25.9.16

Rotar el filo





Recurrirás a los dibujos necesarios, para sostener el horizonte continuo que valida tu falsa autoestima, mientras la verdadera golpea desde el interior los muros de tus culpas, expansivamente.

60º

Me curvo alrededor de tu transgresión, tu piel. Me convierto en serpiente, rodeo tu cuello tibio y suave, te ofrezco una idea genial, a tus pies me inclino con reverencia y susurro. Estás de acuerdo. Esa es tu condena, me miras entre tus pies con soberbia.

180º

Cuentas
los viajes entre una efigie y otra.
 
Las cuentas 
con tus ojos,       en la distancia colosal que reduce
a lástima
el detalle, 

como un astro entre ellos.

240º

Viajas de esta manera a la velocidad de los volúmenes que brillan en el vacío y cuyos nombres impuestos jalan como arañazos desde la miniatura inquieta de la soledad universal. Las magnitudes envuelven el aliento dorado y conceden ebria paz a todas tus muertes.

300º

Contar con los dedos te retorna a la lentitud de la arena y a su juego infantil de palabras desdichas. Allí, entre los dedos, como entre quebradas geográficas, mueren tus parásitos intoxicados por onomatopeyas que un viento fulgurante arrastra de lejanías siderales.

360º


Carne móvil, sutura de barros y de brebajes insólitos: libera.