20.11.09

El silencio de tu espalda




No es que te tema
Le temo en realidad a los abismos
Y a esta distancia el sol
Da justo donde la Tierra
Te envidia:
Asoma nos
e
l

v
é
r
t
i
g
o
.








[foto: Foxtongue]

7.11.09

Punto crítico


La mitad del mundo dice que noviembre es un mes frío; la otra mitad dice que es caluroso. A menos de una hora el comentario, el momento global, surge efecto del tacto fuera de la pantalla. No hay acuerdo en la sensación térmica: estamos de acuerdo. No esperemos más de la economía. La comunicación nos basta como prueba de que es mejor oler las cartas antes de empezar a leerlas.



[foto: René Ehrhardt]

25.9.09

Ocasión para asistir a la palabra transparente



Nadie fue capaz de dibujar esa palabra en la pista de vapor, justo al frente del paisaje sin custodia donde brota la lluvia de los amparados. Ese abismo de tacto, su ingenua vastedad, y sin ensimismarse, que sabe de su merced, para aquellos ojos que indagan en soliloquios y bocas austeras. Como si fuera verdad se ofrece en caduca transparencia, como si supiera que en ello le constara algún reconocimiento por parte del cosmos.
Los rostros se aproximan y se detienen en el número. La ventana se desborda en la oportunidad del reflejo, el aliento huye de la curvatura consonante y el agua se encomienda en lejanía. El paisaje nos da la espalda. Eso siempre es así. Otra cosa es que los elementos del paisaje nos complazcan de vez en cuando, por algún tipo de empatía con respecto a nuestra arquitectura óptica (y esta comunión es ajena a nuestros deseos).
Los pintores de colores espesos bien podrían aprovechar esta constelación de oportunidades. Pero ellos anhelan un poco más de tiempo (tiempo de sobra --dirías en otro tiempo). Pintar incluso con el humo sería terrible para ellos, para sus egos empecinados por al menos un segundo de sombra. Más familiarizados con esta experiencia de lo efímero están los escultores de hielo; aunque tentándonos a una cierta rigurosidad podríamos decir que flaquean al hacer del hielo figuras que el presente desecha. Representaciones. Sin embargo pareciera que debiera ser así: esculpir el hielo para hacerlo representativo, negar su figura con la figura de otra corporeidad, puesto que el hielo es desnudez pura, y una forma de alcanzarlo para el tiempo de nuestros ojos es "lanzándole" una figura confiable --una especie de red, un velo--, cuyo tiempo podamos soportar. De otro modo el hielo nos sería invisible, no por dimensiones volumétricas sino por tiempo. Y quizá por creer que lo existente pasa por la temporalidad de nuestros ojos (en un no se trata del dónde sino del cuándo). Es en este sentido que los pintores de colores espesos prefieren los colores espesos, pues a través de ellos se hacen visibles, tanto para quienes transcurren como el hielo sin saberlo como para ellos mismos (conscientes de una cierta historia de la manifestación artística). El paisaje es el recuerdo del paisaje, el paisaje nos da la espalda.

El interior susurraba: calor, el exterior: frío. La ventana dejó de ser ventana y así se hizo visible, con su propio cuerpo y tiempo. Ya no era un medio.
Pero nadie se atrevió a dibujar en ella la palabra transparente, esa palabra que toda boca figura grácil y todo ojo recibe de frente aunque indague en el olvido.



[foto: pennacook / música: Attends - Swod]

