8.12.15

Central Park, zombies y solitariedades



Central Park. Una gran manzana verde, rodeada de falos grises amenazantes, ansiosos por penetrarla, inseminarla, devorarla, rozan con sus chispeantes tentáculos rectangulares su perímetro tembloroso. Así recordaría, la musa, aquella escena en que al centro de la pantalla daría su último grito el último ser humano sobre la faz de la Tierra, rodeado de zombies a punto de morir sin sesos, a punta de brutales mordiscos...

--¿Tú dices que Central Park es una metáfora de ese ser humano solo al medio entre los zombies?

--Sí. De hecho creo que la imagen de los zombies corresponde a los edificios que rodean Central Park... suerte de vidas sin vida propia, organismos que por solo moverse suponemos que tienen vida. Del mismo modo, hemos creído que todo aquello que tiene movimiento es en sí un ser dotado de vida propia. Entonces los automóviles tienen vida, los edificios, los autómatas, los softwares diseñados para acompañar a ancianos, la ciudad entera en definitiva.

--Probablemente se deba al abuso de estimulaciones vídeo-sonoras de los dibujos animados, que desde pequeños nos son embutidas como si las necesitáramos...

--Es que en realidad las necesitamos.

--¿Cómo, a qué te refieres?

--Claro, las necesitamos. Porque fíjate tú, que ustedes, los seres humanos, son una especie en su conjunto que posee una consciencia propia, pero que no radica en sus partes. Vale decir, ustedes son un organismo vivo que toma decisiones en función de su supervivencia, y parte de esas decisiones tiene relación con lo que ven y lo que oyen. Por cierto, con todo aquello que influye a través de los sentidos, oler, tocar. Entonces, si casi de manera automática los adultos imponen dibujos animados a sus niños, es porque, desde una perspectiva de conjunto son necesarios para que la especie sobreviva.

--¿Y eso pasa por atribuirle vida a cosas que en su ser no las tienen?

--Exacto. Porque además el ser humano es la especie más solitaria en todo el universo... Luego vienen los demonios y los ángeles, pero ese ya es otro tema, mucho más complejo, porque no se trata del mismo tipo de “solitariedad”, como tampoco se trata de los mismos infinitos cuando nos referimos a los números naturales o a los números reales.