13.12.15

¡Que le corten la cabeza!

Selfies. Rostros sin paisajes, sin fondo. Caras sin profundidad. Te busco entre tantas jpg. Te busco por tu nombre, por el cual acudía a las calles y plazas aquello que entendías por alma. Pero tú no eres ni tu alma ni tu nombre ni tu fotografía. Huyes al más profundo de los fondos que esconde tu pulso. No pidas transparencia desde el fondo del pantano. No te atrevas. Tu rostro inmovilizado, máscara de colores RGB, sonríe eternamente mientras dure el hardware enchufado. Output. Selfies. Rostros sin cuerpo. Sonrisas degolladas de sus bocas. Máscaras planas. Algunas revoluciones habrán comenzado con la guillotina, cortando cabezas a los opositores. Pero tú, querida, eres bienvenida sin tu cuerpo, sin tus movimientos, sin tu olor. La reina roja lo ordenó y el sueño obedeció: ¡Que le corten la cabeza! Y en serie, como automóviles, los rostros sin torso cubrieron la faz del planeta unplugged. Bienvenida eres a la revolución de los ídolos... sin culpa ser amados por lo que no son.