15.9.09

Hay distintos tipos de rostros confundidos


Aclarábanos con ese estilo tan característico suyo las peculiaridades entre los distintos tipos de rostros confundidos. --¿Rostros confundidos? --¡Sí!--recalcó, y frunció una sonrisa gallarda entre sus cejas. "Una geometría implícita, lejos de toda sospecha renacentista, barroca en lo absoluto. Caras que tienden a disolverse como las gotas de edulcorantes, en medio de una conversación sorbida, agua de te, canela y menta, y suspiros entre eructos. Otras ásperas hasta la médula, parabólicas por los poros como las naranjas de las ferias estivales. Ese aroma que se cuela entre las piernas y sube hasta el enamoramiento. Nos debemos perspicacia. Atentos. Hay que ser inquisitivos con las distancias, pues en ellas erran los pensamientos más acertivos". Obviamente, nos vimos forzados a exigirle números, para enumerar estos tipos de rostros, ya que nos encontramos con una amplia gama de ojos y narices y bocas dispersas en un vasto mar de confusiones (además desconocíamos si las figuras de las cabezas eran variables pertinentes). Graciela, al principio pensó que los ojos pardos con triángulos celestes reflejados correspondían todos a la misma serie de rostros y que lo distinto de lo confuso solo radicaba en el rubor de los labios asociados. Pero no. El vínculo era mucho más complejo, sino más interesante (interés desde luego manifiesto una vez establecida la curiosidad por la tersura de la piel involucrada). ¿Qué podía satisfacer la congruencia? ¿Tal vez la luz de matiné en ambos pómulos inyectada? ¿Los incisivos tentados de blancura ante la fruta ajena que bailaba y bailaba y no paraba? Probablemente los rostros confundidos comenzaban a perfilarse (y por lo tanto a distinguirse unos de otros) una vez que la expresión emanada se hacía conclusa en un rostro espectador. Un rostro espectador seguro de sí mismo, en un principio (confianza heredada de la oscuridad uterina). Y que luego, en el transcurso de esta impresión acogida, ambos resultaban uno entrelazado al compás de una estela emocional sin precedentes, algo casi vegetal. Graciela intentó nuevamente y probó con un ojo de aquí y otro de allá, le agregó una boca que apenas asomaba un colmillo y dejó el espacio disponible para una nariz que debía descender sin cálculo. A los minutos, él se acercó, frunció una sonrisa gallarda entre sus cejas y aprobó la propuesta. "¡Ese es un excelente rostro confundido!, ¿Ves que es fácil y no tan difícil percibirlos?"


[foto: wwarby]

29.8.09

Juego de roles

Me sacó la lengua.
Le dije: ¡Eres una víbora!
Me dijo: ¡Eres una Eva!
Y me escondió la lengua.

28.8.09

Nuestro lado animal

Ella no puede vivir sin su gato y
Yo no puedo vivir sin mi perro.
Nuestra relación no es posible
por culpa de estos animales que se odian.

1.7.09

Un plan para oír de las cosas


Su mañana comienza con una música olvidable. Apaga la alarma de la radio y enciende la lámpara de su velador. Sus ojos navegan por los dinteles de su dormitorio hacia un rincón provisorio. Probablemente allí queden aún algunos puntos de su sueño. Apaga la alarma de la radio y enciende la lámpara de su velador. Actos seguidos como inseparables, y un compás intermedio sin nombre los liga. Al mismo tiempo, detrás de la ventana, las partículas de aire percuten los acontecimientos multitudinarios, incluso donde los dedos coinciden con las noticias de muertos y heridos particulares. Lugares donde el sol pasa como haciendo caso omiso, tarareando certezas. En las ranuras bajo las uñas caben corcheas y enciende la lámpara de su velador.
¿Y que sea necesaria una alarma para abrir los ojos?

[foto: ClickFlashPhotos; música: My Neighbourhood - Goldmund]

25.6.09

Decir buenos días con las cejas


De una u otra manera ocurrió que levantamos la vista, acaso si alguien llevaba puesta mascarilla por esto de la influenza humana. Una rara alternativa de imaginar una sonrisa, intuirla con un gesto de párpados, decir buenos días con las cejas... Dejarse influir por algo pasajeramente humano.



[foto: Jacob Bøtter, sonido: The Scholars and Travellers - Im Robot and Proud]

5.6.09

El consuelo de Eco



Salgo a la calle en busca del rostro más hermoso
pero entre tantos rostros tantos hermosos me pierdo
olvido lo que estoy buscando...


[foto: Jaako]

10.5.09

Galaxias en las raíces de tus cabellos


I.

