1.7.09

Un plan para oír de las cosas


Su mañana comienza con una música olvidable. Apaga la alarma de la radio y enciende la lámpara de su velador. Sus ojos navegan por los dinteles de su dormitorio hacia un rincón provisorio. Probablemente allí queden aún algunos puntos de su sueño. Apaga la alarma de la radio y enciende la lámpara de su velador. Actos seguidos como inseparables, y un compás intermedio sin nombre los liga. Al mismo tiempo, detrás de la ventana, las partículas de aire percuten los acontecimientos multitudinarios, incluso donde los dedos coinciden con las noticias de muertos y heridos particulares. Lugares donde el sol pasa como haciendo caso omiso, tarareando certezas. En las ranuras bajo las uñas caben corcheas y enciende la lámpara de su velador.
¿Y que sea necesaria una alarma para abrir los ojos?

[foto: ClickFlashPhotos; música: My Neighbourhood - Goldmund]