15.11.15

Sordo



Estas canciones ya no me invocan paz.
son canciones que nos envolvían entre borracheras y bailes bajo las estrellas.
Hoy te veo desnuda y un cigarrillo apagado en tus labios,
Freud diría que es mi faro inútil.
Y lo cierto es que está oscuro,
de mis noches sólo estas canciones,
porque las estrellas se fueron
a bailar a otros cielos, sobre
nubes rosas sobre gente joven que espera
lluvias de amor.

Estas canciones ya no me invocan paz,
tiembla mi mano al rededor de tu cintura,
como tiembla el satélite de televisión al rededor del mundo,
cuando deja caer su saliva amarga en tus ojos rendidos.
Sólo conservo el pulso de tu boca desplegando el beso,
suerte de memoria sin peso ni nada
conmensurable.
Tu cintura me demanda tormentas, crímenes masivos,
cuando apenas soy capaz de silbar
la melodía del flautista.

Estas canciones ya no me invocan paz,
se reproducen sin parar como la nausea
en los casinos, de ancianas resignadas
al sexo de las máquinas.
Cada canción me muerde, perfora mi cabeza, me vomita.
Busco el silencio en el play, el silencio del útero,
la lluvia de espermios,
el origen de esta carne seca.

Estoy sordo. Con mis lenguas
clamo geometría a tus orejas.