18.11.08

Aguarda paciente su turno


Ciudades levantadas, ciudades caídas.
Un hombre ve pasar sus manos marchitas entre las piedras.

Joyas brillan, joyas se ennegrecen.
Un hombre extraña su rostro sobre la arena fundida, ve las nubes desde su lecho.

Pero los ríos siguen cantando, y la nieve aguarda paciente su turno,
y el mar sigue bailando entre los peces, y la lluvia juega entre las lágrimas.

Canta el hombre al interior de su madre
la fiesta de su secreto.

Detrás de las calles las estrellas recogen la noche,
sobre las montañas el silencio esfuma la redondez de la roca
y el azul pule las hojas
y el amarillo trenza los nidos.

Un hombre dibuja su sombra en una ventana
y sonríe disuelto en su silueta.

Un suspiro recorre por última vez los techos,
vuelve al barro
y aguarda paciente su turno
bajo las alas de las abejas.

Canta el hombre abrazado a su madre.
La tierra rebasa su geometría.


[foto: Zest-pk]