16.3.17

Hasta que la muerte me separe de mí mismo



Hasta que la muerte me separe de mí mismo
arraigo un canto proveniente de su eterno retorno.

Soy el que soy espeto
cuando el errante desenfunda el libro de su tribu.

Manifiesto mi sangre, mi río y mi océano,
frente a las montañas que figuran mi templo.

Soy el que soy y levanto mi casa
frente al umbral de hierro
donde el filósofo abrió su lucero.

El territorio no es el límite, 
sino el origen incandescente de todos mis vuelos,
reitera el ave en llamas, de cuyas plumas me alimento

la oigo desnudo jubiloso
rodeado de aromas, de placeres campestres 
tendido en la tundra, sentado en la pampa.

Hasta que la muerte me separe de mí mismo
Arraigo un canto proveniente de su eterno retorno.

Soy tierra, ancla, cielo y cetro ardiente.




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