27.11.16

Suyúd


Se alejó la silueta de Al Ghazali:
un perro sediento al interior de una jarra vacía
ladra al corazón
Un escorpión
hace suya la escritura y el hadiz.

Por el desierto de los ojos corre
un río con piedras preciosas,
al fondo el vergel desamparado
una noche sorprendió por el poniente.

Un velo de seda cuelga
en un árbol seco y solitario
al que los viajeros se arriman
para prosternarse. Intento decirles que no
es la Kaaba pero mi voz se transforma
en arena que disipa el viento.

¿Dónde has dejado la brújula, mensajero?
¿volverán las cenizas al fuego de tu cueva?
Hallé en una montaña el silencio del recuerdo
pero entre los genios de la llanura
perdí la señal de plata.

Ibn Arabi me mira
tras las estrellas y los cuatro elementos.
Una alfombra de geometrías perennes bordadas
flamea oculta sólo oigo
circular la sangre por un mar que envejece
como los pilares pétreos de un reino humillado.

¿Dónde has dejado la brújula, mensajero?
Aquella que brillaba sobre el sol.