15.5.16

Los amantes subterráneos



Algunos se convirtieron en almas voladoras
con el pretexto de bajar satélites y estrellas a la amada.
Otros sólo balbucearon deseos narcisistas, sin importarles
si la amada sería la misma al subir y al bajar.

En cambio yo, me convertí en un animal de los subterráneos,
porque mi corazón magnético
me sugirió que cerca del centro de la Tierra conservaban su brillo piedras
preciosas que ningún ojo había loado jamás.

Los amantes de los cielos son visibles,
la espera por ellos no exigen paciencia ni equívoco.
Los amantes de los subterráneos, invisibles,
muchas veces son olvidados por la amada, la belleza y la esperanza,
también ellos olvidadizos,
pueden pasar toda la vida sondeando ilusiones brillantes,
como también aparecer derrotados o triunfantes
entre muchedumbres o desiertos fatales.
Cada piedra preciosa encierra
un canto que sólo los ojos de la amada entienden,
himno o réquiem.

Muchos amantes subterráneos mueren en el intento,
Quedan atrapados en las oscuras cavidades,
caen por pozos directos al magma,
o son aplastados por derrumbes impredecibles.
Quienes logran salir son muy pocos, obligados,
para sobrevivir, a convertirse en especies vegetales,
por lo general flores exóticas al alcance de la amada,
que si no está atenta, pasarán sin advertencia o mayor signo.






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