28.4.08

Expeler unas cuantas partículas

Uno puede olvidarse de que ha sido uno durante el día, y, al encontrarse otra vez con la cara descubierta bajo el cielo, expeler unas cuantas partículas --u ondas, según su gusto-- de mala sangre...
Que tu cabeza dice "tal vez", pero la suya no dice ni "jamás".
Que debías bajarte en la estación siguiente, pero que te pasaste dos y tuviste que cruzar y volver (la cara de despistado no viene por separado).
Que debías devolver en la biblioteca "Casi en silencio" de Hugo Mujica, pero que no, que te lo llevaste bien en silencio en el bolso.
Que el bolso requiere urgentemente una generosa lluvia, como la de anoche, que levantó el aroma a tierra y vegetal y Messenger.
Que otros glóbulos desafortunados más. El resfriado, por ejemplo.
...No en gesticulaciones orales cuyas ortografías querrá jamás reconocer la RAE. Sí unas cuantas notas al azar, en la guitarra, una atmósfera Grunge quizá, o punk (algún recuerdo infantil de MTV podría servir). Nada de electrónica, que es demasiado sutil y requiere una disposición calma de la respiración. Esto es más bien algo con el brochazo gordo, algo con pintura sin diluir, con grumos, sin batir, ojalá pintura roja y esmalte acrílico, para que hasta quitarlo cueste su cansancio... Unas cuantas notas bajas, entre Mi y La, quizá Re, pero no más arriba. Si las cejas se han separado lo suficiente y la respiración ha permitido algún suspiro, podría ser que la idea ha marchado por buen camino. Pero no basta. No basta. El problema es atómico. Ya veremos cómo proceder para erradicarlo.



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