Una piedra arrojada a la fuente; luego se hunde; al atravesar la superficie del agua, las ondas se abren y cesan progresivamente. ¿Y qué fue lo último en tus ojos? ¿la piedra o las ondas, su gesto?
El nombre inseparable de la materia no es otra cosa que la manera soportable de suceder. El vacío, simplemente nombrado vacío, lo que nos supera, nos absorbe, nos contiene, nos disuelve. Estoy arrojando piedras, una tras otra, en la fuente, tratando que todas caigan en la misma huella, letra tras letra sobre el blanco de la página. Y acaso si aparece el gesto: una palabra zarpando a una memoria.

II.

El vacío es lo difícil cuando se lo busca, porque se lo busca como cosa, como nombre, como meta que siempre delata la materia en su finitud. Pero no. Se trata de lo otro, del complemento (diríamos en teoría de conjuntos), de lo innumerable e inmedible, sin aristas, sin ángulos. ¿Ves cómo los niños se excitan cuando los llevas de paseo a una escena natural, en contacto con el planeta desnudo? La alegría que se derrama de sus rostros evidencia una cierta complicidad, una especie de retorno, como si les fuera familiar, como si ya lo conocieran; el Recuerdo. Y lo innombrable sacude cualquier expectativa. No se trata de árboles o arreboles sobre las montañas, ni de azul entre la espuma ni de tierra húmeda detrás de los pechos. El recuerdo tan solo de estar vinculado desde los átomos transforma al cuerpo en gesto.

III.

Pero pareciera que la piedra fuera tan solo el volumen, aquello en la fuente que se ofusca mientras se sumerge; aquello tal que si toco, mi cerebro reacciona y responde: "es una piedra". Y las ondas, aparte, tan solo una resultante, el efecto como ajeno. Pero la materia, conclusa, conjunto de adherencia, como autonomía volumétrica, es la levedad de la mirada, es la incapacidad inherente de testimoniar plenamente la realidad. ¡Cuán lejos están los átomos de nuestro universo nombrable! ¡Más allá, quién sabe, galaxias en las raíces de tus cabellos!

IV.

Una anticuada civilización se vanagloria de sus logros a partir de cuánta materia ha nombrado, ordenado. Ninguna edificación es la más grande para quien se sabe habitante del Universo; del mismo modo, a otra escala, ninguna criatura animal le es insignificante solo porque sus ojos no lo perciben. Cada volumen inmenso, cada volumen diminuto, es un gesto que puede ser encerrado en un nombre, pero la aventura de nombrar no trasciende los tamaños.

V.

El afán de conservar los bienes naturales no satisfará idearios materialistas, pues la materia es reducción de nuestra ya limitada capacidad de comprensión y los bienes naturales responden a actos mayores. La forma de un animal no responde a su lleno como integrante numerable de la fauna. El Universo se expande, se transforma, surgen nuevas especies, nuevos gestos que articulan su inquieto discurso. Vida a sus anchas. Ejemplo a la mano: ¿habrás sabido que existieron alguna vez zoológicos?; sí, los hubo. El pájaro en la jaula deja de ser pájaro. La piedra en la fuente deja de ser piedra sin sus ondas.

VI.

La lluvia es una fiesta. El agua no cae, nos atraviesa. Las nubes tan arriba, el mar tan abajo. Y entonces nos toca aquello tan distante. Gotas viajeras, pasan sin saludar porque ya nos conocen.
Y nuestro organismo, carne y paciencia, tan agua, tan cerca, tan viajero.

VII.

Ojo con los Gestos.



[foto: HAMED MASOUMI]

1.5.09

Improvisación para una auxiliar de aseo



O que va en la próxima estación
Donde otros se sientan a esperar
Y ya no suena el tren como ido.




[foto: Comunidad Viabinaria; música: "Improvisación para una auxiliar de aseo" - Panchez]

18.4.09

Todo tiene sentido



Todo tiene sentido;
Nada que agregar, nada que quitar.
Aspirar al silencio,
palabra por palabra
el desapego,
de regreso
como polvo de estrella.

