30.10.15

Recorro uno a uno los detalles de tu vestido...



Recorro uno a uno los detalles de tu vestido,
con los mismos ojos, mis ojos, que atravesaron
tu territorio íntimo,
viaje mía, detalle nuestro de un jardín marino.
Recorro, como fotografía, otros ojos aparecidos
sobre el valle, soy la estrella esa
envidiosa de tu frío.
Recorro tu tejido lejano, el hilo y la costura de tus palabras entredichas,
como un pez de río que viaja hacia su propia muerte.
Recorro un soliloquio de colores bordados, un aullido de alfiler, abriendo sangre,
Como esta sangre me recorre hasta siempre y golpea rea y ciega
sin entender hasta dónde, cuándo sigo.

19.10.15

Si por amor te invoco, por tu espíritu me hablarán las estrellas



Desde luego, apareció ante sus ojos una figura que más de alguien diría una bella mujer, de habilidades superficiales sorprendentes, mágica. Pero a los oídos no tardó en revelar la vacuidad de sus alcances espirituales.

Y es que la belleza no puede prescindir de profundidad. Los rostros hermosos son, queramos o no, de barro, y al barro el tiempo seca, resquebraja y despide al polvo.

Amada mía, si por amor te invoco, por tu espíritu me hablarán las estrellas. Y por tu inquieta, vertiginosa y estremecedora alma espero, aun sea mi paradero eterno el mismísimo abismo.

12.10.15

Retrato de la violencia



La violencia es como un flujo, es un espíritu, que vive desde los orígenes del universo. Es una energía que circula por los mundos, y en este mundo sobrevive atravesando almas, interviniendo cuerpos humanos. Es necesario entender que la violencia no surge en las individualidades humanas, sino que estas se dejan atravesar por su espíritu y adquieren o manifiestan sus infinitas formas. El cuerpo  y el intelecto humano se convierten en su expresión física. La violencia una vez satisfecha, abandona y sigue fluyendo por el mundo, pero no necesariamente abandona del todo, pues es como un cometa.

Sólo los preparados pueden canalizar la energía de la violencia y convertirla en beneficio, sin dejar que se deposite ni deje rastros en sus particularidades. Intentar absorberla puede resultar pernicioso, ya que se trata de un espíritu antiguo, de gran tamaño y fuerza. Tendremos la impresión de que una vez absorbida la hayamos eliminado, pero lo que en verdad ocurre es que la vamos comprimiendo en nuestro ser, vamos construyendo en nosotros una suerte de memoria suya, y nuestra consciencia individual pasa a un estado intermedio. Es decir, la violencia se deposita, o deposita parte de sí, y actúa en nosotros desde el inconsciente. Lo saludable es canalizarla, dejarla fluir, que nos atraviese sin obstáculos procurando que su salida sea conducida a activar mecanismo beneficiosos, como por ejemplo alguna actividad deportiva, o insultar a alguna cosa, una presencia inanimada, algún cuerpo frío.

Si no sabemos interpretar correctamente nuestra humanidad como un conducto, para que la fuerza de la violencia continúe su fluir, transformará negativamente nuestra humanidad, la corroerá, y progresivamente afectará nuestro entorno. La violencia es uno de los espíritus de la separación, hay que saberlo, es su acometido dejar en el mundo humanidades solas, aisladas. A diferencia del amor, cuyo propósito es fusionar, la violencia, junto a otros espíritus, se propone enfriar.

Cabe advertir que la violencia, como todo espíritu, no está sujeta a categorías desde la palabra, es decir, no basta con señalar determinados actos humanos como violentos, estos no son nada más que expresiones, consecuencias. Lo importante, y lo verdaderamente útil, es detenerse, contemplar, en la precaución. Es necesario aprender, ante todo, a leer los flujos invisibles.


5.10.15

Se acaba el tiempo para decir lo que queremos decir



A semejanza de la imagen parecer eternos
pero no lo somos
Se acaba el tiempo para decir lo que queremos decir
para estar donde queremos estar
a imagen semejante de nada más

Aquí
no somos eternos
las palabras brotan o mueren asfixiadas
con el tiempo nuestro
afuera o adentro.

4.10.15

Recuerdo en una tienda de chinos



El jazmín desapareció de mi vocabulario,
el california rolls de mi paladar.
Algo de ellos son extraídos de mi memoria,
como peces de un lago limoso al caer la tarde,
sin ser lo uno ni lo otro.
Quizás sea la imagen del chino ese, que sin tener idea de este secreto, levanta
un caja de té verde, para ofrecérselo a una señora interesada en comprarlo,
como cuando tú te anticipabas a los primeros sabores
y yo luego los probaba mirándote la boca.

3.10.15

El espejo del viajero



El amor tiene un solo deseo: 
la fusión de los corazones. 

-ElElla, Miguel Serrano.


¿Abandona el viajero realmente toda estadía?
¿Abandona el ser al útero que fue su cosmos?
¿Y abandonó tu templo a los átomos
de las estrellas fundacionales?
¡Cómo podrá abandonar entonces la fiesta
de este mundo, el viajero que te observa en el espejo!
Incluso cuando en este mundo
observó que las estrellas fundacionales, el útero y los ojos de la amada
eran uno,
un solo mundo del que jamás ha salido.

2.10.15

El naufragio



Ay de este valle, de personas solas, que a la mínima ruptura tiemblan y se dispersan.
Dos optaron por construir un barco juntos, por desafiar juntos a la mar de las soledades, a la violencia de las caravanas de vampiros y bestias de almas oscuras que devoran los corazones amorosos, que destruyen hogares y se enriquecen con las tristezas del prójimo.
Dos optaron por la ruta valiente, a pesar de los naufragios de otros soñadores. Y los sacudió la tormenta horrenda. Sacudió el frágil barco y lo hizo trizas. Y a ellos los separó la vorágine. Pero la tragedia no provino del mar furioso, sino de las soledades que flotaban pasivas al rededor, de las tristes soledades que aceptan las rupturas como parte del destino, ¿No es este el mayor signo de confundirnos con la materia? ¡Ay, Solitariedades, que sucumben junto al frío universo, que padecen entropía cuando son ustedes la esperanza de los cielos iluminados! ¡Cuánto fuego necesitarán sus corazones para fundirse todos en un solo y perpetuo corazón de amantes!