16.9.15

Las manchas de la luna



Eso que oportunamente llamamos amor,
eso que estuvo en la imagen común de nuestras imágenes
particulares,
nos ha abandonado.

Eso que fue amor, por autoridad de la palabra,
se marchó de tu cuerpo
y el brillo de tus ojos volvió a ser el de la luna.
Lejano resplandor de una cara.

Pero también se marchó de mi cuerpo,
y en mis ojos viste el mismo brillo,
la misma luna solitaria.
Abajo las desperdigadas palabras.

Eso que llamamos amor, llena
y vacía simples cuerpos de barro,
viaja de vasija en vasija,
para ser a medias bebido.

El vacío que no es si no
la sed natural del consuelo
reanuda las contemplaciones
por lo que reducidos a meros recipientes creemos
/ que ya no nos amamos.

Pero la realidad nos silencia lo contrario
Aquí estamos hasta imaginarnos en el otro
Yo en el tuyo y tú en el mío
Bajo la misma luna confundidos
Entre palabra, luz y olvido.