14.11.15

El mundo que se cae a pedazos


El mundo se cae a pedazos,
pero seguimos amándonos,
casándonos y separándonos.

El presente consistiría en ver
el llanto como un acto de justicia,
y los sesos de tu padre por el suelo
la fragilidad de la supervivencia.

Pero de qué mundo me hablas,
qué mundo se cae a pedazos,
entre los pies de la amante o del ídolo de piedra
con labios humanos cerrados desde siempre.

Seguimos amándonos
hasta que alguien más
fuerte nos odie y vea
en nuestras manos entrelazadas
la posibilidad de asir un arma.

¿Confiarás en la palabra divisora
del maldito genio que entró por la ventana,
mientras inhalabas la frescura de la mañana,
O en el instante en que te llamé
para romper el ayuno con un beso
y compartir un café con tostadas?

El mundo se cae a pedazos
entre los dedos fríos,
entre sus espirales únicas que se expanden en el aire,
para hallarte,
rodearte
y traer de regreso la materia de tu cuerpo.

Afuera juega un niño con sus juguetes,
pequeños autos y hombres
plásticos que caben en las manos.
Veo el mundo imposible donde quisieron
nuestros egos estar.

Afuera juega un niño con todos los rostros del mundo,
y allende, más lejos, se matan hombres y mujeres
por obediencia a esos ídolos que te miran
con desprecio.

Quiero detener el momento de este abrazo,
porque entre nuestros torsos aparece
un mundo que jamás caerá,
porque depende de las gravedades de nuestros corazones.
Si nos separamos, te llevas una parte y yo la otra.




Imagen: Joe Webb