17.9.15

Breve conversación entre el junco y la garza



¿Quiénes son los aventajados, amiga mía?

--Los aventajados son aquellos que por más que intenten abandonar el camino del ser, siempre son reimpulsados o retornados a él.

¿Son quiénes vislumbran su destino?

--Sí, pero no sólo ellos. También los hay entre quienes porfían en los extremos. Y es que ellos no pertenecen a ningún extremo. Tanto los que vislumbran su destino como quienes no caen en la cuenta, pero que están destinados al camino del ser, son como peces que fluyen por el centro de un río junto a la corriente sin el más mínimo esfuerzo. Quienes se adhieren a los extremos, son como peces cautivados por algún señuelo o que probaron algo arrojado a las orillas, y mueren en las orillas por un anzuelo, o de inanición en la espera de que caiga algún otro bocado. Los aventajados son los peces del centro, jamás engañados profundamente por señuelos o exquisitos bocados que caen de falsos sustentadores.

¿Ellos son quienes a pesar de detenerse por instantes en las orillas, vuelven a la corriente central del río?

--Efectivamente. Pero no vuelven porque la iniciativa surge en sus cuerpos o en sus deseos. Vuelven porque la fuerza central del río siempre los contuvo. Ellos integran la energía central, como los glóbulos la sangre.

¿Puede el desdichado en alguna de las siete ramas del olivo, ser un aventajado?

--Desde luego. El aventajado es feliz y es triste, es rico y es pobre, es bello y es horrible, es veloz y es lento, es frágil y es fuerte, es hablador y es silencioso, es maloliente y es perfumado. La ventaja es que ni la dicha ni la desdicha son su casa.