14.3.16

Desnudez del amparo



Sobre ese amor sepultado junto a los príncipes
su vapor azul tiernamente sube a la memoria de los árboles
donde como pájaros recitábamos la luz de Mustafá.

Los colores brillantes colgaban como campanas afinadas de las paredes
hasta la entrada triunfal de un viento tejido por rapiñas oscuras.

Y uno a uno los espejos de nácar se desprendieron de las coronas,
de tu abanico,
de tu sombrilla de papel acribillada aquella noche por la lluvia,
de las florecitas diminutas de tus sueños de infancia,
de tus botones atesorados en cajitas de té,
de la mesa de las manos juntas.

Y volaron contra la superficie de la luna,
frente a la paz de un niño
despierto que intentaba adivinar el origen de su sueño

Similar al tiempo una nube densa cubrió las heridas planetarias
los cortes de aquella tormenta que un pequeño mundo irradió
y sobre la llana amnesia universal
el sol derramó su rayo favorito

Amor sin príncipes, ni orientes ni ungidos
Pacto simple e insulso de levantar caminantes contra la soledad del útero
Perdón del error eterno
un naufragio persistente
vueltas y vueltas del vicio de sufrir
porque la nada espanta.

Los árboles cubren con sus hojas los llanos tristes, pero no se inclinan.
Digna desnudez del amparo
amor por fin compasivo.






foto: Here