(Y quien no halla sentido
simplemente no tiene sentido)

[fotos: (1,1) reproduccionassitida.org , (1,2) fasen, (1,3) Rafe Saltman, (2,1) Kyle McDonald, (2,2) jimkster, (2,3) Comunidad Viabinaria, (3,1) jpockele, (3,2) jessicafm, (3,3) Doggettx]

[música: Panchez]

10.4.09

Tantas lunas


"¡Tantas lunas!" exclama uno de pronto, al encontrarse con alguien tras una larga ausencia*. Acaso si hubiera contado las llenas, o suficiente hubo sido la sombra de su cabeza en la mitad de la noche, gota a gota contra el silencio de la fuente, hasta compuestos los ecos en una melodía de cuna. Lo cierto: las noches fueron claras: no dijo "¡Tantos edificios!".


* El uno de pronto es el uno que antecede al uno del espejo, no está sujeto a efectos lumínicos y la voz de la sorpresa tiende siempre a delatarlo. Alguien tras es aquel que ha dejado de ser el uno de pronto, pero que ante el estupor de la sorpresa tiende a perder el equilibrio y se hace vulnerable al vértigo, por lo que su único asidero en el preciso instante son dos signos de exclamación que se expanden como abrazo.




[foto: OiMax]

21.3.09

Acaso hielo en medio del océano


Frases difíciles de digerir se amontonan en los vértices de los caminitos por los que andan los que vamos deprisa y el futuro encima. Veloces apenas bosquejados sobre el pavimento tan grueso tan pesado quieto en lugar nuestro porque vamos detrás de nuestro futuro un futuro sin suelo sin cielo puntillismo en la punta de la lengua que se enrolla en ideas vagas. Futuro apenas cabe el aliento con ganas de intuirlo de tenerlo entre los dedos un momento acaso hielo en medio del océano o recuerdo de azúcar en los labios cuando niños labios mismos por donde se fugan estas vocales incapaces de decir. Dicen que nos vamos hacia allá vamos quienes vamos porque nada más se nos va la vida en irnos sin saber porqué no vamos y si nos quedamos la gente nos extraña y se aleja y se hace pequeña en los horizontes y desaparece con sus ojos con sus voces con sus ideas vagas como si polvo siempre hubieran sido desaparecer sin necesidad de trasladarse atento al último zumbido al último redoble del corazón. Y pienso en tus ojos en la línea que no alcanza a ser boca y se queda incierta y más incierta la mirada esa en la espera paciente como un ramo de otoños.



[foto: *clairity*]

7.3.09

Retrato de un par de retratos

El retrato antiguo, de quizás la madre de mi abuela, es un simple rectángulo con una mujer en sepia al centro, de cuerpo erguido entero. Seguramente significó para ella el acontecimiento del día: su peinado, su vestido, su pose. Su figura debía quizás constatar un ideal de apariencia, una quietud poco probable en sus quehaceres cotidianos como dueña de casa. El fotógrafo, por su parte, debía esmerarse en que tal constatación se materializara en el papel. Una fotografía no tiene cuerpo, lo sabemos, pero su efecto luminoso puede hacer llorar o reír a quien la vea; y una sonrisa o una lágrima sí tienen cuerpo.
Una fotografía no da cuenta solo de quien aparece en el rectángulo, sino también del fotógrafo.

El retrato contemporáneo de mi hermana menor, en su fotolog, es un simple rectángulo con una muchacha multicolor al centro, a la derecha, a la izquierda, en escorzo; rectángulo colmado con su figura. Su vestido, su peinado, su pose no exponen ninguna preocupación por aparecer eterna. Constata, al contrario, su frescura, su juvenil silueta y sus firmes atributos femeninos físicos en un instante sorprendido de su vida. No es un ideal de apariencia, sino un ideal de permanencia, una quietud --su juventud-- poco probable en su vida completa, su ser cotidiano que converge inevitablemente al polvo. El fotógrafo, por su parte algún otro, no existe. El fotógrafo es ella misma, que en una suprema independencia de la imagen supone constatar óptimamente su propia esencia bidimensional.
Una fotografía no tiene cuerpo, lo sabemos; y en este caso el fotógrafo distinto de la modelo, tampoco.

Alguien teme que en un futuro el mundo se llene de fotografías vistas por nadie.

