27.9.10

Como un racimo quebradizo de sucesiones de Cauchy


Dijo que para escribir lo mejor era temprano. Pero dicen tantas cosas en realidad. Por ejemplo, uno, el otro día, se asomó entre los árboles y salió con el cuento de los caminos que se cruzaban como ramas, que cuando uno se detenía a descansar en realidad llegaba a un estado "hoja": el sol entraba por sus poros, suavemente, y procedía la fotosíntesis como de costumbre. Ella, siempre muy crítica, solo lo miraba, hasta que de pronto lo embistió con lo siguiente: ¿Y qué pasa cuando la hoja se cae?

--¿Quieres decir en otoño? Bueno, no todos los caminos son caducos.
--Pero suponiendo que los caminos son perennes, ¿Qué pasa cuando las hojas se caen?
--Cuando las hojas se caen, se establece una conexión etérea, casi eléctrica, entre el gancho y la hoja. La hoja, como es sabido, cae al suelo; luego comienza el proceso en que la hoja se divide, se distribuye en otros nuevos caminos, caminos que llamamos "pedazos de hoja"; sin embargo aquella conexión invisible con el gancho aún permanece, y es esta la que se ramifica a través de los pedazos.
--¿O sea que cada hoja contiene descansos anteriores?
--No y sí. Cada hoja es una mezcla de caminos anteriores con descansos microscópicos que a su vez microscópicamente contienen otros caminos, y así sucesivamente como un racimo quebradizo de sucesiones de Cauchy.
--¡Entiendo! ¡O sea que ahora estamos adentro de una hoja, porque estamos en un estado de descanso!
--¡Así es, tú lo has dicho!
--O sea alguien nos sostiene en una primavera secreta, o alguien acomoda su cabeza bajo nuestra sombra inquieta.
--Sí, o bien, nos desplazamos a lo largo del viento, de uno de los tantos, tantos como hojas y descansos sin cabida.


[foto: Matalyn]