15.9.09

Hay distintos tipos de rostros confundidos


Aclarábanos con ese estilo tan característico suyo las peculiaridades entre los distintos tipos de rostros confundidos. --¿Rostros confundidos? --¡Sí!--recalcó, y frunció una sonrisa gallarda entre sus cejas. "Una geometría implícita, lejos de toda sospecha renacentista, barroca en lo absoluto. Caras que tienden a disolverse como las gotas de edulcorantes, en medio de una conversación sorbida, agua de te, canela y menta, y suspiros entre eructos. Otras ásperas hasta la médula, parabólicas por los poros como las naranjas de las ferias estivales. Ese aroma que se cuela entre las piernas y sube hasta el enamoramiento. Nos debemos perspicacia. Atentos. Hay que ser inquisitivos con las distancias, pues en ellas erran los pensamientos más acertivos". Obviamente, nos vimos forzados a exigirle números, para enumerar estos tipos de rostros, ya que nos encontramos con una amplia gama de ojos y narices y bocas dispersas en un vasto mar de confusiones (además desconocíamos si las figuras de las cabezas eran variables pertinentes). Graciela, al principio pensó que los ojos pardos con triángulos celestes reflejados correspondían todos a la misma serie de rostros y que lo distinto de lo confuso solo radicaba en el rubor de los labios asociados. Pero no. El vínculo era mucho más complejo, sino más interesante (interés desde luego manifiesto una vez establecida la curiosidad por la tersura de la piel involucrada). ¿Qué podía satisfacer la congruencia? ¿Tal vez la luz de matiné en ambos pómulos inyectada? ¿Los incisivos tentados de blancura ante la fruta ajena que bailaba y bailaba y no paraba? Probablemente los rostros confundidos comenzaban a perfilarse (y por lo tanto a distinguirse unos de otros) una vez que la expresión emanada se hacía conclusa en un rostro espectador. Un rostro espectador seguro de sí mismo, en un principio (confianza heredada de la oscuridad uterina). Y que luego, en el transcurso de esta impresión acogida, ambos resultaban uno entrelazado al compás de una estela emocional sin precedentes, algo casi vegetal. Graciela intentó nuevamente y probó con un ojo de aquí y otro de allá, le agregó una boca que apenas asomaba un colmillo y dejó el espacio disponible para una nariz que debía descender sin cálculo. A los minutos, él se acercó, frunció una sonrisa gallarda entre sus cejas y aprobó la propuesta. "¡Ese es un excelente rostro confundido!, ¿Ves que es fácil y no tan difícil percibirlos?"


[foto: wwarby]