26.2.09

Cebollas en el cielo


Y cómo es eso del caos --me preguntó.
Pues bien, le conté mi experiencia:
En la enseñanza básica tuve una profesora de inglés no muy prolija cuando se trataba de dibujar erres en la pizarra. Notarán que la diferencia visual entre una "r" y una "n" depende tan solo de una patita milimétrica (no así la diferencia sonora, tan grande como cuantas veces hagamos vibrar con aire expulsado la lengua en el paladar). Ahora bien, ignoro si lo hacía por travesura tipográfica o por mero descuido (típico de enseñanza "básica"). La cuestión, y lo importante, es que esta pequeña variación caligráfica provocó en mí una confusión que me mantuvo, durante quinquenios, de cabeza enclavado en el cielo buscando cebollas. ¿Dónde está la cebolla? ¿Estará cerca de Virgo o Pegasus? La cosa debía llamarse Nebulosa de Orion, y no de Onion... De ese tamaño las consecuencias.

Habrá visto, entonces, las implicaciones que puede tener una simple serifa, un simple guiño de ojo; por decir --le pregunté.
Pues bien, me contó su experiencia.


[foto: Opo Terser]

12.2.09

Google traductor y poeta


Esta constelación de palabras no puede atravesar el universo de las lenguas sin sufrir transformaciones.
El viaje por un abismal vacío blanco, lleno de agujeros negros, invisibles naturalmente, no es indiferente a rasguños y traumas sonoros provenientes de insospechadas órbitas.

This constellation of words can not pass through the world of language without change.
The journey through a huge empty white, full of black holes, invisible of course, is not indifferent to scratches and noise trauma from unexpected orbits.

Αυτή η πλειάδα των λέξεων δεν μπορεί να περάσει μέσα από τον κόσμο της γλώσσας, χωρίς αλλαγές.
Το ταξίδι μέσα από ένα τεράστιο κενό λευκό, γεμάτη από μαύρες τρύπες, αόρατες φυσικά, δεν είναι αδιάφορος για γρατζουνιές και θορύβου τραύμα από απρόβλεπτες τροχιές.

Toto množství slov nemůže projít svět jazyka beze změn.
Cesta přes obrovské mezery, plná černých děr, neviditelné samozřejmě není lhostejné, poškrábáním a hlukové trauma nepředvídanými cesty.

Esta cantidad de palabras no pueden pasar por el mundo sin cambiar el idioma.
Viaje a través de vastos espacios, llenos de agujeros negro, invisible, por supuesto, no es indiferente, arañazos y ruidos trauma caminos imprevistos.

***
(No se confíe, usted lector, de que lee exactamente lo que está escrito. En el aire hay partículas que desconocemos, y la pupila hace lo que está a su alcance para esquivarlas y llegar a su objetivo)


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[foto: jurvetson]

3.2.09

Papel reciclable

El escritor se sienta tras la mesita y presenta su libro; el mismo libro que posteriormente lo presentará a él en una librería. Luego el lector decidirá, si buscará al escritor en la ficción o al personaje en la realidad. Tenga cuidado no más --le dice su conciencia lectora-- de no quedar atrapado, o maravillado en una de las vueltas; para no terminar lamentándose por haber consumido material desechable.


[foto: cogdogblog]

28.1.09

Certeza de errante


Por el cielo cruzaron unas aves rumbo incierto.
¿De dónde vienen? --dijo el otro.
De sus nidos --dijo uno.


[foto: el canijo]

27.1.09

Topofobia del muro (o discurso de Lunín Uba Nuba)

