10.8.17

Monje

Amo la luz cuando salgo
tanto como me ama el salón oscuro y vacío
cuando medito en claustro.

Adentro, la lluvia suena a voces molidas
Afuera, la gente corre con paraguas sin hablar.
En el umbral de este monasterio, el absoluto es irrisorio
Nada es permanente, nada es insoportablemente paradisíaco.

Reconocer el ser debía significar una ventaja contra el sufrimiento,
pero los lugares no tardan en llenarse de espinas que alcanzan
la sombra bajo el vuelo.
Fluir sin apego, sin obstáculos, sin volúmenes, sin alcances
Eso es lo ilusorio.

La imagen pasa de mano en mano, licor engañoso
Desde la oscuridad del salón, mi cuerpo es una silueta en su margen
desde la luz, mi cuerpo es una nación
con idiomas que caen desde los ojos

y con mirarme tú en este espejismo,
intuyo que dices mi nombre
en el único idioma nuestro.






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