21.1.11

La ilusión de haber alcanzado el sol


Empieza como una broma, probar un poco, la vida parece demasiado evidente: nacer, morir: demasiada ceguera para no ver las ramas. Y pruebas.
Y la broma se extiende hasta los bordes, un fondo de ramas difuso, las risas o espinas, lejanas; a veces te toca elegir. Y eliges.
Suena una musiquilla detrás de la primavera, la televisión dice que ya eres adulto, que tus padres son aburridos, que el amor viene en libros de autoayuda, que Dios es propiedad privada. Y sigues probando con la excusa del arte.
Mientras bajas vas encontrando seres parecidos a ti, pero eso no significa que estás acompañado, y lo sabes: te sirven de peldaños; ellos también buscan la promesa de un sol en el centro de la Tierra. Y escarbas, y la sangre te escarba la carne para salir, nostalgia rojiza. Lejana fue la broma. Excarvan todos solos sus propios infiernos.
Miras, me miras, los ojos diminutos, un refugio húmedo, iríamos a la playa, la piel de gallina, agujeros en el sol, lejos está la nave y el amor. Algún recuerdo queda de ese amor, algo quiere decir la forma del ombligo, las espaldas de las madres.
Sonreíamos en esas fotos, pero no eran nuestras sonrisas, no eran las que se abrían en la infancia; esos dientes son más bien carnívoros, dragones huyendo de meteoritos. Nos confundimos de camino. Era solo una prueba, eso lo dijimos al principo, cuando pensábamos que las bromas se extendían. Ahora duele y hace frío. Es como metálico y está oscuro. Pronto nos quemaremos en el fondo con la ilusión de haber alcanzado el sol.




[foto: Campanero Rumbero]