27.11.08

Poemas y poemas

Hay poemas que te conducen al diccionario, y terminas sumergido en la etimología de la palabra etimología. Hay otros poemas que parecen goma de mascar, y los masticas y los masticas, tragas su azúcar, sus colorantes hasta el dolor de estómago, hasta que los botas sin más que haber descubierto la plasticidad de sus múltiples formas. Hay, en tanto, otros que te implican, que te vuelven a la vida, a mirar tu alrededor, con frescura; y puedes, entonces, leer en cada cada orilla o borde otros cientos de poemas, que cobijan en sí a otros cientos de poemas en sus recodos, en sus penumbras, en sus destellos; y puede aparecer incluso el poema con que comenzaste, tal vez ahora tomado de la mano de otro poema, o quizá sentado en una banca de la plaza con un diario bajo el brazo, contemplando el cesped, los rosales que otro poema riega apacible luego de haber despegado cientos y cientos de porfiados poemas repartidos sobre el pavimento, chatos como letras impresas, ya sin azúcar ni colorantes.