2.10.15

El naufragio



Ay de este valle, de personas solas, que a la mínima ruptura tiemblan y se dispersan.
Dos optaron por construir un barco juntos, por desafiar juntos a la mar de las soledades, a la violencia de las caravanas de vampiros y bestias de almas oscuras que devoran los corazones amorosos, que destruyen hogares y se enriquecen con las tristezas del prójimo.
Dos optaron por la ruta valiente, a pesar de los naufragios de otros soñadores. Y los sacudió la tormenta horrenda. Sacudió el frágil barco y lo hizo trizas. Y a ellos los separó la vorágine. Pero la tragedia no provino del mar furioso, sino de las soledades que flotaban pasivas al rededor, de las tristes soledades que aceptan las rupturas como parte del destino, ¿No es este el mayor signo de confundirnos con la materia? ¡Ay, Solitariedades, que sucumben junto al frío universo, que padecen entropía cuando son ustedes la esperanza de los cielos iluminados! ¡Cuánto fuego necesitarán sus corazones para fundirse todos en un solo y perpetuo corazón de amantes!