25.6.08

Oiga, profesor...



Cuántos coordenados sobre sus sillas,
Los cuadernos abiertos, las ventanas cara a cara junto a la tarde
Que se nos va.
El aire se llena de preguntas algunas llegan
Otras rebotan en las paredes y se transforman
En respuestas, otras
Apenas dibujan vocales en los labios
Como si faltara el aire
Como si las paredes alguna vez hubieran sido
Pensadas para acoger diálogos, diálogos
Como si uno estuviera allí para que esas preguntas tengan algún sentido
Cara a cara junto a la tarde
Que se nos va...

................................................--¡Oiga, profesor!

...Estamos hechos para llenar soledades.



--
Foto: Sleestak66

23.6.08

La Máscara


Pintó completamente su cara y se volvió a su marido preguntando: --¿Ahora sí puedes verme?
Su marido se volvió a ella y le respondió: --Ahora puedo recordar tu hermoso rostro.



-
Foto: dickuhne

21.6.08

La tinta del destino



No te imaginas cuánto luchó el escritor por conseguir que el protagonista de su novela se enamorara de la coprotagonista en el tercer capítulo. Todo fue en vano.
Se enamoró de una mujer que simplemente pasó por el capítulo ochenta y cuatro.




-
Foto: moriza

20.6.08

La demostración

I

Luisa, la trucha, sabía que el agua habitada no era infinita, mas no podía demostrarlo científicamente a los demás peces.
--el agua en que vivimos es infinita --le decían los doctores, sus amigos académicos, los peces músicos y los transeúntes que al pasar se encontraban con ella en las corrientes.
--es cosa de sentirla: adonde vas, siempre hay agua --le insistían.
--Luisa, cierra los ojos, vuelve a abrirlos: siempre tocarás agua.
Así, con cada entrevistado ocurría lo mismo, y todos le pedían una demostración.
Pero ella sabía que una demostración solo era posible a través de la propia experiencia. No era posible establecer un lenguaje desde el agua, porque dicho lenguaje solo a ello pertenecía. Los símbolos, las ecuaciones, las variables, las constantes, todo lo que se hiciera en el agua pertenecía al agua.
Un día vio a un pececillo huir de un cazador que apenas alcanzó a rozar sus escamas con sus afilados colmillos. En el acto se dio cuenta de que algunas escamas descendían esparcidas en pequeños remolinos y que variaban de color. Esto la hizo mirar hacia arriba y se dijo: ¡Esto me puede servir!
Un tarde entró al gran salón de conferencias y a viva voz se hizo ver:
--¿Saben de dónde viene la luz?
--¡Luisa, otra vez tú con tu teoría!
--¡Vamos, respondan!
--Pues viene desde arriba, del Agua Infinita Impenetrable, ¿De dónde más vendría?
--¡Arriba no hay agua!
--¿Pero qué tontera estás diciendo? Si te oyeran los Peces de la Suprema Corte, te arrestarían.
--Sí --se acercó uno diciendo--, agradece que somos peces científicos de mente abierta.
Un miembro de la Suprema Corte estaba infiltrado entre los asistentes, y al calcular que su institución podría ser ofendida, intervino:
--Señorita, si usted dice que arriba no hay agua, responda entonces ¿A dónde van los peces cuando mueren?
--A dónde van no sé, pero sí sé que al menos salen del agua. Si la luz viniera desde esta agua o de otra más arriba, nuestras escamas serían mucho más oscuras a este nivel de profundidad... La luz no está en el agua.
--¡Blasfemia! --gritó otro pez infiltrado de la Suprema Corte que no pudo aguantarse camuflado. El público se escandalizó.
--¡Por favor, orden en la sala!
--Señorita, ¿Le ha tomado el peso a su afirmación?
--Sí, profesor, y creo que ahora sí estoy en condiciones de poder demostrarla.
--Por favor, explíquese.
--De acuerdo: si la luz está en el agua, es posible construir un transporte que continuamente nos lleve hasta ella, o bien vestirnos a nosotros mismo con un traje especial. Si los materiales están en el agua y la luz también, no habría problemas.
--¡Es algo arriesgado!
Al año, tanto las instituciones científicas como las morales legitimaron la proposición de Luisa, y concedieron al cabo la autorización para financiar el proyecto.
Cinco años después una comisión de veinticinco peces y otras especies acuáticas curiosas partió rumbo a la luz, algunos dentro de sofisticadas naves, otros en espectaculares trajes, dotados de cuatro aletas angostas y articuladas que servirían (según los estudios) para levantar el volumen del cuerpo de los peces, de este modo a través de la generación de sombra comprobarían la existencia de luz ("demostración por contraste", la llamaban los peces de la Academia).
Si los peces volvían, traerían pruebas y cambiaría para siempre la Historia de la Picisidad, en caso contrario, Luisa sería encerrada en un manicomio y la historia seguiría su corriente.

II

Eduardo, el sapo, sabía que el pantano habitado no era infinito, mas no podía demostrarlo científicamente a los demás sapos...




-

11.6.08

Estructura vertical

<head>
Tal vez si delegamos a las máquinas el poder de emocionarnos,
de celebrarnos,
de crearnos.
Tal vez si nos dedicamos a hacer máquinas que nos reemplacen.
Tal vez si nos dedicamos a hacer máquinas que mueran por nosotros.
</head>

<body>
Aire que entra y que sale
sangre que orbita en la oscuridad
carne que se erige y gobierna
Aire que mece las banderas
sangre que se apaga bajo el sol
carne que desciende y se somete.
</body>

<soul>
El Tejido es mucho más fino que las hebras.
</soul>