22.4.16

Mi nombre quedó en el papel





Es que como no dejaste de mirarme, yo creí verme necesario a tu lado.

Fue así como encontré la manera de atravesar las dimensiones del papel y desprenderme de sus partículas, y adoptar otras que en la suma y en la densidad adquirían una plasticidad grata y novedosa. Al mismo tiempo que de mí aparecían sombras y tonalidades, según mi exposición a las fuentes lumínicas, aumentaba en mi la temperatura, tanto por fuera como por dentro... interior y exterior también surgían como nuevas cualidades en mí.

Entonces ya una vez conformado me acerqué a ti y te dije mi nombre. Lo dije tal como aparecía en el papel, pero por alguna razón no lo pudiste oír. Busqué todas las maneras en mí posibles, para extraer mi nombre del papel y llevarlo a tus oídos. Es que no bastaba con mi imagen en este cuerpo.








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