La Gran Muralla China podría ser recordada como una anécdota lunar, que por su tamaño, largo y ancho, puede ser vista a algo así como 400.000 km, supuestamente. Claro que tendríamos que creerles a quienes, antes que nosotros, se han despegado de la superficie terrestre dicha distancia o más. A nuestra parte --terrícolas comunes y silvestres, semi-alados-- podría bastarnos la lección de nuestra recordada profesora de historia: "una construcción alzada alrededor del siglo V antes de Cristo por el imperio chino de turno". Y entonces lo importante no serían ni su ancho ni su largo, sino su alto. Ocho metros más-menos que, según mi profesora, levantaron los chinos para protegerse de los mongoles y los manchúes terrestres.
Estados Unidos, en lo suyo, al 2006 levantó su muro (más bajito y más feíto que el chino) en la frontera con México. Lo suyo: impedir la entrada de inmigrantes (terrestres) ilegales desde sur.
Antes, por allá en Europa, entre 1961 y 1990, más-menos, un muro llamado "de Berlín" separó en dos (o más bien en tres: Todesstreifen en medio) un territorio con un mismo nombre (la separación obligó a denominar políticamente las regiones como occidental y oriental). Cinco metros de alto, digamos, para dar sombra a dos economías y metodologías políticas rivales (cuál de las dos más macabra).
Israel tampoco podía quedarse fuera. Su muro aprobado en 2002, debería extenderse 700 km de sur a norte y su espesor bélico debería estar entre 50 y 100 m de ancho. Los gobernantes israelitas de turno dicen (los medios dicen que estos dicen) que es para proteger a los civiles israelitas de los "terroristas" palestinos. No entraremos en detalle sobre esta problemática, pues a los minutos de escribir este artículo, está en pleno que se hierve (aunque sepamos que los israelitas son los equivocados).

Así, por allá, por acá, las naciones levantan sus muros con la finalidad de protegerse. Curioso. Eso dice, la mayoría: protegerse. Curioso pues son las naciones más poderosas (o más armadas) las que recurren al término de protegerse. Las naciones más débiles, en cambio, quedan afuerita, como a la intemperie; tal el indigente en la ciudad acusado injustamente de ladrón. Tan típico de vecinos. Tan típico que da hasta para turismo. Por un lado la máscara, por el otro la vergüenza.
Quizá tengamos futuro para ver si estas culebras estáticas (las que extienden los gobernantes desalmados de hoy en día) la acepten como atractivo turístico nuestros hijos y nietos, cual caso del armatoste chino o de las migas del muro berlinés; o bien como pasajero documento de violaciones de Derechos Humanos, apilado, lleno de polvo, en algún archivador, en alguna bodega de la ONU, como un dato más de internet.

Desde la luna, la historia se escribe de otro modo. Más esférica. Todos los muros parecen cicatrices, y no se ven sus causas. Esto algo nos debe decir. Que algo nos sirva de moraleja.


[Discurso de Lunín Uba Nuba en el Congreso Contra la Privatización de la Luna, Región de Hencke, 14 febrero de 2087, día de los enamorados]


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23.1.09

Poeta en Facebook

Puse Diego Maquieira en Google para ver si algo había sobre Upsilon y me encuentro con que Diego Maquieira aparece al lado de Facebook, o sea una cuenta de don Diego en Facebook. Poesía en red social --pensé. Así que hice clic y apareció una foto, como de él, sentado, rockstar style (tan como de suyo), sepia, tipo sepia. Bajo leyendo (como se va por estas cosas de la vida) y resulta que la cuenta no es de Diego Maquieira; digamos de su persona, de la que escribió Upsilon, el poeta, el hombre que escribe.
Así me voy dando cuenta de cuantos nombres centellean en internet junto a fotografías de ojos abiertos como en vivo de otro vivo. Nombres en cero a la espera de un clic, para luego asomarse y titular poemas en verdana que irritan los ojos.
Por la tierra andarán pues carne y hueso me imagino los poetas con Facebook, en puntillas, soplando suavecito las nucas como fantasmas.

22.1.09

Quédate conmigo

Afuera el mundo se nos presenta hostil, violento. Los medios nos aconsejan que es mejor atrincherarnos en nuestros cubos, mirar apenas por las ventanas, levantar muros y alambrados contra las armas y el odio. La paz entonces es una resultante, un bien frágil que el miedo mantiene aislado en cuclillas. Miedos y medios: una sutil transposición de vocales.
Pero no es más que una debilidad de nuestro individualismo, de incapacidad para con el mundo.
Es tiempo de empezar a salir a las calles y llenarlas de paz, tejerla nuevamente de modo que abrigue nuestras ciudades, nuestros continentes, nuestros cielos y nuestros mares. Reducir el odio a su mínima expresión. Ponerle oído al otro, que canta también su paz desde otra trinchera en el mundo.


Playing For Change: Song Around the World | Stand By Me from Concord Music Group on Vimeo.

