento sobre su cabeza veloz




____________________Sin tan ram zul fab_______________
____________________emn sue iok xua hal_______________
____________________amn jag ñic mne sof_______________
____________________rit loñ dur (que) gip_______________
__________________________(que)___________________
_________________________(que)____________________
________________________(que)_____________________
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EL NIÑO PASEA CON UN GLOBO LENTO SOBRE SU CABEZA VELOZ

18.3.08

Hacerse invisible

I

El secreto era hacerse invisible, pero con los ojos abiertos.
Mezclar las voces, los motores de los autos, las pisadas sobre el asfalto.
Hacerse invisible. Jugar con el pelo.
Podría faltar el viento o una gota de rocío
Podría alinearse dulce calma entre los labios
Y los niños del frente usarían sus pupas como cascos de ciclistas
La recta línea porque
El caracol incluso
El oxígeno a media
Noche
Ni las estrellas
Hacerse invisible
Y tal vez las vocales empapadas
Colgadas al balcón junto a las palomas
de Murciala.

II

-----o-------El equilibrio entre la cualidad sujeta y la cantidad
------o------abandonada, por A y B al lanzar una oblea mordida
-------o-----al mismo tiempo, supone un riesgo inesperado
--------o----por parte de la hormiga intrépida, que al hallarse
---------o---en una situación de índole adolescente y fortuita,
----------o--no le queda más remedio que distribuir sus propiedades
O--------/--místicas y burbujear como C, para inyectar la boyantes antes
-O------/---mencionada, a propósito de una circunvalación
--O----/----resguardada. El momento oblicuo supone una inclinación
----O-/-----de las burbujas maduras hacia las burbujas inmaduras
-------------con el objeto de enderezarlas. El dolor de A es el placer de B.
-------------Por su parte, C, estima una catastrófica ortogonalidad.


III

A+B=C,
C*B=A.
¿A/C+A-B?
¡A!
¡A+C+B!
A*C+C*B.

IV

Hacerse visible.




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27.1.08

Pa onde van o Hacia donde van las palabras II



Uno, dos, tres, catorce...
Vertigo-U2


Días atrás leí una nota acerca de la RAE, de incluir abreviaturas Short Message Service (abreviadamente: SMS) en la nueva ortografía. Leí rápidamente, como acostumbro leer las noticias (quizá para salvar su frescor). Pero ahora, pasados los días, puedo leerla como una demorada incisión en la memoria, con la tardanza justa que requieren las palabras para ser incorporadas.
De eso se trata, pues. De incorporar las palabras.
Recuerdo las clases cuando era niño: el profesor dictaba un texto y los alumnos a la escucha lo registrábamos en nuestros cuadernos; ortografía necesaria, a favor de una unidad y complicidad del entendimiento; es decir, un hablar común. La velocidad requerida en la mano para contener tal o cual texto debía corresponderse con la velocidad de la voz. Una capacidad de velocidad. Luego, el cuaderno como receptáculo debía servir también como memoria; una memoria cómplice sí, pero al tiempo que cada alumno, o lector ya, abría y cerraba según su soledad posterior. Tuve problemas con la alta velocidad de registrar, puesto que algunas palabras me llamaban más la atención por sobre otras y me provocaban fugarme... Al volver, al aterrizar o al emerger, ya había perdido la continuidad del dictado. Entonces, cuando esto ocurría, dejaba manchas blancas para después borrarlas con las palabras que me habían faltado (o con las que les falté). Recurría a mis compañeros con caligrafías armónicas y cómplices. Y allí veía entonces los signos de la velocidad. Signos que no son los signos de nuestra lengua.
Hay una oración entre comillas, dentro de la nota, que interrumpió mi atención:
No se trata de crear un diccionario SMS alternativo, sino de atender la nueva realidad "de una lengua que es del pueblo y es callejera" y que ahora se crea sobre las pantallas de los teléfonos móviles y de los ordenadores.
De que sea callejera, podría estar de acuerdo: en las calles los autos corren tanto que el ojo levemente los alcanza. Pero que esa "lengua" callejera sea del pueblo...? ¡Una tontera enciclopédica!. El lenguaje SMS tiene su origen en un producto, por lo tanto es artificial; nuestra lengua (y digo lengua, porque ante todo es voz), así como también para otros pueblos las suyas, tiene su origen en el hombre, por lo tanto es escritura, en cuanto a su carne, y aire en cuanto a su Aire (ψυχή y ἄνεμος). Integrar el SMS a nuestra lengua en igual calidad es una aberración. Sí debe ser aceptado como recodo, pero jamás, manifiesto, como rumbo que nos una.
Por cierto, no deja de ser un síntoma de nuestra contemporánea incomunicación, en el sentido de un deber adaptarnos a los inventos veloces que nosotros mismos producimos con el propósito de comunicarnos. Por ello admito (a conciencia) su uso en tales circunstancias; admito también la paradoja. Pero convertirlo o proyectarlo a favor de nuestra convivencia me resulta un descalabro, un contra-tiempo. Su aceptación --y más, su promoción optimista-- es dividir en dos la lengua y encaminarla por un lado escrita y por otro hablada, es otorgarle dos velocidades, es contradecir al tiempo y a la permanencia en el espacio, dos variables que derivan de nuestro estar con. Carencia de la realidad virtual.
En defensa del uso del SMS surgen precarias justificaciones aludiendo a la economía, al poder decir lo equivalente (dicho en lengua humana) por el menor precio posible y, peor, en el menor tiempo posible. Sin duda esta no es una economía del lenguaje; una economía de bolsillo sí. Al César lo que es del César.
Me pregunto, si esta tendencia de decir, equivocadamente, más en menos tiempo y espacio, nos llevará al límite de tener que reducir nuestra lengua a ceros y unos, a insulsas foto-impresiones, a una nostalgia de música y dibujo. Música y dibujo, aquello nuestra lengua, para jugar nuestra original complicidad de sabernos.



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[imagen: la_cola_de_mi_perro]

Pa onde van o hacia donde van las palabras I