[Fuente vídeo: http://www.playingforchange.com/]

15.1.09

Taller de posesía

El poeta estaba sentado al frente, cual profesor. Nosotros acá, callados, alumnos. El poeta dijo --iniciativa de homo ludens-- que cambiáramos de puesto: él se sentaría donde estamos nosotros, y nosotros nos ubicaríamos adelante, en la tarima, donde él. Nos cambiamos y recitamos un poema suyo. Fue como teatro.

14.1.09

El cuerpo de Javiera

Me he despertado con la clara convicción de que la consistencia del mundo actual se nutre de fanatismos. La dificultad de adaptarse, por lo tanto, consiste en no comprender del todo, como el fanático mismo, la idea última que corona el hilo invisible de los sucesos. El fanatismo no tiene valor moral, en principio. El fanático es quien le atribuye (por mera énfasis de su fe) su condición. En este sentido cualquier artificio puede convertirse en un fanatismo, en un exceso. El fin, necesariamente materializado, es el que determinará su valor moral. Por ejemplo, Javiera, a mi lado, está durmiendo. Si yo creyera que Javiera debiera dormir para siempre, podría hacer que ocurra. Que duerma para siempre puede entenderse como un exceso. Todo dependería de si me llego a convencer... si mi fe en el sueño prolongado de Javiera me convence lo suficiente como para movilizar mi cuerpo y hacerlo realidad. El cuerpo mismo de Javiera sería entonces el artificio. El alma de Javiera sería el testigo que evalúa el sentido de moralidad del exceso. Porque la separación del alma de Javiera y del cuerpo de Javiera sería el quiebre del sueño prolongado de Javiera. El fanatismo no permite pruebas preliminares, experimentos, puesto que todo acto motivado por la fe se supone real y verdadero. No hay lugar a ficciones. Javiera ahora duerme a mi lado, porque yo estoy convencido de que ella duerme. Lo opuesto a dormir es estar despierta. Y ella no está despierta. Nada más real y verdadero que eso. El cuerpo de Javiera es un acto de fe. El cuerpo no se moverá hasta que el alma vuelva a él. El Alma de Javiera es el agente que permite establecer el valor moral. Es el alma de Javiera la que hace comprender la muerte como un equivoco ontológico, un acierto de mi realidad materializada; realidad por cuanto moral.
Dada la separación del alma del cuerpo, es dificil hablar de Javiera, como una persona. Mas si ella estuviera despierta (condición necesaria y suficiente para que el cuerpo y el alma se fusionen) sabría que la amo. Que la amé. Y que la amaré.



[Extracto del Cuaderno de Investigaciones Metafísicas de N. Robles (1967-2007), 5-ene-1989]


6.1.09

Minuto de fama


Un hombre triste entra a su casa para mitigar su tristeza, que, de izquierda a derecha, ya circula en sus calles. Se dirige al lavamanos, lava su cara y se mira al espejo durante un minuto: en sus ojos el reflejo de la ventana: la tristeza saludando de derecha a izquierda. El hombre triste entra en su propia humanidad en busca de su eje de fuga.

Un hombre triste en su casa se sienta, enciende el televisor para olvidarse en tristezas intencionalmente ajenas. Ve un país triste con música ambiental triste, con personas tristes que corren por calles sin final adentro de ese limitado rectángulo, también triste también propio. Se para de su sillón, se dirige al lavamanos, lava su cara y se mira al espejo durante un minuto: en sus ojos el reflejo de su televisor: la tristeza saludando, plena en su simetría.

El hombre más triste del planeta ve a los hombres tristes lejos del mundo. Se pregunta por qué son tan tristes, por qué tanta tristeza pesa sobre sus hombros, sobre sus armas y sus atesoradas tristezas. Se pregunta por un minuto mientras envejece.

El hombre más triste del planeta espera su turno en un rincón de su tristeza, para que las cámaras de televisión vengan a sus calles, a su casa, a su espejo; para mostrarle al mundo, lo triste que puede llegar a ser sentirse feliz por un minuto
mientras se envejece
mientras se asemeja
mientras se fuga.


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[foto: neoprolog]